Nuestra invitada de este mes ha vivido más de lo que le correspondería por edad pero no por ello ha perdido la ilusión ni la sonrisa de su cara. Su infancia fue cuanto menos poco convencional; pasó su adolescencia en un centro de menores y tras cursar la ESO comenzó a estudiar para auxiliar de enfermería, pero la mala relación con los profesores hizo que se cambiase a un Ciclo de Grado Medio de Guía en el Medio Natural y Tiempo Libre (CAFEMN). Todo eso fue antes de ver un reportaje del Salón Erótico de Barcelona y descubrir que su verdadera vocación sería convertirse en actriz porno. A pesar de que por aquel entonces solo tenía dieciséis años y no contaba con mucha experiencia sexual, comenzó a hacer contactos a través de las redes sociales y poco a poco fue introduciéndose en el mundillo, de forma que cuando cumplió la mayoría ya tenía organizada su primera escena, nada menos que con Nacho Vidal para la productora Evil Angel. Nunca podría haber imaginado lo que le deparaba el destino. Nueve meses después se anunció que Vidal había dado positivo en VIH y su nombre salió mencionado entre la lista de posibles exposiciones. Las consecuencias fueron demoledoras tanto para ella como para su entorno familiar; cayó en depresión y se alejó del foco mediático, aunque las ganas de cumplir su sueño nunca llegaron a desvanecerse por completo. En verano de 2020 decidió concederse una segunda oportunidad sin embargo las productoras no le perdonaron que durante su hiato hubiese ganado unos kilos. Esto, junto con una mala experiencia en un rodaje, la obligó a sentarse de nuevo en el banquillo pero, como dijo Nietzsche, «Lo que no te mata te hace más fuerte» y, tras pasar por quirófano, este año Diana Rius ha vuelto con nuevo físico y energías renovadas.

En su trayectoria profesional ha trabajado para estudios como 21Sextury Network, PorNovatas, Badoink, FAKings, Team Skeet, First Anal Quest, IFG, Cumlouder, Pierre Woodman, Virtual Taboo y Mature.nl entre otros, además de producir sus propios contenidos que distribuye en plataformas como OnlyFans. Sociable, risueña y muy familiar, esta catalana de veintiún años nos confiesa que la lección más importante que ha aprendido en el porno es a no ser tan confiada. En lo personal le gusta viajar, salir de fiesta con amigos y el cine, sobre todo de terror y comedia. También le gusta la música, en especial el reguetón y el trap, aunque en su tracklist igualmente hay cabida para el pop y el flamenquito. ¿Os apuntáis a conocerla mejor?

LGU: ¿Cómo llega el porno a tu vida?

DIANA: Me empecé a fijar en el porno como a los dieciséis años, cuando vi un reportaje del Salón Erótico de Barcelona. Creo que salía Apolonia, Bianca Resa y más chicas -ahora no recuerdo exactamente- y decían que viajaban, ganaban dinero y se lo pasaban bien porque follaban. A esa edad casi ni había follado pero dije «Yo quiero».

¿Cuándo fue tu primer rodaje?

Cuando cumplí los dieciocho [risas]. De hecho, no voy a decir quién porque no sé si podría tener problemas pero esa persona ya me había organizado el rodaje cuatro meses antes de cumplir los dieciocho para hacerlo cuando los tuviera. Fue con Nacho Vidal para Evil Angel, lo que pasa es que como Evil Angel tarda tanto en sacar las escenas -creo que salió como a los cinco o seis meses, porque no es solo mi escena sino que hay más escenas de otras chicas- la primera que salió fue con Robin Reid para PornHub, que es una amateur y tiene muchas visualizaciones.

¿Cómo fue debutar con un icono como Nacho Vidal?

Yo a Nacho ya le había conocido antes, entonces es como que tenia confianza. Además nuestro director fue Raúl Lora al que también conocía, así que la verdad es que me sentí súper cómoda y me sorprendí mucho porque yo nunca me había grabado follando, fue la primera vez, y es como que me puse cachonda. Ahí fue cuando me di cuenta de que esto me gustaba de verdad. Me lo pasé bien. Nacho en ese momento me ayudó mucho, con las posturas y tal, y la verdad es que súper guay.

¿Sabías algo de cómo es la realidad de este trabajo?

Nunca había visto un rodaje en directo pero tenía mucha curiosidad. De hecho yo me metí en esto por curiosidad, no lo hice por dinero ni por nada, lo hice porque quería probarlo. Creía que se iba a disfrutar más porque sí, hay escenas que te lo puedes pasar de puta madre pero cuando le estás cogiendo el gustillo te dicen «OK, cambiamos de pose» u «OK, para un momento porque estás así o asá» y es «Joder, ¿en serio?». Y las poses muchas veces son muy jodidas [risas] Pero en sí me gusta, lo que pasa es que no es como yo creía que iba a ser. También pensaba que estaría todo el rato ahí y resulta que es más la comedia, que si las fotos, que si el maquillaje, que si no-se-qué….

¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo? ¿Y lo que menos?

Lo que más me gusta es que decido cómo, cuándo y dónde estar. No tengo ninguna rutina, que las odio. Son buenas pero yo no puedo, me desubico [risas]. Conozco gente nueva siempre, aprendo idiomas, me gusta muchísimo viajar… Viajo siempre sola, no es porque viaje con amigas pero me gusta viajar y conocer gente, no tengo problema en estar con gente. Me gusta mucho. Lo que menos, que nunca sabes los ingresos que vas a tener y, por ejemplo, me da apuro cogerme un alquiler porque no sé lo que voy a cobrar este mes.

¿Hay alguna productora o actor/actriz con quien te gustaría grabar y aún no lo hayas hecho?

Me gustaría mucho trabajar con Jason Luv, es mi favorito, me encanta. Y de chicas, mis dos favoritas son Emily Willis -que la conocí, porque mi padre hace a veces de chofer para actrices y la llevó a una casa donde grababa Brazzers aquí en Barcelona. Me encanta y encima me cayó súper bien- y luego, la que más me gusta es Abella Danger. De productoras me gustaría grabar con las mejores; Brazzers, el entorno Vixen (Blacked, Slayed, Deeper…). En sí me gustaría trabajar con las más top.

¿Qué es lo más extremo que has hecho en una escena? ¿Algo que nunca harías?

Ostras pues no sé. Hice una DP con Pierre Woodman pero no eran pollas grandes, entonces no fue tan extremo. Es lo más extremo que hice porque tampoco he grabado cosas muy raras hasta el momento. Nunca digas nunca porque no sabes lo que puede pasar, pero que me meen en la boca y eso, no. Me lo han propuesto muchas veces pero es que veo las escenas y como que me da ganas de vomitar. A lo mejor en un futuro me veis ahí y no me pasa nada, pero de momento no [risas]. Normalmente no suelo hacer cosas muy raras, lo más raro que he hecho ha sido mearle a un tío encima pero tampoco fue tan raro porque, por lo que llevo de vida, es como que no es tan diferente. Hay muchas más personas que les gusta de las que yo creía, entonces tan extraño no es pero para mí lo es.

¿Cuál es la mejor experiencia que recuerdas en un rodaje?

Grato recuerdo tampoco, pero conocí a un actor en Budapest que me hacía gracia, trabajé con él y me gustó. Fue mi primer anal, que yo pensaba que me iba a costar mucho. De hecho yo no había hecho anal antes, incluso nunca he hecho anal fuera del trabajo, sólo trabajando. No se por qué pero es como que nunca tengo la confianza de hacer anal con otras personas. Entonces el chico me trató súper bien, tuvo paciencia conmigo, era súper cariñoso conmigo y, como me gustaba, tuve una buena relación. Me lo pasé bastante guay.

Entonces, ¿solo haces anal en el porno? ¿No disfrutas con esa práctica?

Depende de la polla, la verdad [risas]. No es que me desagrade porque sino no lo haría. Hay días que me duele más, hay días en los que no me duele nada, hay días en los que puedo grabar y ponerme de la pose que sea que no me molesta pero hay a veces que he hecho algún rodaje que buah, me ha dolido. De hecho, en un rodaje que hice como por noviembre me petaron el culo literalmente, me hicieron daño y he estado como hasta hace cuatro meses que no podía ir al lavabo porque me dolía. Por eso yo creo que no lo practico en mi vida personal, porque si una persona no sabe hacer anal, paso. Porque no es igual que follar por el coño.

¿Cuál es la peor experiencia que recuerdas en un rodaje?

Estaba grabando en Budapest y yo en ese momento no sabía casi nada de inglés -«Hello», «Good morning» y poco más- y me acuerdo que el director me estaba diciendo una frase pero en sí no sabía a qué se refería. Él me decía «Fuck my face» pero no sabía qué tenia que hacer con eso; si es que me tenían que follar la boca, si es que lo tenía que decir… Estuvimos como media hora desde que dijo acción sin que yo supiese qué tenia que hacer y él no me lo explicaba, yo le pedía que me lo tradujese y él giradísimo perdido. Al final me empezó a gritar a full y yo flipando le empecé a gritar en español en plan «¿Quien coño te piensas que eres?», el ayudante del director pidiéndole que se calmara en plan «¿Qué coño haces gritándole a una niña?». Al final el actor me dijo lo que era; resulta que lo tenía que decir. Pero claro, si no me lo dices, ¿yo qué coño sé?. Me cabreé muchísimo, de hecho me estaba preparando las cosas para irme y el ayudante del director me vino «Lo siento por mi compañero y tal…» y yo pues bueno, la acabo. Encima era nueva, no tenía ni puñetera idea [risas].

¿Cómo viviste toda la situación cuando se anunció el positivo de Nacho Vidal?

Me lo comunicó su secretaria y me pareció un poco feo porque, si eres irresponsable y te pasan estas cosas, aparte los demás sufren. Porque tú no sabes lo que a mí y a mi alrededor ha afectado. Porque que yo con dieciocho años le diga a mi madre que posiblemente tengo SIDA, verás la cara que se le pone. De hecho mi madre estuvo ingresada en el hospital súper jodida porque ella de por sí ya sufre del corazón y le afectó mucho. A mí se me dejó de muy mala porque hice público que yo lo denuncié y no es verdad, yo no hice público nada, yo hablé con una persona y esa persona lo filtró. A mí me han ofrecido muchas cosas para ir a sitios a hablar de esto y yo calladita en mi casa estoy más guapa. Sinceramente, si es o no verdad que lo tiene -yo espero que no lo tenga, que esté bien, porque el hombre conmigo se ha portado siempre súper bien- pero me sentí muy decepcionada porque él en concreto no ha sido responsable. Por lo que tengo entendido las analíticas las pagó él, aunque en ningún momento se presentó allí. Allí estábamos todos los perjudicados y el que yo vi que ponía el dinero fue Mikey, un productor americano. Me dio mucho coraje porque a todos nos gusta follar sin condón, yo también lo he hecho, pero soy consciente de a lo que me dedico, lo que puedo transmitir. También creo que él lo pasó bastante mal, obviamente, porque se asustó. No se lo deseo a nadie, pero la culpa fue solo suya. Aún tengo las capturas de los diarios y las cosas que me decían porque, yo lo denuncié pero luego la retiré porque paso de vainas. Tú no sabes lo mal que lo he pasado, iba por la calle y me llamaban sidosa. Obviamente no seré la única que ha sufrido, porque habrán sufrido todos involucrados en esto, pero lo he pasado muy mal. No podía ni salir a la calle sola tranquila, no sabes el hate que he tenido en redes sociales. ¿Cómo gestionas eso con dieciocho años?

Después de eso, ¿cómo encauzas de nuevo tu carrera?

Estuve deprimida mucho tiempo. Me distraje estudiando para monitora de esplai y hasta el verano del año pasado no decidí volver a trabajar porque me daba miedo. He tenido buenas experiencias en el porno pero he tenido bastantes muy malas. Por ejemplo, cuando volví después de este año y medio que he estado parada me puse más gordita, entonces los productores me decían «No queremos trabajar contigo porque estás gorda. Tienes que perder diez kilos, tienes barriga…». Ahora me he operado porque quiero verme mejor, pero también porque me crearon un complejo que yo antes no tenía. Y claro, me tocaba mucho las narices porque veo a chicas que están muy delgadas y a mí eso no me gusta. ¿Y quién dice que una chica gordita no le guste al público?. Yo creo que también he nacido en el continente equivocado porque en América tú las ves y todas tienen curvas. En ese sentido tampoco quería volver. He estado como desde enero sin trabajar y ahora vuelvo otra vez en serio, a piñón, me da igual todo lo que me digan.

¿No se pasan de estrictos algunas veces?

Es que yo no era delgada ni gorda, estaba ahí en medio pero al tener un poco de barriguita y michelines pues ya no les gustaba. Pero tengo más que comprobado que a los chicos les he gustado igual, entonces no sé. Son estrictos y son gilipollas perdidos a veces pero también lo agradezco por el hecho de que a lo mejor quieren que salga lo más guapa posible en las escenas -aparte de porque ellos vendan y tengan sus cosas- pero a mí tampoco me gustaría ver una escena en la que no me siento bien. En ese sentido me han ayudado a «Vale, arréglate». Como estuve tan deprimida también engordé pero ahora que me he operado, he empezado a hacer deporte y como sano, me siento súper bien y antes no. Estoy contenta con eso.

¿Crees que las plataformas tipo OnlyFans pueden acabar con el porno tal y como lo conocemos?

No lo creo, porque en OnlyFans tienes que poner mucho más dinero para ser suscriptor. Por ejemplo, si tú eres consumidor de mi OnlyFans verás cosas gratis pero vas a tener que pagar por contenidos más exclusivos. En el porno, si por ejemplo te suscribes mensualmente a Evil Angel por 12,99 verás todos los vídeos, aparte de los que se filtran y puedes ver en otras páginas. Creo que OnlyFans es una buena cosa porque es más exclusivo pero normalmente las productoras tienen mucha más calidad y creo que es más barato consumir el porno. Obviamente, cuando tú firmas el contrato por una escena firmas el derecho de imagen pero no cobras por las visualizaciones que tenga tu vídeo. Con OnlyFans puedes hacer mucho más dinero porque, de un video de 20 minutos, se lo envías a tus 200 suscriptores -o los que tengas- y ellos te pagan 20, 30, 40 o 50 dólares, lo que tú pongas. Multiplicas y a lo mejor te sale más a cuenta que lo que cobras en una escena normal pero yo creo que hay diferencia entre ser actriz porno. Es más profesional. En OnlyFans te puede ir bien pero también te puedes comer una rosca.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera iniciarse en este mundo?

La persona que lo vea, si se dan por aludidos, que se jodan porque me parece que son unos aprovechados de la vida; las agencias, no en plan BrillBabes sino los típicos tíos que te dicen «Yo te consigo rodajes y me llevo un 40%». No. Si yo conozco a una persona que quiere iniciarse en el porno y veo que tiene potencial, le voy a ayudar, no tengo ningún problema al igual que a mí me ayudaron, pero no te dejes guiar por agencias raras de estas. Encima que en España cuando empiezas te pagan una mierda, te van a pagar menos. La gente se desmotiva haciendo eso. Si yo hubiese empezado así no hubiera seguido porque vaya mierda de dinero estoy ganando entonces. Que no se dejen llevar por esas agencias que se quedan un tanto por ciento porque la que está follando y poniendo la cara eres tú.

¿Cómo se lleva la fama cuando comienzas a hacerte nombre en el porno?

Yo la verdad es que normal pero porque, como todo el mundo sabía que al cumplir los 18 me iba a meter en el porno -lo que la gente no se pensaba que iba a tener los cojones de hacerlo- no me vino de golpe. Me resultó raro en el sentido de que iba por la calle y a lo mejor la gente decía «Buah, esta es tal» o iba en el metro y se me quedaban mirando, o iba de fiesta y me pedían fotos, porque tú sabes que la gente bebida no tiene vergüenza de nada. En ese sentido sí. O lo que te decía antes, me sorprendió mucho cuando fui al Salón Erótico en 2018, que daba un paso y me paraba todo el mundo. Yo flipaba en plan «¿Por qué me conoce tanta gente?». Me pasó una cosa, que esto siempre lo cuento porque me quedé muy loca; creo que era el último día del salón y me vino a saludar Jordi ENP, a decirme «Hola Diana» y yo «Ay, que se sabe mi nombre» [risas]. Un tío que es tan importante en el porno -español y todo lo que tú quieras- que sepa quien soy, me sorprendió mucho. Ahí fue cuando dije «Pues será que me conoce más gente de lo que yo creo». Lo que me costó mucho fue administrarme con el dinero porque, aunque lo que estás ganando no sea una millonada, para una niña de dieciocho años ganar 5.000 euros en un mes es fuerte. Además yo, que no tenía a nadie que me lo administrase, pues peor aún. Nunca he sido una loca de irme por las ramas pero no ahorraba nada. Eso sí que lo llevé mal.

¿Te resulta complicado combinar tu vida privada con la profesional? 

Privada, en el sentido de que no tengo tiempo, sí. Pero la verdad es que no me resulta complicado porque, como yo lo llevo todo con tanta naturalidad, todo el mundo lo sabe. Si una amiga me presenta a su padre, por lo que sea, yo le pregunto «¿Le puedo decir que trabajo en el porno? ¿O trabajo de otra cosa?» porque prefiero no darles el majarile, pero si a mí me preguntan, lo contesto sin problema. Lo llevo con tanta naturalidad que conmigo la gente también lo lleva con naturalidad, no tengo ningún problema. Yo se lo dije a mi familia, la gente se pensaba que era broma pero no. Mi madre estuvo un tiempo sin hablarme porque es más cerrada, parte de mi familia es gitana y no lo llevaron muy bien pero mi madre lo entendió y bien. Le cuento todo a mi madre, mi padre, a mis hermanos… mi hermano mayor es el que a lo mejor lo lleva peor por ser más protector, pero bien.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me gusta mucho dormir [risas]. Pero algo más en plan hobby sería viajar, ya sea por trabajo o por vacaciones, me gusta mucho. Por edad me gusta mucho salir de fiesta, aunque ahora no siempre se pueda, y quedar con mis amigos para tomar algo. Los momentos más básicos e inesperados son los que más me gustan. Me encanta la música, siempre voy con mis iPod por la calle. La música que más me gusta es el reguetón, pero me gusta mucho el trap francés, de hecho he aprendido mucho francés por eso. Me gusta mucho el rap y el trap americano, y también el pop en plan Ariana Grande, Bruno Mars Luego, ya música española, me gusta mucho India Martínez -es mi cantante favorita- y la música medio flamenquito. Me gusta un poco de todo. Depende del día, del mood que tenga, me pongo música relax, en mi Spotify tengo playlist en inglés y en español. Me gusta mucho ir al cine. Me gustan las películas de miedo y las de risa, si son buenas. Eso sí, las de miedo las veo siempre la primera vez en cine. Ahí me da más miedo. Soy un poco masoca, luego me cago por las noches [risas]. Mis favoritas son las de «Expediente Warren», «Annabelle», «La Monja»… Creo mucho en los espíritus y eso, y esas películas dicen que están basadas en hechos reales, entonces algo de verdad tienen que tener. Antes leía muchísimo, no me podía dormir sin leer. Cuando estaba en el centro de menores leía mucho porque no me dejaban tener el móvil por las noches, tenía un montón de libros. Lo que ahora llevo tres años para leerme uno y no me lo leo, no tengo un momento en el que diga «Voy a leer». Me encanta «Harry Potter», me gusta también mucho los de amor, mi saga favorita son «Blue Jeans» en plan «Canciones para Paula», «After»… También me gustan mucho las película de niños, Disney me encanta.

Muchas gracias, Diana

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