Un poco de culturilla. Hoy: Steve Shubin

Steve Shubin es otro de esos tipos que hacen que sigamos teniendo fe en el american dream. Ex-miembro de los SWAT de Pomona (California) actualmente cuenta con un imperio de 100 millones de dólares. ¿Cómo? La historia es de lo más curiosa (bueno, no). Corrían mediados de los 90 cuando, debido al embarazo de riesgo de su esposa, el médico les prohibió terminantemente mantener relaciones sexuales.

Por lo visto Shubin es un mulo y aquello le sentó peor que una patada en los mismísimos. Con el consentimiento de su mujer (y probablemente también el de su párroco), Steve hizo lo que cualquiera en su situación: se fue a una empresa de animatronics para que le fabricasen replicas de algunas partes de la anatomía femenina. Porque ¿para qué irse a un sexshop a comprar algo que ya existe cuando te sobra la pasta y vas hasta las cejas de bebidas azucaradas?).

Tiempo después un amigo, que también debía andar canino, le pidió si le podía prestar la «parte útil» de su juguetito (muy normal e higiénico, por cierto…). Steve, que es muy generoso, le ofreció prestársela entera pero su amigo declinó ante el temor que se lo pillasen sus hijos. Esto hizo que se encendiese un resorte en la cabeza canosa del bueno de Shubin: ¿por qué no inventar algo donde poder meterla en caliente y que sea fácilmente disimulable?. Algo con forma de termo… o mejor, de ¿linterna?. Resumiendo: el 21 de julio de 1998 se patentaba un artilugio para «la recolección discreta de esperma» (echadle un ojo al documento, que no tiene desperdicio). Había nacido la Fleshlight (aka Vagina en Lata).