Acercamiento al clásico «Garganta Profunda»

Creo que no es la primera vez que lo comento, pero siempre he tenido una especie de aversión al cine clásico (léase todo lo rodado antes de los ochenta). Soy consciente que es una manía estúpida y que por ello me he perdido grandes joyas así que, un poco por redención y un poco por coger bagaje, hoy he querido cobrarme una promesa auto impuesta visionando la que probablemente sea la película porno más célebre de todos los tiempos, Garganta Profunda («Deep Throat» 1972). Pero no me he quedado ahí; puestos a empaparse me he sometido a un pequeño maratón mono temático donde también he visto el documental «Inside Deep Throat» (2005) y el biopic de su protagonista, «Lovelace» (2013) protagonizado por Amanda Seyfried. Y amigos, no hay como echar la vista atrás cuarenta años cómo para darse cuenta de los muchísimo que ha cambiado el porno (y la sociedad) desde entonces.

«Deep Throat» trata sobre una chica (Linda Lovelace) cuya vida sexual no es todo lo satisfactoria que ella quisiera. Tras varios intentos infructuosos por conseguir llegar al orgasmo finalmente optará por ponerse en manos del Dr. Young (Harry Reems), un especialista que determinará que la raíz de su problema se encuentra en que tiene el clítoris anormalmente ubicado en el fondo de su garganta. Supongo que os hacéis una idea de cual será el tratamiento diagnosticado…

Como habréis intuido «Garganta Profunda» es una comedia, pero no una de esas producciones porno actuales que normalmente dan más vergüenza ajena que risa. Se trata de una comedia con todas las de la ley donde se intercalan escenas de sexo explícito. Su director, el mítico realizador Gerard Damiano (culpable también de «The Devil in Miss Jones»), acostumbraba a rodar sus films desde la misma perspectiva cinematográfica que sus colegas de Hollywood. De hecho el tipo tenía la total convicción de que algún día el cine porno y el convencional se fusionarían, aunque lamentablemente el tiempo no podía haberle llevado más la contraria…

clitoris

Vale, la película tiene argumento, es divertida y sale gente follando pero, ¿cómo llega a convertirse en un fenómeno?. Para responder a esta pregunta habría que tener presente muchos factores sociales y políticos de la época.

Los EEUU se hallaban en plena revolución sexual y «Deep Throat», otorgándole el protagonismo a una mujer (con el mensaje implícito de que ellas tenían el mismo derecho a gozar que los hombres), se convirtió en una especie de estandarte por la igualdad y la libertad sexual. No se trataba de la primera película porno proyectada en gran pantalla, sin embargo su estética chic y su éxito contribuyeron enormemente a popularizar el género, sacándolo del circuito marginal en el que el cine x se había movido hasta entonces. En realidad se puso tan de moda que no era extraño encontrarse en sus proyecciones con celebridades de la época.

Por otra parte, el gobierno de Richard Nixon llevaba años elaborando artimañas para proteger la frágil moralidad de los norteamericanos, pero no fue hasta su reelección (el mismo año del estreno del film) que comenzó una cruzada para ilegalizar la pornografía, ensañándose especialmente con la exitosa «Deep Throat», con la que pretendía dar ejemplo. El tiro no le pudo salir peor, disparando la popularidad del film al tiempo que diversas facciones de la sociedad salieron en su defensa, viéndose todo ello reflejado en un aumento inaudito de la recaudación. Finalmente el gobierno vetó su proyección en la ciudad de Nueva York (único sitio donde hasta entonces se podía ver) sin embargo, lejos de hundirla, lo que consiguieron fue fomentar su distribución a nivel estatal para satisfacer la demanda existente (lamentablemente este proceso despertó el interés de la mafia por el asunto).

deepthroat

Siguiendo con su plan, el gobierno realizó diversos estudios médicos para demostrar lo perjudicial que era la pornografía para la mente humana pero, dado que no obtuvieron los resultados deseados ni conseguían frenar su éxito, optaron por otra vía de ataque: condenar a Harry Reems a cinco años de prisión bajo la acusación de obscenidad (por lo visto, tanto Damiano como Lovelace gozaban de algún tipo de inmunidad). Las intenciones de Nixon estaban claras; quería acabar con el porno amenazando a todo aquel que se plantease participar en una de estas películas. Afortunadamente, antes de que Reems pusiera un pie en prisión, Nixon se vio obligado a dimitir por el escándalo Watergate y su sucesor, Gerald Ford, revocó la condena. Como nota curiosa, la fuente que desveló la información crucial sobre el escándalo al Washington Post se amparó en el anonimato durante años bajo el nombre de ‘Garganta Profunda‘.

Por su parte Linda Lovelace también vivió lo suyo. En 1973 se divorció y denunció a su marido Chuck Traynor acusándole de forzarla a ejercer la prostitución y la pornografía. Cuando la película apenas comenzaba a respirar tras superar las dificultades gubernamentales, comenzó el asedio de los movimientos feministas radicales que contaron con la inesperada colaboración de lo propia Lovelace. Durante los años posteriores Linda se convirtió en una destacada activista anti porno, llegando a declarar ante una Comisión del Congreso de los EEUU (ya con Ronald Reagan en la presidencia) solicitando la ilegalización de la película, alegando que en ella aparecía siendo violada a punta de pistola.

Linda_Lovelace

En 1980 publicó su autobiografía «Garganta Profunda: Memorias de un actriz porno» incidiendo en este aspecto y advirtiendo a las jóvenes sobre los peligros de dedicarse al cine x. Más adelante cambió de opinión declarando que el movimiento anti pornográfico y feminista también la había utilizado y, aunque nunca volvió a rodar, apareció posando en alguna revista para adultos. En su biopic «Lovelace» la presentan como una victima pero según declaraciones de Damiano, y tal y como quedó demostrado posteriormente con sus actos, Linda no parecía ser muy lúcida en sus decisiones.

A «Deep Throat» se la recuerda como la más famosa y rentable de las películas porno (se estima que con un presupuesto de 47.000 dólares ha recaudado más de 50 millones durante los diez años en los que estuvo en proyección de forma ininterrumpida). Su protagonista, Linda Lovelace, es considerada como la primera pornstar a pesar de haber aparecido exclusivamente en un solo título del cine x. Su creador, Gerard Damiano, tuvo una lucrativa carrera como director y está considerado como uno de los cineastas más transgresores del género. Y aunque para algunos la película sea una soberana chorrada y aunque (como a mí) no os ponga nada la estética de los setenta ni las pollas peludas, vale la pena echarle un vistazo simplemente por su valor histórico.