Para nuestra primera entrevista del año os tenemos preparada una sorpresa muy especial que nos venimos reservando desde el pasado Salón Erótico de Barcelona, una de las actrices porno españolas más conocidas y queridas entre los aficionados al cine para adultos, portada de la mítica revista Interviú y poseedora de varios Premios Ninfa -destacando el de Mejor Actriz en 2015- así como varias nominaciones a los XBIZ Awards en la categoría de Actriz Extranjera del Año. Ella es Carolina Abril, una tinerfeña de veintisiete años que entró en este mundillo prácticamente por vocación, motivada por el deseo irrefrenable de convertirse en la chica que excitaba a otros en las películas. En 2012, con tan solo dieciocho años de edad, cogió sus maletas y se plantó en Madrid para realizar su primer casting con Puta Locura, donde amasó una buena legión de seguidores, sin embargo se podría decir que su explosión llegaría un año después, tras proclamarse vencedora del reality porno «La Mansión de Nacho Vidal» organizado por ADPTube. Luego llegaría su contratación en exclusiva por esta misma empresa, la serie «Carolina y el Sexo», la viralización de la #PajaRenfe y los titulares incendiarios vinculándola con futbolistas, pero dejaremos esto último para la prensa amarilla.

Aparte de las mencionadas, en su currículum destacan también colaboraciones con estudios como Reality Kings, Bangbros, Nubile Films, Evil Angel, LetsDoeIt, TeamSkeet, Mofos, ZasXXX, 21Sextury Network, BrazzersDDF Network, Girlfriends Films, Joymii, Pierre Woodman, Rocco Siffredi, Badoink, Private, Kink.com o Lust Films, entre muchos otros. Divertida, fiestera y un tanto alocada, es punto de visita obligada en cualquiera de los festivales a los que asista, donde es famosa por su simpatía e interacción con los visitantes -tanto dentro como fuera del escenario- además de por el séquito de sumisos que suele acompañarla. Pero, ¡qué os vamos a explicar que no sepáis!. A nosotros nos tiene embelesados con su sonrisa desde el mismo instante en que la conocimos, en el stand de Somos Malas en su primera visita al SEB.

LGU: ¿Por qué decidiste meterte en el porno?

CAROLINA: Pues un día masturbándome quería ser la chica que estaba viendo en la escena con cinco hombres. Creo que me puse tan cachonda que dije «Yo quiero ser esa mujer». Eso fue lo que me impulsó [risas]. Yo consumía mazo de porno. ¿Te acuerdas antes que no había ni CDs, que eran las cintas esas gigantes?. Pues veía el porno así. Se la quitaba a mi padre y ponía «Blancanieves», pero claro era Blancanieves en versión porno. Cosas así.

¿Sabías algo de cómo era realmente trabajar en el porno?

No, la experiencia me lo ha enseñado. A veces te lo pasas súper bien, con chicos guapísimos o una chica guapísima, pero hay otras veces que viene un chico guapísimo también pero no tienes nada de feeling. Que tengas que follártelo es como «Uff, qué asco me da que me toques y te tengo que chupar el rabo y todo» [risas].

En 2013 ganaste «La Mansión de Nacho Vidal» que fue un poco el trampolín que te dio la gran fama. ¿Cómo recuerdas aquella experiencia?

Era como un Gran Hermano porno pero en la mansión de Nacho Vidal. Duró tres meses, cada semana entraba una chica y salía otra. Yo y Laurita Sexy fuimos las únicas que duramos desde el principio. Recuerdo mucha locura. Estaba Zenda Sexy, Bianca Resa, Pamela Sánchez…  Era todos los días una mega fiesta, mega orgía, mega todo y claro, después de tres meses estaba anoréxica, con ojeras, el chocho reventado… [risas].

Poco después ADP te ofreció un contrato de exclusividad, lo cual no es muy habitual en España. ¿Como te hizo sentir eso?

Súper valorada. Fue después de «La Mansión de Nacho». Como tuve ese triunfo de que me veía mucha gente, mis escenas daban mucho tráfico. Creo que la que estaba antes que yo era Esmeralda Rose y había viajado a Los Angeles, la llevaron a todas partes y fue como: «Ahora me toca a mí».

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo? ¿Y lo que menos?

Pues me gusta todo: el sexo, los viajes, la comida de diferentes países. Lo aprovecho todo, la verdad. Lo que menos, aparte del sexo anal [risas], no me gusta cuando me toca con un chico con el que no hay feeling. O chica ¿sabes?. Recuerdo una que tenía que hacerme un fisting y me daba una grima la pava… Pero claro, ya estaba ahí rodando y no podía decir que no. A ver, sí podía decir que no, pero lo aguanté.

Eres una de las actrices que nunca falta al Salón Erótico de Barcelona. ¿Qué opinas del cambio de dirección que está tomando el evento?

Al principio molaba más porque recuerdo años en los que en un stand habían treinta mujeres, todas haciendo algo, que si shows en webcam, shows abajo, shows encima, todos en el festival follando… y ahora es todo como más recatado en plan «Respeta a los compañeros que hacen shows», «No folléis abajo», «No os pongáis disfraces de colegiala porque incitan a la violencia infantil». Nos están como cohibiendo. También por los tiempos que caen de las feministas y no-se-qué, pero está cambiando mazo. Molaba más al principio.

¿Te gusta hacer shows en vivo? ¿No te intimida verte delante de tanta gente?

Me encantan. Me encanta mandar y hacer lo que yo quiera en un escenario. ¿Intimidar?. Todo lo contrario, me encanta mojar a la gente del público, subirla, machacarla, meterles pollas en todos lados [risas]

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera imitar tus pasos?

Que haga muchas escenas, porque hacer una y luego no rodar nunca más, solo por vivir la experiencia, creo que es un gran error que mucha gente comete. Porque ese vídeo va a estar ahí para siempre y qué mejor que aprovechar y sacarle partido. No creo que sea bueno entrar solo por dinero. Si no te gusta el sexo y no te gusta el libertinaje es como si fueses veterinaria pero odiases a los animales. No se puede. Tiene que ser un poco el conjunto.

¿En alguna ocasión te has sentido explotada u oprimida realizando tu trabajo?

No, solo una o dos veces rodando para una productora ‘de hostias’. Yo normalmente soy como un poco más la domina y en esa escena me tocaba hacer de super sumisa. Acabamos en un bar y claro, ahí todo el mundo empezó a beber mazo y yo estaba trabajando. Recuerdo a un chico que iba con un pedo que te cagas, me metió un tortazo en el culo y me dolió tanto que me eché a llorar y todo, parando la escena en plan «Tío, que estoy trabajando, puedes pegar tortitas pero…». Fue como con super carrerilla y lo pasé fatal. Fue la única experiencia un poco así mala. Luego me pidió disculpas.

¿Consideras que el porno tiene alguna responsabilidad con respecto a la educación sexual? ¿Qué opinas sobre esas críticas que lo vinculan a sucesos de abusos?

Yo creo que en los tiempos que caen se están tomando las cosas demasiado a pecho. Obviamente se hacen orgías, solo que hay dos o tres zumbados que, por ver una película en la que cinco hombres están abofeteando y follándole por todos los lados a una actriz, se piensan que eso es real y que debe ser así pero no, siempre está pactado antes. Lo que la actriz no quiera no se le hace. Creo que sí, hay vídeos muy fuertes pero porque son vídeos de esas productoras que los hacen así, que todo lo que se ve en Internet no es verdad, como por ejemplo que existen las sirenas. Hay de todo en verdad, pero creo que la gente se lo toma demasiado como si el sexo fuese así y en realidad no lo es. A veces sí, no te digo que alguna vez una chica esté más excitada de lo normal y quiera que la follen por todos los lados… Pero también pienso que en el colegio nunca estudias cómo se tiene que follar, ni por donde se tiene que meter, ¿sabes?. Estamos como muy mal educados en el tema sexual y por tabú o no sé por qué no se habla de esto en las universidades ni en los colegios. Creo que en toda mi vida solo me explicaron una vez el sistema reproductivo de la mujer y del hombre cuando estaba en quinto o sexto de primaria. Nunca más se volvió a mencionar el tema de la vagina ni de nada.

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¿El estigma de trabajar en esta industria te ha hecho enfrentarte alguna vez a alguna situación desagradable?

Sí, alguna vez en alguna fiesta o algo así, que se piensan que por ser actriz porno me encanta chupar rabos a todo el mundo. Pero bueno, eso es la mentalidad de la gente, no se… También me ha pasado con gente muy famosa, en plan cantantes, futbolistas o políticos amigos míos -que a veces sí que he tenido relaciones sexuales pero otras no- y me piden que por favor no comente que soy su amiga, su ‘amante’ o su ‘algo’ porque le perjudica en su trabajo. Por eso me he tenido que callar.

Al menos con tu madre no has tenido problemas, porque el año pasado estaba aquí animándote como la que más

Sí. Antes de hacer porno yo le pedí permiso porque lo que dice mi madre va a misa y si mi madre me decía que no me dejaba hacer porno, yo no lo hacía. Pero como me dijo que sí, pues…  Súper bien, es como mi mejor amiga en realidad.

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me gusta mucho, mucho la playa, la piscina, me gusta el agua. Mi signo es cáncer, o sea que soy signo de agua y cuanto más tiempo cerca del agua, mejor. Pero también me gusta mazo estar con mi familia, con mis amigos, de fiesta… O sea, una buena vida, como todo el mundo [risas]. Me gusta el cine, la lectura… Me gusta muchísimo la película «La Vida es Bella», cada vez que puedo me la pongo y lloro. Ahora tengo como un medio hobby, que secuestro a todo el mundo a fumar shisha [risas]. Es como la moda ahora ¿no?, el vapeo y todo eso. Me lo paso mazo de bien porque nos reímos, entre que uno se atraganta con el humo, el otro no-se-qué… Estoy casi todos los días metida en una shisha de esas [risas].

Muchas gracias, Carolina

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