En nuestra entrevista de este mes tenemos como invitada a una de las actrices de cine para adultos que más cariño despierta entre los aficionados españoles, un ciclón multicolor que no hace ascos a ningún tipo de género aunque manifiesta una marcada predilección por el BDSM y las escenas más cañeras. Nos referimos a Liz Rainbow, una barcelonesa de veintisiete años que, desde antes incluso de tener edad suficiente como para entenderlo, quedó cautivada por el porno y durante años estuvo madurando la idea de probar suerte como actriz hasta que, superada la mayoría de edad, decidió llevarlo a cabo sobre los escenarios del Primavera Porn, un evento erótico organizado por Conrad Son en junio de 2013. Precisamente fue el realizador catalán quien poco después le dio la oportunidad de grabar su primera escena, dentro de la serie Xposure de Badoink. En su trayectoria profesional ha trabajado con productoras como Dorcel, Team Skeet, Reality Kings, Private, Mofos, Mature.nl, Magma Films, LetsDoeIt, Legal Porno, Kink.com, JoyBear, ADPTube, FAkings, FakeHub, Evil Angel o Cumlouder entre otras, además de producir sus propios contenidos que distribuye en plataformas como Onlyfans o Manyvids. En 2019 dirigió y produjo la película «A Liz In Wonderland», una loca y depravada adaptación de «Alicia en el País de las Maravillas» que contó con la participación de actrices como Blondie Fesser, Zenda Sexy, Ena Sweet, Nerea Falcó y Gala Brown. Esta carta de presentación le allanó el camino para liderar otros proyectos, como la serie «Golden Hands» producida por Tetatita, donde también interpreta a la protagonista. Habitual de los festivales eróticos, ha sido nominada varias veces a los Premios Ninfa del Salón Erótico de Barcelona, destacando su candidatura en 2016 en la categoría de Actriz Revelación.

En lo personal Liz Rainbow se define como una persona introvertida y extrovertida, loca, divertida y muy sexual. Con mucha curiosidad y ganas de aprender sobre todo (cultura, historia, arquitectura, música…) algo que demuestra con su dominio de varios idiomas. En su tiempo libre disfruta escribiendo poesía y escuchando música, aunque reconoce que los ritmos latinos se le atragantan un poco. También le encantan los videojuegos, el anime y el cine pero prefiere evitar las películas de terror dado que las encuentra demasiado realistas. Curioso ¿verdad?.

LGU: ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes vinculado con el porno?

LIZ: Cuando era pequeña, con mis amigas, a veces por la noche poníamos los canales estos que salían codificados, que a veces no se veían bien, y nos poníamos a ver porno pero como quien ve una peli y come palomitas. Era como… interesante [risas]

Entonces ¿antes de trabajar en la industria consumías cine x?

Si, claro, un montón. No me fijaba mucho en el nombre de los actores ni actrices pero me quedé con el nombre de una productora porque me gustaba mucho, que es Kink.com. Me impactaba mucho y tenia muchas ganas de rodar para ellos. Cuando descubrí Public Disgrace fue como «¡Necesito hacer esto!». Por eso me acuerdo, porque era bastante hardcore y bastante guay.

¿Cómo fueron tus inicios en el porno?

La primera escena fue con Conrad Son pero yo empecé en festivales eróticos. A los seis años decidí que quería dedicarme al porno pero porque cuando era muy joven -no sé por qué- decidí que eso era una buena profesión, que se ganaba dinero porque estaba en la tele, y que sería divertido porque parecía que la gente se lo estaba pasando bien. Yo no entendía nada de lo que veía pero en algún momento fui creciendo y, cuando ya me hice grande, decidí que quería seguir pensando hacer esto. Por lo tanto a los seis años lo decidí y en algún momento de mi vida lo entendí, ya de más grande [risas]

¿Cómo recuerdas esa primera vez sobre el escenario? ¿Algo que te sorprendiese?

Súper divertido, súper guay. A ver, no tenia la experiencia de muchas actrices que ya estaban allí y lo hacían muy bien pero bueno, follar sabia follar y, como estoy loca a nivel sexual, a la gente ya le gustaba. Luego con los años he ido aprendiendo un poco más de escenografía, cada año voy mejorando, lo malo es que ahora con el coronavirus no se puede hacer mucha cosa, pero bueno. No estuve tan nerviosa como podría haber estado, la verdad. Me sorprendió que Conrad hacia una cosa que se llamaba la PornoBand; cantaba y tenia a sus músicos tocando mientras diferentes chicas se subían al escenario a bailar. Para mí era bastante extraño hacer la sexy mientras cantaban y tal, pero fue divertido. Me pareció curioso porque no entraba en mis expectativas del mundo del porno, no sabía que se hacía eso, pero bueno creo que es algo más de Conrad, que le gusta hacer esas cosas y está guay.

© Magma Films

¿Es muy diferente hacer un show en vivo que una escena?

Sí, la verdad es que participar en una escena requiere mucha preparación, mucha resistencia física. Cuando estás en un festival erótico estás un poco más… a ver, mi mood, no el de todo el mundo, pero yo estoy un poco más de fiesta, en plan «Vamos a pasárnoslo bien, vamos a hacer que toda esta gente que nos está viendo se lo pase pipa, que disfruten con nosotros y les encante lo que les estamos ofreciendo». Pero cuando estoy en un set es diferente porque todo lo tengo que hacer hacia la cámara, pensando en los planos, no te mueves igual, no haces las cosas igual, no estás ahí para que alguien diga «Oh, wow», estás ahí para follar como una loca y hacer una escena de sexo maravillosa. Pero no es lo mismo porque no tienes que buscar cosas cada segundo con las que sorprender al público. Es diferente pero me gusta todo.

¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?

Ay, es que me gustan muchas cosas [risas]. Me gusta mucho conocer a gente maravillosa que es abierta de mente. Me gusta también poder hacer porno, que es una de las cosas que más me gustan porque normalmente no se puede follar de la misma manera. Fuera del porno no encuentras a gente que te folle tan bien porque a mí me gustan cosas muy extremas y digamos que fuera no lo he encontrado tanto [risas]. También me gusta poder hacer arte y que se vea bonito, que la gente sea feliz, se masturbe y se corra con mis escenas.

Entonces, ¿consideras que los que se dedican al porno follan mejor?

No tiene porqué pero sí que es verdad que mucha gente muy viciosa se va hacia el porno porque busca ese vicio, entonces esa gente ya sabe follar. Esto no quiere decir que toda la gente del porno sepa follar ni que la gente que no hace porno no sepa follar, porque he tenido experiencias muy buenas fuera del porno y muy malas dentro del porno, pero sí que es verdad que a nivel de locura sexual en el porno hay mucho loco y a mí eso me gusta. Por ponerte un ejemplo, cuando grabé con Nacho Vidal me hizo morder una silla y eso no me lo haría hacer ninguna persona fuera del porno. Yo me sentía súper bien, me sentía que estaba haciendo un escenón, que me estaban follando como una perra y eso me gustaba mucho porque normalmente no te encuentras a gente tan loca. Eso sí, yo a mis dieciséis años hice mi primera doble anal -fuera del porno, obviamente- y he tenido sexo muy bueno fuera del porno, pero es que en el porno se hacen cosas muy locas [risas].

© Evil Angel

¿Y qué es lo que menos te gusta de este trabajo?

La gente aprovechada como Pierre Woodman. Lo odio [risas]. Esta gente que coge a niñas que no saben lo que están haciendo y se aprovechan de ellas. Igual pactan un tipo de escena y hacen más cosas de las que se debería hacer. Para mí esto es un 1% del porno, aunque la gente quiera pintarlo como «El porno es malísimo, la gente se aprovecha de ti», no es verdad. Normalmente pactas las cosas y todo va bien, te respetan más que en cualquier otro trabajo donde no eres el perro de nadie, pero hay gente mala como en todos los trabajos y bueno, ahí está este hombre…

¿Qué es para ti el BDSM?

Es un estilo de vida que me encanta. Yo siempre he sido muy sumisa hasta que conocí mi parte dominante, por lo que ahora soy switch. Para mí el BDSM es una manera de vivir la sexualidad, que no es solo la penetración, es vivir la sexualidad a través de todos tus sentidos y poder correrte o degustar el sexo hasta el infinito. Es que con el BDSM lo sientes diferente porque hasta que te cojan así fuerte del culo ya te gusta. Yo me mojo, cuando me hacen algo fuerte ya me encanta. Creo que me podría correr antes jugando que follando.

¿Qué es lo más extremo que has hecho en una escena?

Una escena de Public Disgrace en la que había mucha gente y decidí que todo el mundo podía tocar, no me podían masturbar pero sí que podían tocar. Les dieron un palo a todo el mundo -al menos yo lo recuerdo así- y no paraban de pegarme. Había un tío que me pegaba con el palo en los pies y yo lo miraba en plan «Te voy a matar» y todo el mundo me decía cosas súper estúpidas, porque las escenas de Public Disgrace son con la gente gritándote cosas y tal. A la gente se le fue la olla y empezaron a decir tonterías, que lo estaba pasando fatal, lo que me decían me estaba humillando de verdad, no sabía como reaccionar, me iba a explotar la cabeza con tantas cosas raras que me estaban diciendo a la vez y tantos golpes, tanto sexo y dos pollas… Para mí eso es lo más hardcore que he hecho porque a nivel sensorial mi mente estaba llena, iba a explotar, no sabía por donde pillar la escena.

¿Cuál es la mejor experiencia que recuerdas en un rodaje? ¿Y la peor?

La mejor, follarme a Rocco Siffredi. Decirle «Házmelo muy fuerte» y que me destroce. Llegué con moratones en la cara y todo, fue maravilloso. Supongo que eso fue una gran experiencia [risas]. La peor experiencia fue con Pierre Woodman, que se me meó encima a pesar de haberle dicho que yo no hacía eso. Siempre lo diré, estas cosas no se hacen.

© Kink.com | Public Disgrace

¿Y la más cutre?

De esas hay también [risas]. Muchas veces he hecho escenas con gente amateur porque pienso que se lo están currando pero justo llego yo y me aparecen con el móvil, grabando en vertical y es como que de repente el móvil está en horizontal, luego en vertical y es «Vale que me estés grabando con el móvil pero es que no lo estás haciendo bien. La estás liando». Yo estaba ahí follando pensando «Madre mía, lo que va a salir de aquí…»

¿De dónde surgió «A Liz In Wonderland»?

Nació de mi locura, como muchos proyectos. De repente dije «Quiero hacer esto porque yo soy Liz y entonces puedo hacer ‘A Liz in Wonderland’» y decidí hacerlo. Me daba igual cuánto gastarme -la verdad es que invertí mucho dinero y aún no lo he recuperado todo- pero me hacia mucha ilusión así que empecé con el proyecto. En el porno muchas veces cogen a chicas que no tienen nada que ver con su papel o les cuesta, yo intenté coger a chicas que encajasen. Por ejemplo, Blondie Fesser fue el conejo -ella tiene conejos, le gustan mucho-, Zenda Sexy fue el gato -tiene gatos, le gustan mucho- entonces si querías que Zenda metiese la mano en el estanque ya le decías «Mete la pata» porque parecía un gato. Las chicas se focalizaban mucho en su personaje, entonces quería que fuese todo lo más realista posible. Hicimos tres capítulos de esta película y fue súper divertido. Llamé a dos maquilladoras, busqué los casting para todas las chicas… Mi amigo Zor me ayudó con los guiones y fue quien hizo de cámara en los tres episodios. También me ha ayudado en otros proyectos porque es uno de mis cámaras favoritos. Me ayudó mucho y todas las actrices que estuvieron en el proyecto también.

También has dirigido algunos cortos para Tetatita…

Después de haber enseñado mi producto al mundo yo quería grabar algo de masajes para mí. Se lo comenté a mi amigo Bel Gris y le gustó la idea, entonces me dijo si quería producirlo para él. Me quedé con una escena, porque solo quería un masaje a una chica, y empecé a producir esta serie tan chula de «Golden Hands» que hice para Tetatita. Me encantaba porque, además de que me encanta dar masajes y me encanta hacer cosas bonitas, me encantaba la luz que encontré, el estudio que usaba… me encantaba todo lo que estaba haciendo ahí.

© VRCosplayX

¿Cuál es la lección más valiosa que te ha enseñado este trabajo?

Que si haces mucho porno igual te vuelves un poquito asexual [risas]. Y que todo está en la mente. Ahora valoro mucho más el amor y la amistad porque no tengo ganas de sexo como tenía antes, cuando era mucho más joven. También tengo más preocupaciones, las ETS, que la gente no se hace los test y cosas así. Hacer porno te vuelve también una maquina de sexo, yo cuando voy a un set ya sé como tengo que hacer cada posición, cómo se ve mejor o peor… de hecho, cuando empecé a hacer porno, me di cuenta de que no podía follar igual que en mi vida privada porque en mi vida privada igual follaba más rico pero en el porno el plano no es tan interesante así. Aprendí mucho y, como hacía tanto porno, como que me quitó las ganas de hacerlo fuera. Pero bueno, vamos controlándolo.

¿Cómo te las arreglas para organizar tu agenda de trabajo y mantener las RRSS?

La verdad es que es bastante triste. Me lo escribo todo en las notas del móvil y pongo cada día lo que tengo que hacer. En Onlyfans llevo una semana haciendo publicidad, porque nunca lo había hecho, y me está yendo muy bien. La verdad, no sabía que si hacía publicidad yo misma me iría bien [risas]. Luego, cuando produzco para mí lo intento agendar con bastante tiempo porque soy una persona bastante perezosa, si tengo que escribir un guion tardo y me gusta hacer las cosas muy bien por lo tanto me gusta tener tiempo para poder escribir algo y revisarlo quince veces si hace falta. Me gusta ser perfeccionista. Eso sí, si tengo un rodaje para cualquier otra persona digo «¿Cuándo quieres?» y el día que me digan a la hora que me digan estoy ahí preparada para la guerra.

¿Cómo te está afectando la situación con el COVID?

Me chafó bastante. He estado mucho tiempo en el sofá de casa sin hacer nada -ahora estoy haciendo mucho deporte para volver a estar como antes físicamente, cosa que me había dado un poco de bajón- y también me puse bastante triste porque perdí muchísimos trabajos por no poder viajar o por cancelaciones de gente que tenía miedo al COVID. Eso lo llevo así, así pero ahora ya estoy remontando. También dejé el porno hace unos meses por mi pareja pero desde que rompí con él estoy buscando nuevos trabajos y estoy remontando, aunque tenga que hacerme el puto palito del coronavirus [risas]. Así que nada, ahora vuelvo a viajar porque sé que siendo autónoma puedo hacerlo si me organizo el contrato, estoy intentando volver a grabar cosas y nada… el bajón se irá [risas].

© LetsDoeIt | Chicas Loca

¿Crees que la proliferación de plataformas tipo Onlyfans puede llegar a acabar con el porno tal y como lo conocemos?

Absolutamente sí y eso es muy triste porque a mí no me gusta ser una creadora de contenido basura, me gusta crear pornografía profesional y es una pena que el porno pueda irse un poco a la mierda, pero bueno, es lo que hay. La verdad es que no es solo Onlyfans, Dirtyfans y todo esto que está comiéndose a las producciones, también todos los movimientos que han habido de Trafficking Hub, todo lo que ha pasado con Visa y Mastercard en Pornhub -y pasará en otras plataformas- va a ser un problema a nivel mundial para el porno porque mucha gente va a tener que dejar de trabajar en esto. Espero que no, pero es lo que están intentando, mediante la financiación de gente estúpida que no tiene ni idea de lo que hay detrás en realidad, igual nos cierran el chiringuito.

¿Consideras que el porno está reñido con el amor? ¿La cosa mejora si es entre actores?

Sí, mucho [risas]. Un montón, por desgracia. Nunca he estado con un actor pero siempre he pensado que pueden llegar a ser más celosos que la gente de a pie porque ellos -a pesar de tener la seguridad de que igual no eres una persona que le vaya a poner los cuernos- entran como en un bucle de celos porque estás con gente bonita o que folla bien. Siempre existe el peligro de tener celos en el porno porque las inseguridades las tenemos todo el mundo y, a no ser que encuentres una persona muy libre de inseguridades, habrían muchos celos. En el porno, al menos yo, si me ponen a trabajar con una persona que me cae mal yo hago la escena, me da igual e intento hacer un escenón pero claro, si estás con pareja y tienes que rodar con alguien que le cae mal, puede ser bastante complicado. En cambio cuando estás con una persona que no hace pornografía son más abiertos de mente o lo entienden un poco mejor, no están condicionados por esas cosas que el mundo del porno te puede crear en la cabeza.

¿Cómo es la relación con los fans? ¿Te paran mucho por la calle?

Muy bien, la verdad es que me gusta ser cercana. Hago lo que puedo porque tengo muchos mensajes pero en los festivales eróticos siempre he intentado estar cerca de la gente, hacerme fotos con ellos, que se diviertan, que me recuerden… En la calle me reconocen pero hay más casos de «¡Woo!» que de gente que me pida fotos. La gente tiene mucha vergüenza cuando vienes del porno, te miran así como «Ay, yo la conozco». Me piden fotos pero la verdad es que no tantas, porque si comparo toda la gente que me reconoce por la calle con las fotos, no hay color. A la gente se le ponen los ojos como platos cuando me ven y es súper gracioso porque es como «Me ha reconocido. Se ha hecho pajas conmigo» [risas]

© Reality Kings

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera iniciarse en este mundo?

Que esté seguro o segura de lo que está haciendo, que no se vaya a arrepentir. Que esté seguro de que su familia no le va a decir nada o, que si le dicen algo, si quiere asumir las consecuencias. Que no todo es dinero, de hecho es bastante difícil conseguir dinero en este trabajo porque está peor pagado de lo que parece. Además no hay tanto trabajo para la gente; puedes llegar a tener un sueldo normal, puedes ganar mil euros al mes o puedes ganar dos mil. Hay gente que gana mucho más pero todo depende de cuánto trabajes, de cuántos contactos tengas y cuántas horas extra hagas tú en tu casa, que eso nadie te lo paga. Todo el rato que inviertes en buscar trabajo y contactar con gente es muchísimo tiempo que no está pagado.

¿Qué hay de real en la Liz que vemos en las escenas? ¿Te molesta cuando se confunde la persona con el personaje?

Yo soy Liz y soy la persona. Hay momentos en que soy más Liz porque estoy trabajando y hay un personaje que enseñar al mundo, pero hay otra parte en la que soy totalmente yo y es más privada. Eso no lo suelo enseñar tanto, pero al fin y al cabo soy la misma persona, no tengo un trastorno de personalidad [risas]. A mí nunca me ha pasado que se confunda, la verdad es que soy bastante transparente y la gente que me conoce ya sabe que siempre he sido muy sexual y que esa parte no es del personaje. El personaje como mucho puede estar siempre sonriendo o cosas así, pero la parte sexual soy casi todo yo. Eso sí, claro, si estoy en un set, todo lo que me digan que haga será un personaje pero pasa igual con los actores de cine convencional. Yo de normal suelo ser un mix entre mi personaje y yo. No miento demasiado sobre mí [risas]

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me gusta escuchar música y escribir poesía. Me gusta intentar ayudar a la gente, leer y salir de fiesta con los amigos. Me gustan muchas cosas, la verdad. Salir a pasear, ver la montaña, oler la naturaleza… pero bueno, son cosas que ahora no se pueden hacer. Me gusta toda la música, lo que menos los ritmos latinos pero hay cosas que escucho porque ya las considero música popular y si las ponen no me molesta, pero demasiado ritmo latino me cansa. Lo que más me gusta es el EBM, el industrial y todo tipo de metal. Me gusta leer sobre todo, pero leo mucha fantasía, poesía e historia. El cine me encanta, me gustan todos los géneros pero el terror no es lo mío porque lo veo demasiado realista, me recuerda a situaciones reales, sobre todo las películas de tortura y estas cosas. Luego yo hago fetish, BDSM y cosas muy hardcore que parecen una película de terror pero, como lo estoy haciendo yo, no lo siento igual. Cuando veo el vídeo es «¡Wow, podría hacer una peli de terror como actriz!» [risas]. También me gusta el anime y los videojuegos, me gustan casi todos los que no sean en primera persona. Hay alguno en primera persona que he acabado jugando y me he viciado un montón pero es que hasta hace poco se me daba fatal mover la cámara porque no tengo orientación y me perdía. Todo lo que sea plataformas, segunda o tercera persona me encantan. Me gusta jugar a todo, por eso intento no hacerlo demasiado, porque me engancho muy fácil a las cosas [risas]

Muchas gracias, Liz

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