Nuestra protagonista de hoy es una atractiva colombiana de veintiséis años que desde bien joven tuvo claro que algún día se convertiría en una estrella del porno. Tal era su certeza que no dudó en compartirlo con su familia, los cuales no le hicieron demasiado caso atribuyéndolo a una locura de juventud. Sin embargo lo suyo iba muy en serio y, aunque no volvió a mencionar el tema, ese deseo fue creciendo en su interior hasta que a finales de 2016 tuvo una revelación divina en forma de pop-up publicitario. Tras cumplir con los trámites pertinentes el veintiocho de diciembre, Día de los Santos Inocentes, realizaba su debut profesional de la mano de Cristian Cipriani y Andrea García para la productora PornDoe Premium.

Pero las aspiraciones de Canela Skin no terminaban aquí. Ella sabía que para labrarse un nombre en la industria debía explorar otros mercados aparte del latinoamericano así que no dudó en solicitar la ayuda de alguien con más experiencia, nada menos que Nacho Vidal, a quién contactó mediante un privado de Instagram. Al parecer, el mítico actor y director quedó tan impresionado con las aptitudes de la caleña que enseguida le propuso venirse a España para trabajar con él. Esto no solo le propició una carta de presentación inmejorable en el porno europeo sino que además, de forma totalmente inesperada, surgió la chispa entre ellos. En su corta pero intensa carrera la actriz puede alardear ya de haber trabajado para productoras como Digital Playground, Legal Porno, Rocco Siffredi, Cumlouder, VRCosplayX, Virtual Taboo, 21 Sextury, DDF Network, Fakehub o ADPTube entre otras, además de haber ganado un premio XBIZ por su participación en la película ‘Nacho Loves Canela Skin‘ de Evil Angel.

Extrovertida, decidida y tremendamente sensual esta pin-up latina de labios carnosos y curvas imposibles tiene todo lo necesario para triunfar en la industria del porno ¿alguien duda que no lo conseguirá?. Hace unas semanas, entre risas y mojitos, Canela Skin accedió a desnudar su alma para nosotros en la que será la primera entrevista de su carrera. Honrados es decir poco.

© Evil Angel

LGU: ¿A qué te dedicabas antes de entrar en la industria para adultos?

CANELA: Mi primer trabajo fue en el Diario del Otún, uno de los periódicos más antiguos de Colombia. Trabajé allí un año como comercial de clasificados y luego me ascendieron a ejecutiva de cuentas, pero me dí cuenta que el trabajo de oficina no era lo mío. Después siempre trabajé de cosas que tenían que ver con televisión, producción o publicidad. En Panamá estuve trabajando tres años para Jaguar Films, productora de un colombiano muy buen amigo mío llamado Luis Pacheco. Él me enseñó muchísimas cosas y me abrió muchas puertas. Después empecé a posar como modelo de lencería para periódicos, en plan chica de la semana y cosas así. El dueño de la agencia, otro gran amigo llamado Manuel, fue quien me puso el apodo de Canela. Formamos un grupo de chicas llamado Chica Top 507 con el que hacíamos desfiles de lencería en discotecas. Estuvimos muy poco tiempo pero fue una experiencia chévere e hicimos muchos contactos. Cuando el grupo se desintegró me fui de Panamá y estuve viajando mucho, mucho…

¿En qué momento se cruza el porno en tu vida?

A los quince años más o menos empecé a fantasear con ser actriz porno, sin embargo fue algo muy extraño porque yo no veía porno, ni sabía mucho de sexualidad. A los diecinueve conocí a una actriz de California que me explicó muchísimas cosas sobre el porno y eso fue como si me reafirmara en mi sueño. Cuando se me presentó la oportunidad lo hablé con mis padres y mis hermanos pero pensaron que se trataba de una locura típica de una chica de mi edad. A mi madre le expliqué que no lo iba a hacer en ese momento porque era una decisión muy seria y no me sentía preparada mentalmente. No volví a decir nada pero a los veintitrés años me quedé embarazada y pensé que ya nunca lo haría. Después de que nació mi hija, estaba un día buscando algo en Internet y salió una burbujita que decía “¿quieres ser actor porno?” (ríe) y fue como una señal divina. Investigué un poquito sobre quién eran Cristian Cipriani y Andrea García y finalmente les envié el formulario y unas fotos. A los tres días me llamaron y me dijeron “¿Puedes grabar mañana?“. Creo que fue el momento de mi vida en el que tomé la decisión más rápida pero a la vez la más segura.

Aquello me sirvió para ver mis sensaciones ante la cámara y fue todo muy normal; no sentí estrés, pánico, ni pena, me sentí preparada en todos los sentidos. Pero no quería quedarme haciendo porno en Colombia, quería hacerme un buen nombre en corto tiempo porque no quiero estar muchos años como actriz. Entonces contacté con Nacho, le busqué por Instagram y le envié un mensaje muy respetuoso diciéndole que había trabajado con Cristian y que quería venir a España. A los ocho días me contestó y casi me orino de la emoción (ríe). Me pidió unas fotos, le gustaron y me dijo que viniese pronto porque me había conseguido una escena con Digital Playground. Mi debut en Europa con el rey del porno y en una empresa como Digital Playground… No lo veía del tamaño que realmente era hasta que me encontré con las productoras y las personas.

© Cumlouder

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de este trabajo?

Lo que más me gusta es que he aprendido a conocerme, pero también pienso que es por cómo he conducido la situación. Las cosas que he hecho las he hecho porque he sentido curiosidad, no porque me hayan obligado. Hay cosas que pensaba que nunca haría o nunca me imaginé haciéndolas y finalmente las he hecho y no me han decepcionado. Lo que no me gusta es la imagen tan dañada que tiene ahora la industria. Desde mi punto de vista hay veces que la veo un poco ordinaria. En Latinoamérica o Europa he conocido a muchos personajes que yo no los veo haciendo porno. Siento como que no saben donde están parados. Eso no es problema mío pero es lo que menos me gusta. No me gusta la gente irresponsable.

A nivel sexual, ¿hay algo que hayas aprendido en el porno?

Sí, por supuesto. Siempre pensé que si entraba en el porno no haría solo vaginal porque es un paso muy importante como para luego quedarte ahí, pero tampoco quería hacer todo lo que me dijesen. Quería ponerme un poco a prueba y eso ha sido una constante desde que entré. Al final me doy cuenta de lo fuerte que soy y… ¡me encanta!. Al principio las cosas van un poco suaves pero después, si quieres más, puedes volverte un poco vicioso. Que tampoco es algo malo (ríe) pero es muy chévere porque te da la oportunidad de conocerte. Conocerse bien uno mismo y saber complacerse es un privilegio, es algo que no todas las personas hacen. Yo tengo la suerte de poder hacerlo, lo disfruto y lo que no disfruto trato de comprenderlo. Por ejemplo, cuando hice mi primera doble penetración estaba un poco asustada pero recuerdo haber terminado la escena llorando de contenta, de la emoción de saber que había sido capaz de lograrlo.

¿Dónde te has puesto el límite? Es decir, ¿qué prácticas no te gustan y no tienes intención de hacer jamás?

No me gusta que me maltraten mucho (ríe). Hay personas que les gusta que les pellizquen, que les muerdan… A mí no, a mí me gusta delicadito. A pesar de que a veces haga escenas fuertes he descubierto que me voy más por lo erótico, por el contacto… Pienso que si transmites eso es muchísimo más bonito y más difícil que no solo follar. Según mi concepto, claro. Todo vende y hay escenas que no son de mi estilo pero siempre trato de verlas porque quiero pulirme mucho.

En octubre del año pasado hiciste un show de webcam con Amaranta Hank que fue bastante sonado. ¿Qué tal la experiencia?

La verdad es que no me gustó, primero porque no me gustan mucho las computadoras (ríe). Segundo, no quiero hablar mal del mundo webcam porque cada quien se siente cómodo con lo que hace, pero a mí eso de estar esperando a que me den un token para poder quitarme la blusa… Yo soy más de transmitir y siento que eso es muy frío. Respeto a toda la gente de ese mundo porque he conocido a muchas personas interesantes y de pronto pienso mucho en hacer webcam, pero con algo más de transmisión en vivo. Amaranta Hank me cayó muy bien, es una chica super dulce y espero que le vaya muy bien ahora que también entró en Europa. En el futuro no descarto hacer más cosas con ella.

© 21st Sextury

¿Qué opinas de esas etiquetas que le están poniendo al porno últimamente, como el porno ético o el porno feminista?

Cada quien tiene su estilo. Si lo quieren llamar porno ético o porno feminista que lo hagan, pero que no digan que es porque en el otro porno estamos siendo maltratadas. Eso me parece una estupidez y un insulto. Las chicas que hacemos porno hemos de estar completamente conscientes de lo que hacemos. Puede ser que haya algún caso de maltrato pero, según mi experiencia, el sentirme maltratada o ultrajada es algo que me permito yo. Hasta ahora a mí no me han obligado a hacer nada y si hay algo que no quiera hacer tratan de acomodarlo o eliminarlo. Al final estamos en una industria que lo que pretende es plasmar las fantasías de las personas y estas fantasías a veces son elevadas. Nosotras las representamos pero hay gente que se lo toma muy personal.

El pasado Salón Erótico de Barcelona tuvimos ocasión de verte a pesar de que no estabas con ningún expositor. ¿Era la primera vez que visitabas un evento así? ¿Qué te pareció?

Sí, fue la primera vez que visitaba un festival erótico. No me quise comprometer con nadie porque realmente los shows no son lo mío, pero quise ir para verlo. Pienso que podríamos pulirlo muchísimo más. Se pueden hacer cosas muy buenas, no sé si es un problema de propuestas, dinero o de todo un poco (ríe). Pero bueno, no fue una experiencia mala solo que me lo imaginaba diferente.

Me sorprendí muchísimo porque habían muchos chicos con mi foto. En ese sentido me hizo sentir bien porque tuve contacto con la gente. A veces yo, como mujer primero, siento miedo de tener contacto con las personas que me siguen porque me doy cuenta que yo misma los estigmaticé. Que en parte tengo razón pero al mismo tiempo he conocido a muchas personas que me han enseñado otro punto de vista muy propio, personas que aman y cuidan el porno como si fuese un tesoro. Esa era la manera en la que yo buscaba el porno.

¿Qué opinas sobre los premios del sector?

Pienso que entre nosotros es algo chévere. Yo no veo a nadie como competencia porque cuando haces las cosas como quieres no estás esperando reconocimiento, ya estás dedicándote a lo que te da la gana. Si además te admiran o sienten algún respeto por ti o tu trabajo ya es algo diferente. Calificar a alguien como mejor es bueno porque muchos querrán pulirse. El problema es el valor que tú le des a esa calificación, que te creas mejor que otro. Somos muchos en la industria, hay muchas categorías, son demasiadas cosas a tener en cuenta. Quien debe calificar esto es la persona que se hizo una buena paja (ríe), pero de eso no nos daremos cuenta nunca.

© Porno Academie / PornDoe Premium

¿Cómo es tu relación con la familia y amigos? ¿Dedicarte a esta profesión tan estigmatizada te ha causado algún tipo de conflicto?

Mi relación con las personas que quieren estar a mi alrededor es la mejor de las mejores, del resto realmente ni me doy cuenta porque no vivo pensando en ellas. Para mí lo más importante es mi familia y siempre estoy concentrada en que estén bien. Creo que la clave de que ellos hayan aceptado esta situación es que primero aprendieron a quererme por lo que yo era, y es que yo siempre he sido así. El respeto es la base de todo lo que se puede hacer y, como yo siempre he respetado, tengo muy buena relación con todo el mundo. No noto ningún estigma ni presión social pero creo que es por la edad en la que tomé la decisión. Si hubiese hecho porno a los diecinueve la hubiese cagado porque quién sabe qué cosas hubiese hecho. Siento un poco de preocupación porque tengo una hija pero, como he dicho, la base de la educación en mi casa es el respeto y si mi hija aprende a respetar, ella nunca cuestionará a su mamá. Yo nunca le iré con mentiras, no me siento mal por lo que hago.

Antes has comentado que no tenias intención hacer porno durante mucho tiempo, ¿esta decisión viene motivada por tu hija?

Sí, tiene mucho que ver. Finalmente tuve la oportunidad de hacer porno, como tanto tiempo pensé, pero siempre he tenido muy claro que solo quería ser actriz durante tres años. Quería hacerlo un periodo corto pero jugoso. Saber que lo conseguí, que lo hice bien y que estuve consciente todo el tiempo hará que nunca me arrepienta, pero al mismo tiempo mi niña tiene ahora dos años y medio y no quiero estar separada de ella después de los cinco. Ella vive en Colombia con la abuela porque como viajo tanto no quise desestabilizarla, pero siempre he estado presente en su vida y siempre que puedo voy a verla. Mi madre es una santa, ella me ha ayudado muchísimo con esta situación. Es algo muy complicado de entender pero no es problema de nadie. En la parte interna de mi familia se ha gestionado el asunto de forma tan madura que no tenemos miedo a que estas cosas tambaleen. Hay personas muy dañinas que me han reprochado el ejemplo que estoy dando, pero mi hija no es igual a mí, es lo mejor de mí. Yo le voy a enseñar que tiene que visualizar lo que quiere hacer, quiero que ella explore y se quede con lo que le guste. Ella no tiene que hacer porno solo porque mamá lo haya hecho, quiero que mi niña sea feliz y que haga lo que quiera. Si mi hija aprende bien el concepto de respetar, nunca me cuestionará.

¿Qué tal es el trato con los fans? ¿Te reconocen mucho por la calle? ¿Tienes alguna anécdota curiosa?

En Barcelona de pronto me reconocen un poquito mucho (ríe). En París y Colombia también me ha pasado bastante, en otros lugares la verdad no mucho. No es que me pase demasiado. Me resulta gracioso cuando alguien me reconoce porque entonces queda claro que somos del mismo mundo (ríe). Tengo un fan que me ha enviado pajas desde que abrí mi Instagram, desde antes incluso de llegar a Barcelona. Todos los días. ¡No para!. Lo máximo que puede tardar en enviarme una foto o algo son dos semanas. Me causa mucha gracia porque le tengo permitido los mensajes y sabe que lo leo, pero nunca le respondo. Él me dice “Que yo sé que algún día me vas a decir algo…” (ríe). Un besito para él, que sepa que lo leo (ríe).

© Rocco Siffredi

¿Cómo surge tu relación sentimental con Nacho Vidal?

En el momento en el que lo contacté yo no tenía ninguna intención con él porque iba buscando mi camino profesional. Él estaba solo también y le gusté. Empezó a publicar cosas mías, me mandó ramos de rosas enormes… ¿Tú sabes lo que es llegar a casa y tener un ramo de rosas de Nacho Vidal? (ríe). Mis amigos estaban flipando. ¡Yo con el rey del porno!. Las cosas se dieron cuando yo llegué acá, empezamos a conocernos, a salir… Bueno, yo estaba quedándome en su casa así que prácticamente empezamos a vivir juntos desde que llegué. Aparte tenemos muy buena comunicación, las cosas que nos molestan las hablamos como si nada. Es algo muy importante en una relación con una pareja tan poco usual. Es complicado de entender porque la gente puede verle feliz por su lado, a mí feliz por otro pero también estamos felices juntos. Pero es por esa razón que te digo de que nos sabemos respetar. Por más que hablen o digan sobre Nacho, no me interesa porque yo sé lo que hay entre nosotros.

Y lo de estar con un mito sexual de tal calibre, ¿no te causa presión?

No (ríe). Es presión si tienes que obligarte a satisfacerlo pero si primero aprendiste a satisfacerte tú seguro que puedes satisfacer a cualquier persona. Muchos me han preguntado que qué tengo para estar ahí. No tengo nada fuera de lo común, simplemente sé tratarlo. No porque sea él, simplemente me sale así porque es lo que él me transmite y si él se porta de esa manera conmigo es porque tenemos que estar. No nos necesitamos para nada ninguno de los dos, pero estamos muy bien si estamos juntos. El respeto es la clave número uno y puedes ser de la industria que seas, pero si respetas créeme que todo te va a fluir bien. No necesitas tener nada mágico para tener a alguien por ti.

Imaginemos que no tuvieses pareja, ¿qué características debería tener el hombre que pretenda conquistarte?

Te voy a ser sincera, yo dejé de tener prototipos de hombres cuando tuve un novio negro (ríe). No era racista para nada pero nunca me llamaron la atención. Un día conocí a un chico y estuve saliendo un año con él. Ahí cambió totalmente mi perspectiva acerca de lo que yo quiero sobre los hombres. Ya no me interesa mucho saber qué tiene un hombre para ofrecerme, es más el cómo me siento o cómo funciono con esa persona. Es algo que fluye natural. Si tú tienes buen sexo con una persona es porque entre vosotros corre una buena energía. Yo soy muy de creer en energías, más que en dioses (ríe). Cuando quieres algo normalmente las cosas se van para otro lado así que lo mejor es esperar y que llegue lo que tenga que ser.

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Soy muy familiar, me encanta pasar tiempo con mi familia. Me gusta mucho ir al gimnasio, me gusta mucho el cine. Ahora me está gustando mucho la meditación, Nacho me ha enseñado muchísimas cosas sobre esto y son cosas que me han llamado la atención porque te ayudan a conocerte, que es lo que yo siempre he estado haciendo. Me gusta salir, caminar, subir montañas, soy muy activa, hago lo que venga, lo que se preste en el momento. Me gusta mucho la música, todo el tiempo tengo que estar escuchándola. Escucho de todo: balada, reggeaton… Antes me gustaba mucho leer y era super buena en el colegio pero ahora ya no me concentro fácil. Los libros me parecen enriquecedores y respetables para quien los quiera pero a mí me cuesta mucho leer, me toca repetir el párrafo mil veces y al final sólo lo hago cuando tengo que saber lo que dice en algún sitio.

Pues eso es todo, Canela. Muchas gracias y mucha suerte.

Gracias por el apoyo y a las personas a las que les pueda transmitir algo, aunque sea un buen polvo mental, ¡que lo disfruten!

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