Amigos, esperamos que hoy hayáis venido arreglados porque nos acompaña toda una diosa, una veterana con más de diez años en la industria y una de las actrices porno más cotizadas a nivel europeo. Nacida en la ciudad de Lugoj en febrero de 1988, tras terminar el bachillerato Julia De Lucia decidió viajar de vacaciones a Marbella y, tanto le gustó nuestro país, que aquí se quedó. Dos años después regresó a Rumanía para asistir a la universidad pero dificultades económicas la obligaron a renunciar y en verano de 2010 optó por volverse a España, concretamente a Mallorca donde, buscando trabajo como gogó, el dueño de la discoteca le propuso participar en espectáculos eróticos. Ahí conoció a Salma De Nora, con la que entabló amistad y la ayudó a introducirse en el mundo del cine para adultos. En su dilatada trayectoria ha colaborado con estudios como Private, Cumlouder, Mofos, Dorcel, Bangbros, ADPTube, Legal Porno, Reality Kings, Fakehub, Badoink, Team Skeet, DDF Network, Digital Playground, PornDoe o Kink, entre muchos otros, además de producir sus propios contenidos que distribuye en plataformas como Loverfans, sin embargo confiesa que esto último lo hace como un extra ya que a ella lo que de verdad la llena es la interpretación. A nivel de reconocimientos ha sido nominada innumerables veces en los Premios Ninfa del Salón Erótico de Barcelona y en 2019 aspiró a los AVN Awards en la categoría de Mejor Escena Lésbica de Producción Extranjera por su participación en «Positions» de Joybear, pero su merecida recompensa llegó en octubre de ese mismo año cuando la premiaron como Mejor Performer Femenina de Europa en Venus Berlin.

En lo personal Julia De Lucia se define como «loca pero en el buen sentido», una enamorada de la vida, altruista y de gran corazón, sin embargo también advierte que tiene un carácter muy fuerte que en ocasiones le hacer perder el control de sus emociones. Mujer emprendedora, alterna su faceta en el mundo del entretenimiento para adultos con un proyecto de marketing online enfocado en la industria de los cruceros, el cual promociona bajo su identidad real, Daniela Luca. Además, recientemente ha adquirido la nacionalidad española por lo que, en cuanto sea posible, viajará a los EEUU para probar suerte en la primera división internacional.

LGU: ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes vinculado con el porno?

JULIA: No sé… recordarme de adolescente quedándome más de las doce de la noche, que es cuando ponían el porno en la tele, y ver alguna escena sexual. Eso es una de las cosas que personalmente recuerdo pero mi madre sabe que yo a los dos años ya me follaba un peluche por repetir lo que veía en la televisión [risas]

Entonces ¿veías cine x antes de entrar a trabajar en la industria?

Sí, me gustaba, creo que como a cualquier persona. Es entretenimiento para adultos y quieras o no te transmite una excitación y eso te ayuda a que disfrutes de una buena masturbación en tu casa. Pero no me fijaba en el nombre de los actores, como mucho si la película era de Private, Playboy o Penthouse. Lo único con lo que realmente me quedaba eran las casas enormes, las localizaciones brutales y las tetas de las tías. Siempre miraba «Uy sí, esta me encanta. Mira que buenas tetas» o cómo se movía pero no miraba a la actriz o quién era.

¿En qué momento decides entrar a trabajar en el porno?

Yo estaba en Mallorca con veintidós años, llevaba como tres desde que empezó mi vida sexual así que tampoco tenia mucha experiencia, pero estaba buscando trabajo de gogó en una discoteca y en ese momento el dueño me presentó la opción de hacer shows eróticos con actores profesionales. Yo no tenía ni idea de lo que significaba un show erótico pero pensaba «A lo mejor me tengo que desnudar y poco más» y bueno, me daba igual. Realmente ahí fue mi primer casting, en mi primer show fue la primera vez que estuve con una mujer, la primera vez que hice algo sexual delante de personas. Fue una locura porque era un show con dos mujeronas, dos actrices de cine para adultos como Salma De Nora y Sofía Prada, que ya tenían su experiencia. Yo nunca había estado con ninguna mujer, encima todo el show era en una discoteca delante de 300 personas… mi adrenalina estaba al 200.000% y me encantó porque lo disfruté. Realmente no veía a las personas, solo estaba en el momento.

Después llegó tu debut como actriz en Venus Berlín. ¿Grabar esa primera escena te resultó muy diferente a los shows?

Claro, era totalmente diferente por el hecho de que ya había comedia, había otro tipo de actuaciones, muchos parones…. Un show es hacer lo que te da la gana, da igual cómo sale, es una cosa en vivo y va a impresionar mucho más que una película. Eso es lo que recuerdo, que tuvimos que parar muchas veces. El primer año de festival realmente pasé muy poco tiempo allí porque estuve todo el rato haciendo sesiones y escenas. También porque empecé junto a una manager, tuve a Salma De Nora que era la que realmente hablaba por ti, te presentaba, enviaba tu currículum y era mucho mucho más fácil saber a quién y cómo tenia que contactar.

¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión? ¿Y lo que menos?

Lo que me enamora es el hecho de actuar. Aunque el papel sea de hacer de la más guarra, asquerosa o lo que sea: es un papel, estás actuando. Yo al menos en mi vida privada no haría el 80% de lo que hago en el porno y no porque no me guste sino porque son cosas que son solo una fantasía, es algo que solo disfrutas con la imaginación, no la tengo que hacer. Lo que menos…. pero a día de hoy da igual si eres actriz de cine para adultos, modelo o enseñas tu cuerpo a través de cualquier red social, es como que las personas se permiten enseñar toda esa mentalidad enferma que no tendrías que conocer. Solo por enseñar tu cuerpo en Internet te entran personas que te cuentan cosas de su vida o te hablan de una manera que no quiero saber. Que está bien, ese es realmente nuestro trabajo, entender a todas las personas y sus fantasías, pero es como que por hacer lo que hago te tengo que escuchar sí o sí.

¿Hay alguna productora o actor/actriz con quién te gustaría trabajar y aún no lo hayas hecho?

Pues la verdad es que no tengo personas favoritas con las que me gustaría trabajar o me gustaría encontrarlas alguna vez en mi vida. Me gusta muchísima gente de la industria y, por supuesto, contra más contactos tengo, mejor, pero no tengo a alguien especial. Y empresas tampoco. Como ya llevo diez años en la industria he trabajado más o menos con casi todas pero hay todavía unas cuantas con las que me gustaría trabajar para finalizar mi trayectoria. Pero no es necesario, es un sueño. «Ay, tengo que trabajar con Blacked porque estoy enamorada de los negros…». No es necesario. Sí, me encantaría hacer ese tipo de escenas con esa productora pero…

¿Qué características tiene que tener un proyecto para que aceptes participar?

A mí me gusta ser actriz para otras personas, no preocuparme de todo lo que hay detrás, que es lo que pasa ahora con estas plataformas que hay a día de hoy. Yo no he entrado en el porno para hacer y vender mis productos. A mí me gusta ir a cualquier escena, que me maquillen y, aunque la intro sea la comedia de un striptease, sigues actuando, sigues teniendo algo al principio y eso me gusta. No tengo ninguna característica en especial pero cuánta más comedia haya más me gusta porque es más película.

¿Te has planteado alguna vez hacer algo en cine convencional o televisión?

Sí claro, pero para eso hay que ir a los castings de Madrid y estas cosas y como que no tengo mucho tiempo [risas]. Una vez hice un casting -que encima fue brutal porque me contactaron ellos- para una película llamada «Cannibal», que fue nominada a los Premios Goya y todo. La historia trata sobre una rumana con su hermana gemela, estuvieron hasta en Rumania haciendo castings y sabían que aquí había una rumana en la industria del cine. Me contactaron, fui a hacer la prueba pero fue todo muy rápido y al final cogieron a otra chica. Pero bueno, solo por el hecho de que me conociesen y me contactasen me sentó bien. Alguna que otra vez me han llamado para hacer un cameo pero casi siempre estoy viajando y, si se trata de una cosa muy pequeñita, tampoco voy a retrasar mis viajes por algo tan poca cosa.

¿Qué es lo más extremo que has hecho nunca en una escena?

Pues depende de qué signifique extremo para vosotros [risas]. Con tantas cosas que he hecho en la industria no veo nada muy extremo. Lluvia doradas, sexo en grupo, dobles y triples penetraciones… pero eso para mí ya no es lo más extremo. Para mí extremo sería que te aten entera y estar quince minutos así, como si te estuviesen secuestrando, para ver la sensación. Meterme cuatro pollas… ya conozco mi cuerpo, me pongo cachonda y ya está, pero otro tipo de sensaciones en la escena eso es lo que veo más extremo.

¿Hay algo qué no harías?

A ver, todo lo muy extremo en el sentido de cosas raras no pero, como he probado casi todo, lo del secuestro y el bondage son cosas en la categoría de sadomaso que sé que no me gustan y no quiero repetir. Por ejemplo, el hecho de estar toda atada; a mí si me secuestra alguien y me ata entera me muero de un infarto. Sentir que no tengo ninguna parte libre me da mucha angustia. Puedo hacer cosas como shibari pero estoy muy poco rato, dos fotos y ya está, después como que me entra mucha angustia.

¿Cuál es la mejor experiencia que recuerdas en un rodaje?

¿Sabes lo que pasa? Que contra más trabajas, más disfrutas de las escenas y las experiencias que vives son mejores, pero una de las películas con las que más he disfrutado fue con «Girls Sex Tricks» de Roberto Valtueña. Me encantó muchísimo porque estuvimos dos días grabando solo comedia, con nuestros guiones, haciendo prácticas de memorizarlo todo… Eso me encantó porque me hizo sentir realmente como una actriz.

¿Y la peor?

La peor… Como llevo tantos años en la industria y he hecho casi de todo, ya sé lo que me gusta y lo que no me gusta. Hubo una escena en la que estuvimos como cinco actrices haciendo una felación y una de las cosas que no me gusta en los rodajes es que me escupan en la boca. Que me gustan las babas, no pasa nada si hay varias chicas comiendo el mismo miembro, pero en esta escena en concreto había una actriz americana que, mientras todas solamente mojábamos, ella me escupía por al lado. Me dio tanto asco que vomité. Vomité en la polla, tuvimos que cortar, limpiar y todas las cosas…

¿Cuál es la lección más valiosa que te ha enseñado este trabajo?

Conocerme a mí misma. La verdad es que la industria del porno me ha hecho madurar muchísimo mentalmente y sexualmente. He aprendido mucho en la educación sexual, en conocerme a mi misma, en saber qué es lo que quiero y lo que no quiero en esta vida. Y eso lo he hecho en el porno porque me dio la libertad de conocerme. Realmente agradezco mucho hacer lo que he hecho porque sino no sería la mujer que soy hoy.

¿Cómo te las arreglas para organizar tu agenda de trabajo y mantener las RRSS?

Ahora hace muchos años que soy independiente, ya no tengo manager. Trabajo con agencias si voy a Budapest, a Praga o en un futuro a América, y no por nada sino porque estos países trabajan solo con agencia. Por lo demás siempre me organizo sola; si quiero ir a Inglaterra contacto a través de las redes sociales a todas las productoras que existen ahí y me organizo mis rodajes, mis plannings, mis precios y todo. Ya no quiero hacer cosas solo por obligación, por dinero o por cualquier otro motivo. Si no me apetece y encima no tengo un motivo mayor que me haga querer esa cosa, no lo haré. Me gusta controlarlo todo. Por ejemplo, con Onlyfans la mayoría de actrices o mujeres en general necesitan tener a una persona detrás y más cuando la gente quiere enseñarte cosas, su miembro o lo que sea. Con el tiempo, psicológicamente vas cayendo y hay muchas chicas que tienen a alguien que les ayudan a contestar mensajes y hacer el marketing. Yo lo he probado pero me sentía más estresada que si lo hacía yo sola, porque el chico es un agente, necesita tener material cada día y era como que él me estresaba más que los fans. Me decía «¿Te has hecho fotos hoy?» y yo «Tío, espérate que recién me he despertado. Me tengo que maquillar…» [risas].

¿Se produce igual el porno en Europa que en, por ejemplo, Japón?

Dependiendo de las escenas pero, en general, todo lo que son rodajes da igual si es cine para adultos o cine normal. Siempre hay personas del equipo, siempre hay gente detrás, los focos, las luces, se coge un estudio, la casa, lo que sea… Lo que es diferente es el tipo de escenas o el trato que tienen contigo, pero la organización o cómo se graba el porno es lo mismo. En Japón es otra cosa, a esta gente hasta los diez años se les enseña solamente la educación de respetar a los demás, amar a lo demás y darles todo. Yo tenía hasta el chico del agua, me venía con la botella y yo «Chico, tranquilo, que no quiero agua. Haz tus cosas» [risas]. Me sentía mal por él, como que trabajaba para mí sin necesidad. La mujer ahí es la reina y más en la industria porque -aparte del porno gay- si no hubieran mujeres, esto no funcionaria.

¿Cómo te está afectando laboralmente la situación con el COVID?

Es un poco jodido para todo el mundo. En mi caso me jode el hecho de que no hay tantos rodajes sino que en general todo es más online, que está súper bien pero, como te he dicho, yo no he entrado al porno para vender mi contenido. Para vender algo prefiero vender estilo de vida, cruceros y otra cosa. El contacto disminuyó un poquito y esperemos que la vida vuelva un poco porque estoy hasta el coño de tocarme el coño en casa [risas]. Yo grabé escenas hasta el año pasado en cuarentena, fui una de las primeras al principio de todo, cuando empezaron a hacer los test de COVID. Íbamos a trabajar con los papeles, los test, tomándonos temperaturas… porque estaba la cosa mal. Seguí trabajando, el porno seguirá existiendo, no va a ser todo virtual y online, pero disminuyó mucho al igual que en cualquier empresa. Ha jodido todo el planeta.

Entonces, ¿no crees que la proliferación de plataformas tipo Onlyfans puede llegar a sustituir al porno tal y como lo conocemos?

El mundo ha cambiado mucho en los últimos veinte años y en el porno más aún en la última década. Hoy en día puedes encontrar un libro en PDF y leerlo en tu teléfono o donde sea pero yo soy fan del tacto: yo me voy a una librería y me compro el libro. El porno es lo mismo. Da igual lo virtual que sea todo, la gente querrá ese contacto, la película en DVD, ese recuerdo en su casa. Hay varias compañías que siguen haciendo sus DVD lo que pasa es que primero venden la película en los sexshops y luego las escenas las venden por separado vía Internet. Si tú quieres ver la escena de esta película solo con Julia De Lucia te la descargas de su página pero, si quieres ver la película entera, te la compras en DVD.

¿Cómo es la relación con los fans? ¿Te paran mucho por la calle?

Han sido temporadas. Más al principio, que me conocía muchísimo la gente, me paraban en cualquier sitio. Encima en esa época tenía novio, íbamos a la discoteca, la gente venía y le preguntaban si se podían hacer una foto conmigo. A día de hoy, como cualquiera se puede hacer famoso -te haces influencer, tiktoker, youtuber o lo que sea- hay mucha gente que me mira y no sé si me mira porque le parezco guapa, tengo algo en la cara o porque me conocen. Pero sí, algunas veces me piden fotos. Autógrafos ya no tanto, esa es una de las cosas que solo se hacen en los festivales, se va perdiendo. A la gente una firma le da igual, necesita demostrar que te han visto. En Venus Berlín firmo autógrafos a tope y luego me encuentro que los venden a quince euros por eBay y estas cosas [risas]. Berlín es otra cosa. Yo creo que va por países, por mentalidades, por costumbres o por educación pero Alemania es diferente. La gente te sigue viniendo con la foto de la película para que se la firmes. Mola.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera iniciarse en este mundo?

Que no se inicie. Yo no recomendaría a nadie entrar en el porno. Para entrar en este mundo tienes que tener muy claro qué quieres en tu vida. ¿Quieres ser famoso?, hazte tiktoker o youtuber. ¿Quieres ganar pasta?, no vas a ganar pasta en el porno. Métete a hacer cualquier otra cosa o ponte a hacer Onlyfans, haz tu propio porno y seguro que ganarás más pasta que siendo actor para otras personas. Tienes que tener realmente un porqué. Por fama o por dinero yo no entraría ahora en el porno, que es el motivo por el que entré en su momento. Entré por ser famosa, por ser actriz y por ganar algo de dinero, pero no necesariamente por eso. Era por el hecho de actuar, de ser una artista. Si tú quieres entrar porque te gusta un poquito todo el conjunto, vale, pero no entres solo por esto u lo otro porque a día de hoy tienes muchísimas más opciones para conseguirlo sin manchar tu nombre, tu reputación o lo que sea.

¿Consideras que el amor y el porno son compatibles?

Sí. A ver, el amor es una cosa muy compleja, tienes que entender qué es realmente. El sexo es sexo, pero el amor ya es otra cosa, son muchos sentimientos, confianza y da igual que hagas porno: cuando amas, amas. Es complicado combinarlos porque la gente no entiende muy bien el amor y ahí es donde realmente vienen las complicaciones con el trabajo que hagas, pero el día que sepas, conozcas bien la palabra y el sentimiento, puedes aceptar las parejas liberales o el trabajo de lo que sea. El sentimiento es más fuerte que lo demás.

¿El estigma de trabajar en el porno te ha hecho enfrentarte alguna vez a alguna situación desagradable?

Desagradable no, yo creo que al contrario, por ser una actriz de cine para adultos se me han abierto muchas puertas, he podido conocer gente que a lo mejor si fuera una camarera en la vida me hubieran hecho caso. Lo único malo es eso, que conoces la oscuridad de la gente. Todos tenemos una oscuridad dentro y es como que, haciendo este trabajo, tienes más facilidad para verlo en la gente, pero desagradable realmente no. Pude ver alguna reacción en la cara de alguien como de shock pero no de desagradable. Con mi familia ningún problema. Mi madre me dijo «No es lo que deseaba para mi hija, hubiese preferido que fuese doctora o lo que sea, pero es tu vida, tú eres la que vas a vivirla y si eres feliz nosotros también».

¿En qué consiste Daniela Luca Travel?

Es un perfil con mi vida real, fuera de la industria, fuera del personaje de Julia De Lucia. Mis metas y mis sueños están creciendo, ahora con treinta y tres no pienso ni quiero lo mismo que cuando tenia veinte. Me he dado cuenta de que quiero y puedo algo más en esta vida, pero siendo actriz de cine para adultos no lo voy a conseguir. Da igual quien seas, el precio que tengas o las escenas que hagas cada mes: siendo actriz de cine para adultos eres una empleada, siempre tendrás ese techo. Para poder tener esa libertad financiera, necesitas hacer algo por tu cuenta. Yo soy una mujer emprendedora, he tenido negocios, tuve una discoteca, una tienda de zapatos… pero un negocio convencional es complicado, hay que invertir muchísimo y pierdes la libertad porque tienes que estar ahí más que nadie. El porno no es para toda la vida. Llegará un momento en que, no es que yo me canse sino que mi personaje ya está desapareciendo, ya tendría que estar detrás de las cámaras y no quiero eso, quiero que la gente me recuerde como la actriz Julia De Lucia. ¿Que alguna vez puedo hacer alguna escena para alguien o producir algo?, pues vale pero como un extra. Daniela Luca Travel es eso, un emprendimiento, es marketing online pero en este caso somos un club de vacaciones enfocado en la industria de los cruceros; ayudo a personas a viajar por menos, gratis o incluso ganando dinero emprendiendo en este tipo de negocios.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Viajar [risas]. Tengo muy poco tiempo libre pero soy una mujer que me muevo mucho. Encima tengo a toda mi familia en Rumania, vivo sola, no tengo pareja… como que necesito moverme, entonces eso es lo que hago siempre que puedo. A veces me junto con las chicas, vamos a cenar, a tomar algo o me planeo alguna cosa de cine. Con los años como que ya me gustan otras cosas, me gusta más ver películas en casa que ir al cine o un sábado noche estar tomando vino en mi casa que irme de fiesta a una discoteca. Cambian los gustos, ya no por la edad sino por la experiencia. Creo que en general todos tenemos etapas y si vives el momento en la etapa en la que la tienes que vivir, luego ya no quieres esa cosa. Las fiestas y eso era en la etapa de los veintipico años, la he vivido, ahora con treinta quiero vivir otras cosas. De cine me gusta todo lo de terror, pero lo tengo que ver con alguien porque sola me da como rollo. Lo que más me gusta son las películas de investigación, criminalística, casos sin resolver… todo esto me encanta. Recuerdo que, cuando volví a la universidad en Rumania, tenia una amiga que era policía y fue un momento en mi vida en que me hubiera gustado entrar. Pero no podría hacerlo, hay partes de ese trabajo que no son para mí.

Muchas gracias, Julia

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