Nuestra protagonista de hoy destaca por múltiples cualidades pero si hubiese que escoger la más representativa sin duda sería su naturalidad. Nacida en Igualada (Barcelona) en marzo de 1990, Julia Roca tuvo una adolescencia muy marcada por su carácter rebelde y su aversión hacia la norma preconcebida, siendo un acto muy representativo de este espíritu insurgente cuando abandonó sus estudios de bachillerato para mudarse a Granada en búsqueda de experiencias. En los años sucesivos trabajó de camarera, dependienta, repartidora, modelo de desnudo artístico… ocupaciones puntuales que le proporcionaran algo de dinero y le permitiesen disponer de tiempo libre. Precisamente fue durante una sesión fotográfica, realizando un calendario erótico con los Castellers de Poble Sec, cuando tomó la decisión de dar el salto al porno,​ debutando como actriz en 2014, en la serie «Sadico X» (también conocida como «The WebMaskter») de ADP dirigida por Conrad Son. Posteriormente ha colaborado tanto con productoras europeas como estadounidenses, destacando Evil AngelPrivate, Viv Thomas, Cumlouder, Porn Pros, Sex Art, Team Skeet, Tinelli FilmsMofosGirlfriends FilmsReality KingsBangBros o Lust Films, entre muchas otras.

Performer reconocida y valorada por su entrega y su inesperada predisposición sexual, entre sus logros profesionales destacan sus nominaciones a los AVN Awards en 2015, en la categoría de Mejor escena de sexo en producción extranjera por la película «Fucking: The World Game» dirigida por Nacho Vidal, en 2018 en las categorías de Actriz extranjera del año y Mejor escena escandalosa de sexo por «Walk of Shame» de Kink y en 2019 en la categoría de Mejor escena lésbica extranjera por «Inside» de JoyBear Pictures.

De trato cercano y sonrisa cautivadora, Julia Roca es una gran defensora de la libertad y de lo auténtico, siendo uno de sus estandartes su cruzada en contra de la depilación. En su tiempo libre le gusta rodearse de naturaleza y practicar actividades relacionadas, como el senderismo, la escalada o los deportes de mar. También le gusta experimentar con su cuerpo, como demuestra su afición por las acrobacias en tela o el acroyoga. Conocedores de sus debilidades, hace poco nos citamos con ella junto a la costa tarraconense para ponernos al día con respecto a su carrera profesional e indagar un poco más sobre su persona.

LGU: ¿Cómo fue tu infancia y adolescencia?

JULIA: Mi infancia fue… bueno, como todas las infancias, movidas. Con mis padres al principio bien, luego conflictos. Era hija única con lo cual hubo mucha tensión. La adolescencia muy rebelde, muy anti sistema, con muchas ganas de libertad, de experimentar… Con respecto a los estudios no creía en el sistema educativo que hay hoy en día: bachillerato, universidad… estar un montón de años que para mí era la juventud, las ganas de hacer tantas cosas y no poder hacerlas por tener que estudiar cosas que en su mayoría no te interesan. Tampoco tenía claro lo que quería hacer, no quería hipotecarme a algo que luego fuese cambiando porque a mí me gustaba probar esto y luego lo otro. Hice el bachillerato, de hecho hice el primero del científico, luego me cambié de colegio y dije «Voy a hacer segundo del artístico». Imagínate, ni en el bachillerato tenía claro lo que me gustaba. No terminé el bachillerato que cumplí los dieciocho y me fui a Granada a la aventura, a vivir. Allí trabajé de lo que encontraba, siempre intentando tener tiempo para mí. Hice de todo un poco, de repartidora, de modelo… Cositas sueltas o días puntuales que me dejasen mucho tiempo para disfrutarlo. Así iba fluyendo.

¿En qué momento se cruza el porno en tu vida?

En realidad siempre había estado presente. Yo he visto mucho porno, me gusta mucho y siempre tenía el gusanillo de saber qué se siente, de vivirlo de verdad y experimentar sexualmente. De hecho tenía un amigo, que es con el que de muy jovencita empecé a hacer fotografía de desnudo artístico, y lo comentábamos. Es de esas fantasías que quizás no se habrían cumplido en la vida pero el destino me lo puso en bandeja. Hicimos un calendario erótico con los Castellers de Poble Sec, con los que estaba antes, y vino Conrad Son como director y ya le pregunté «¿Cómo es esto del porno? ¿Cómo va? Me interesa…» pero ahí se quedó todo. También habló con este amigo fotógrafo, que tenía un estudio, y empezaron a grabar allí una serie. Yo había perdido el contacto con Conrad pero veía a mi amigo, veía como tenían montado todo el set de rodaje, que además era bastante BDSM, tenían cadenas colgadas del techo, todo muy dark, y claro, a mí me encantaba. Hasta le decía a mi amigo «Átame, átame, que quiero probarlo» (ríe). Tenía el dilema de que quería probarlo pero no me atrevía. Hasta que un día mi amigo me avisó que venía una trans, que era mi fantasía, y me dijo «Si quieres probarlo es ahora o nunca». Y así me tiré a la piscina, con Natassia Dreams, Conrad y otra chica llamada Yakima Durán.

Julia Roca Private
© Private

¿Cómo fue la experiencia de estar con una trans? ¿Cumplió tus expectativas?

Genial. Para mí fue una pasada porque me encanta el cuerpo de la mujer, mucho más que el del hombre, pero también me gustan las pollas, entonces juntarlo todo era ideal. Sí que luego, claro, normalmente a las trans le gustan los chicos, entonces estaba el punto de que a mí me gustaba estar con ella, pero veía que ella no disfrutaba tanto con las chicas. Fue como «Vaya, no es tan real como parece».

¿Y con respecto a la escena en sí? ¿Algo que te sorprendiese o decepcionase conforme a como te imaginabas que sería hacer porno?

Mi imagen del porno ha cambiado mucho de lo era en ese momento a lo que he terminado haciendo. En aquel momento él ya me lo decía, era algo como muy íntimo. Realmente no había un cámara grabando, las cámaras estaban fijas con lo cual se puede decir que nos juntábamos, follábamos, lo pasábamos bien y ya. No es lo mismo que empezar y que te maquillen, que haya un montón de gente en el rodaje, las cámaras, las fotografías… Para mí empezar así fue fácil en el sentido de que no tienes tanta presión, vas a cumplir una fantasía y sale como sale. De hecho estuve tiempo que solo grababa esta serie con él y no hacia nada más. Me daba miedo salir de mi zona de confort. Era como «Mantengo las distancias. Aquí me lo paso bien, cumplo una fantasía…» pero me daba miedo el mundillo por lo que desconoces. Entonces me pasó que, no sé si se juntaron varias cosas, pero al cabo de unos rodajes cogí gonorrea y me dio miedo. Ya había cumplido la fantasía, además había visto el peligro que puede haber detrás, que aunque sea con test siempre hay un riesgo, y lo dejé. Me aparté de todo y estuve bastantes meses sin saber nada, de hecho no pensaba que ni volvería. Es cuando me vine a vivir al pueblo, vida alternativa, sin depilar ni nada (ríe) y entonces me llamó Raúl Lora y me ofreció tres rodajes porque necesitaban a una chica con un perfil natural como el mío; uno de Don Quixxxote, el de «Las Edades del Porno» que hice con Pablo Ferrari y otra con Nacho Vidal, porque él es super fanático del pelo. Lo tenía todo como olvidado pero me lo estaban vendiendo bien, a Raúl lo conocía… era una aproximación más suave. Lo probé y dije «Ay, pues no está tan mal». Me gustó y me dije que si me iban saliendo cositas las cogería, siempre que pudiese respetarme a mí misma.

Julia Roca Babes
© Babes

¿Qué es lo que más te gusta y lo que menos de esta profesión?

Lo que más me gusta creo que ha sido poder experimentar muchos actos sexuales o cosas que habrían sido más difíciles de experimentar en la vida, y también me gusta mucho la libertad sexual que hay. En la vida diaria aún tenemos muchos tabús y, aunque luego en círculos más íntimos te abres y puedes explicar bien las cosas, las relaciones son difíciles; mantener relaciones sexuales abiertas, habladas, diferenciando lo que es el sexo del amor o de otras cosas… Me gusta el ambiente tan tranquilo con la que se habla de temas de sexualidad sin prejuicios. Lo que menos, no me gusta nada: el tema de enfermedades. Por más análisis que haya y que te vayas controlando, tienes riesgo de coger muchas enfermedades y esto es un problema. Cada vez que te haces el test el miedo está presente. Y también el tema de la depilación, yo siempre he sido super luchadora por el pelo libre y aún así me tengo que depilar mucho para hacer porno convencional. Me da mucho palo (ríe)

¿Cuál es el mejor y el peor recuerdo que guardas de un rodaje?

Esto es difícil… No me ha gustado cuando me he sentido obligada, sobretodo más al principio que no tienes tus bases muy firmes, y no decir «No, esto es lo que hemos pactado. Esto es así». Me he sentido coaccionada cuando te dicen «Pero venga, haz esto también» y en el momento te pilla desprevenida, quizás lo haces pero luego te sientes mal y piensas, «¿Por qué lo he hecho?, No tocaba, no estaba hablado». Por desgracia es bastante habitual. Cuando ganas experiencia las cosas están muy claras pero se abusa mucho, sobretodo de las chicas que empiezan. Se abusa mucho del «Va, enróllate» y no, no hay que olvidar que esto es un trabajo, vienes con unas condiciones, no te tienes que enrollar, ni sentirte mal. Recuerdos buenos creo que tengo muchos, todos los rodajes que han salido con gente bonita, en los que hemos disfrutado. Cuando hay una calidad detrás de la escena, más artística, con bailes o así, los he disfrutado muchísimo.

¿Cuál es la lección más valiosa que has aprendido trabajando en el porno?

El porno me ha enseñado mucho a aceptarme tal y como soy. Lo que decíamos, el saber abrirse sexualmente sin tabús, saber buscar también tu propio placer, cómo dar placer al otro…. A nivel sexual me ha enseñado mucho. No tanto por lo que se vende luego, sino por poder hablar con la persona, saber qué le gusta, qué no. La libertad de abrirme de piernas y que me graben en primer plano, tampoco es tan fácil (ríe), en condiciones normales tenemos más tabús. También he conocido a gente muy bonita, amistades que quizás ahora no veo tanto pero están presentes. Y ver distintos tipos de maneras de entender el amor, de entender el sexo. Hay gente muy liberal de los que se aprende mucho hablando con ellos. Luego cada uno tiene que buscar su manera de relacionarse y esta también evoluciona con el tiempo, pero por lo menos que haya libertad.

Julia Roca Viv Thomas
© VivThomas

Últimamente se ha notado un descenso en tu ritmo de trabajo, incluso hace tiempo anunciaste que solo harías lésbicos (pese a que nos consta alguna excepción). ¿En qué punto profesional te encuentras actualmente?

Sigo dentro del porno, digamos que no he cerrado la puerta y no es que no quiera saber nada más, pero no me apetece como antes. No me apetece estar tan activa, he cambiado mucho. La vida son etapas y mi etapa de experimentar sexualmente y a lo loco ya ha pasado. Me quedo porque me está bien ir haciendo cositas pero me miro mucho lo que hago. Mi primera decisión fue quedarme solo con los lésbicos, que son fáciles y los disfruto, porque había llegado un punto en el que ya no disfrutaba los heteros como antes y para no estar al 100% no quiero hacerlo. Pero luego pensé que con algunos chicos lo haría porque me lo paso bien, como SylvanMickey Mod, pero el tema es que me miro mucho qué tipo de porno quiero hacer, qué imagen quiero vender. Ahora miro mucho que sea porno ético y feminista, en el sentido que englobe igual al hombre y la mujer. Claro que puedes representar fantasías pero que no sea siempre el papel de mujer sumisa, de eso ya me cansé ni quiero dar más imagen sobre esto. También te coge la conciencia social esta de que el porno no debería ser una educación pero por desgracia lo es, así que hay que intentar aportar otras visiones.

¿Qué fue de aquel proyecto personal en el que estabas embarcada hace cosa de un año? Esa serie tenía muy buena pinta…

Lo que pasa a veces con muchos proyectos. Fue cambiando. Primero empezamos esto con mi pareja y una chica que hacía de cámara, luego hablé con Nico Bertrand y también se unió. Grabamos dos capítulos de la serie, editamos el primero pero acordamos que hasta que no tuviésemos por lo menos tres no los moveríamos, porque hasta aquí era casi a presupuesto cero y dijimos que a la que se moviese cobraríamos todos y lo haríamos de otra manera. Tardaron muchísimo en editarlo. El piloto y el trailer aún lo tuvimos, pero el segundo no lo tengo. Además Nico tenía todo el material y llegó un punto en el que yo quería seguir pero no tenía nada que enseñar. El tema se fue alargando, también yo no soy una persona que le guste ir detrás de la peña. Era un proyecto interesante pero al final la cosa se fue girando. También lo dejamos con mi chico y luego, cuando salió lo de Anneke que dijo que Nico se le había apoderado de varios proyectos, dije «Ostras, a mí me ha pasado lo mismo». No me di cuenta hasta que ella lo dijo; no tengo el material, ni lo tengo editado y era un proyecto que teníamos entre tres, se unió él y ya se vino arriba en plan «Yo soy el director, yo soy el no-se-qué». Y de pronto lo que pasó es que no había nada. Y bueno… ahí se quedó.

Julia Roca Rocco Siffredi
© Rocco Siffredi

¿Qué opinas sobre la situación que se está viviendo con respecto al cierre indiscriminado de cuentas de trabajadores sexuales en redes sociales como Instagram o Facebook?

Estamos en medios que son por partidos de derechas, católicos y tal. Estamos ahí porque son una buena forma de comunicación pero en realidad a nivel de ideales es fatal. Que te cierren una cuenta es una putada cuando estás activo. Yo he puesto fotos super bonitas que te las anulan porque se ve un pezón. Anularme me han anulado un montón y a veces no tiene ninguna lógica. Los hombres pueden ir con las tetas al aire y las mujeres no, ¿qué asociarán en su mente para no mostrar el cuerpo de una mujer en una foto?. Pero sí, si te la cierran vuelves a abrirla pero para coger todos estos seguidores… Tanto Instagram como Twitter los utilizo completamente a nivel laboral o sino no los tendría. No me gusta este mundo virtual que te aleja de tu propia esencia y te crea mucho ego, mucho apego por el «¿A ver qué han respondido?, ¿Cuántos likes tengo?». Cuando me veo a mí misma pensando estas cosas me siento ridícula y no me gusta. Igual que Facebook, que es el único que tengo personal y muchas veces he pensado cerrarlo.

¿Te resulta difícil combinar tu vida personal con la profesional? ¿Dedicarte a un trabajo tan estigmatizado te ha hecho enfrentarte a alguna situación desagradable?

No, he tenido bastante suerte. Tampoco nunca me he dedicado al cien por cien, es decir, nunca he tenido rodajes cada día. Tenía alguno de vez en cuando o uno a la semana cuanto más. Si he tenido parejas han sido abiertas en este sentido y también lo he diferenciado mucho. En mi vida personal no me ha supuesto un problema. Explicarlo a la familia y eso son cosas que siempre son más difíciles pero para mí las amistades ha sido más problemático. En realidad lo que hacía es que no lo decía. A amigos de mucha confianza sí pero en un círculo grande de amigos nunca lo he dicho. Que al final se acaban enterando igual, pero en este sentido sí que me sabe mal no haber podido salir del armario y decir «Esto es lo que hago, si te gusta bien y sino no». Que luego es una tontería como cualquier otra pero es un mundo desconocido para ellos y se imaginan mil historias. Entonces, para evitarme todos los problemas, todos los prejuicios, que te miren diferente y te pongan un montón de adjetivos, no lo decía hasta que eran círculos muy cercanos. Y ahora sí que me sabe mal.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre? ¿Cuáles son tus aficiones?

Me gusta estar en la playa, por la montaña, me gusta mucho caminar, escalar, el acroyoga, los deportes del mar… Me encanta todo lo que sea naturaleza y jugar con el cuerpo, experimentar. Leer también, estudiar ahora sobre temas que me interesan. Música me va a épocas, hay momentos en los que escucho mucho y otros que nada. Soy bastante abierta sobre géneros, pero en general me gusta la música con instrumentos. No soy tanto de electrónica o cosas que estén hechas con ordenador, me gusta más flamenco, rumba, rock o lo que sea pero que se vea que hay el arte de las manos ahí detrás.

Eso es todo, Julia. Muchas gracias.

Julia Roca entrevista lagacetauncut

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