Durante años ha sido una de las caras más reconocibles del porno español y ahora, aún a pesar de llevar un tiempo alejado del sector, sigue atesorando una generosa colección de fieles seguidores. Nacido en noviembre de 1980, Moisex nos explica que tuvo una infancia de lo más convencional; criado en el seno de una buena familia, en la mejor ciudad del mundo según él: Cádiz. Estudioso y aplicado desde jovencito, cursó empresariales y durante un tiempo estuvo ejerciendo de contable pero en su fuero interno se gestaba un anhelo relacionado con su afición al porno. Durante una salida con su compinche Juan-Z surgió la idea de montar una web de noticias que a la vez les diese la oportunidad de producir sus propios contenidos y sorprendentemente, lo que parecía una chaladura de una noche de fiesta, continuó desarrollándose en los días sucesivos. Compraron una cámara y sin pensarlo dos veces viajaron a Brasil donde estos Vaqueros del Porno comenzaron a grabar sus aventuras. Poco a poco sus páginas Surinsex y Amateurinsex fueron ganando notoriedad, lo que les condujo a colaborar con Thierry Kemaco y posteriormente a recibir la llamada de Borjan interesado en encargarles contenido para su nueva web. Esta no era otra que Cumlouder y, gracias al estilo fresco y divertido de esta pareja de locos junto a la especial situación en la que se se encontraba la industria en ese momento, lo petaron muy fuerte. Durante casi un lustro fueron referentes y piezas clave, tanto en la revitalización del sector como en el éxito de la productora gijonense, pero en abril de 2015 la asociación se disolvió debido a diferencias irreconciliables.

Posteriormente Moisex continuó trabajando para otros estudios, como Private, WTF Pass o PornDoe Premium (actualmente LetsDoeIt), sin embargo el desencanto de no poder hacer las cosas a su manera sumado a que consideró que su tiempo en el porno ya había pasado, hizo que progresivamente fuese refugiándose en las sombras. En la actualidad sigue conectado tanto al sector como con sus fans gracias a las redes sociales, incluso de vez en cuando se permite subir algo de contenido a su cuenta de Onlyfans, pero ahora prefiere ver los toros desde la barrera e invertir su tiempo en otras aficiones como el deporte, el cine o el diseño de camisetas y gorras que vende desde diferentes webs de impresión bajo demanda.

LGU: ¿Cómo comienza tu aventura en el porno?

MOISEX: Fue en un botellón de colegas. En aquella época yo seguía Milkyway Channel por las noticias y dije «¿Por qué no hacemos una web estilo así pero que podamos producir algo?». La conversación fue en un coche, antes de entrar a una discoteca, tomando unos cubatillas, y se quedó ahí. Pero nos levantamos el domingo, el lunes continuamos hablando, nos echamos la manta a la cabeza, cogimos dinero, compramos una cámara, nos fuimos a Brasil, grabamos lo que pudimos… Fue un poco loco lo que pasó allí, divertido pero muy loco. Es decir, la diferencia de que yo esté aquí o cortado a trozos en una calle de Salvador de Bahía fue por poco [risas]. Acabamos grabando contenido, montando una web que era de noticias y otra que era la productora, que estaban como hermanadas. Nos fuimos a Madrid y también grabamos algo, aunque allí no había nada. Vinimos a Barcelona porque era la panacea del porno; la Sala Bagdad, los grandes de la época e incluso alguno que sigue siendo grande estuvieron allí: Nacho Vidal, Marco Banderas, Ramon Nomar… Y cuando llegamos nos dimos cuenta de que había venido la mayor crisis del puto mundo [risas].

El porno era un desierto, no trabajaba nadie, pero contactamos con el que para mí es el productor más infravalorado del mundo: Thierry Kemaco. Lo que hizo ese hombre en aquella época es para valorar; en España solo rodaba Torbe con su nicho y él. Contactamos con él, rodamos al principio como colaboración, después empezó a pagarnos y pudimos desarrollar producciones propias. Llamamos la atención un poco. Me acuerdo que rodamos una orgia en Malalts de Festa que vino hasta Toni Ribas, estaba Dunia Montenegro, Salma de Nora… Allí fue donde conocimos a Nick Moreno, a David Galant y nos quedamos sorprendidos cuando nuestra web -que en verdad no nos daba ni para cubrir gastos- la conocía todo el mundo. Nos llamaron para ir allí por la web, imagínate tú como estaba el mercado en aquella época [risas]. Nos quedamos sorprendidos de que llamábamos a actrices y venían todas. Eso nos ayudó a poder continuar y después a que contactara con nosotros Borjan, que entonces quería crear una productora por Internet como estábamos haciendo nosotros, con la diferencia de que él tenia medios y nosotros mucha voluntad. Ya lo intentó con la web Las Chicas de Jorge, con Jorge Fernández, incluso intentó contactar con Nacho Vidal. Contactó con todo el mundo hasta que encontró a dos locos que le dijimos que sí, vamos a dejarnos de historias [risas].

Nos dio un presupuesto y nos dijo «¿Con esto podéis hacer veinte escenas?» y dijimos «Vale». Así, sin saber si nos llegaba o no nos llegaba. Oye, pues las hicimos. Y después de eso dijo «Hacedme otras diez» y luego «Otras diez», y así nos pegamos un año y pico antes de que saliera Cumlouder. Cuando salió ya estaban todas las escenas y fue el megaboom que pegó tan bestia. Era algo que, aunque yo ahora vea algunas escenas y diga «¡Joder, qué cutre!» [risas] en aquella época fue la polla. La gente flipaba. Fue continuando, la bola iba creciendo, cada vez más presupuesto… Pudimos contactar con actrices extranjeras, que eso en aquella época era imposible. Claro, el que ahora ve a actores españoles trabajando con actrices extranjeras en Private, Bangbros, Brazzers… Nosotros para conseguir una actriz extranjera, ¡una!, a través de la empresa Brillbabes nos las vimos y nos las deseamos. ¿Venir a grabar a España? ¿Y para una web? Teníamos que coger a las chicas de aquí, repetir, cambiarlas… Pero la cosa fue creciendo, vinieron extranjeras, eso hizo que vinieran más extranjeras y que aquí se empezara a rodar como se rodó.

¿En esta crisis que comentas influyó la transición del DVD a Internet?

Es que no hubo una transición, el porno prácticamente desapareció y en la industria nadie lo vio venir. El único fue Torbe que desde un principio lo tuvo claro, para mí el tío más inteligente que puede haber. Me hace gracia cuando dicen que engaña a las tías; nosotros vimos su mail y tenía cantidad de solicitudes de actrices que querían grabar con él. En una época en la que no conseguías una actriz, el tío tenia ahí… Además no solo rodaba con la actriz sino que le daba continuidad, le daba un sueldo como aquel que dice y así tenía lo que quieras. Vio que el negocio era Internet y el que también lo vio fue Thierry, que vendía pack de escenas que producía a bajo coste. No fue una transición, nadie se pasó a Internet y le fue mal, simplemente hubo un vacío de prácticamente un año y ya, cuando la gente se puso las pilas, la salida de Cumlouder, IFG sacó Leche69… que para mí incluso la sacó tarde porque tenia todos los medios… No hubo una transición como aquel que dice, fue nada, dos personas que tenían su nicho en Internet y a raíz de que salió Cumlouder se hizo la competencia con Leche69 que, aunque hubo muchos piques en la época, fue una competencia muy sana porque creo que ganó todo el mundo durante un tiempo.

Recuerdo que uno de los grandes reclamos de Cumlouder cuando salió era que ofrecía contenido 100% en español

Es que fue su clave. Piensa que hasta el más español del mundo grababa en inglés porque el mercado era el anglosajón. Excepto algunas películas, prácticamente todo se rodaba en inglés y si no sabias inglés decías cuatro chorradas, estabas callado y a tu faena. Aunque es verdad que después, cuando Cumlouder se diversificó y vendía escenas a EEUU, contratamos a un chaval para que hiciera una parte inglesa. Era americano, de Oregón -que lo hicimos adrede para que tuviera un inglés estadounidense- pero quitando eso, todo era en español. El porno pasó de un urderground -que tenia muchos seguidores- a convertirse en algo totalmente mainstream. Ibas por la calle y te reconocía no el típico perfil de consumidor porno. Me acuerdo que nos paraban el Follovolúmen los Mossos d’Esquadra y nos decían «Vosotros sois los de Cumlouder, ¿no?». Que pasara eso fue un cambio muy grande. Era en español, la gente te entendía, sacábamos a muchas chicas españolas… Además con más presupuesto, las escenas se veían bien, grabábamos en zonas muy reconocibles de Barcelona que, aunque teníamos nuestras preferencias, no las queríamos hacer protagonistas. Luego hubo otros que sí lo hacían, que en el previo estaban tres cuartos de hora enfocando a la Sagrada Familia para que todo el mundo viera que era la Sagrada Familia. Aparte se puso mucha publicidad en webs que en la época tenían muchísimas visitas y eso hizo que el perfil de la gente que te conocía no fuese el normal.

© Cumlouder

También el rollo que le dabais a las escenas, porque era algo como muy fresco…

No es por ponerme méritos -bueno, un poquito me voy a poner ya que estamos [risas]- pero nosotros hicimos una cosa que es súper complicado, que yo solo lo vi en la época al Bangbros original: tener un estilo. Un estilo no se consigue de la noche a la mañana, nosotros lo hicimos a base de estar años rodando de seguido. El estilo era nuestra tontería, la forma de grabar, cómo nos gustaba enfocar… Mejores que nosotros grabando hay diez mil, técnicamente nos podía superar cualquiera, pero nosotros teníamos un estilo, una personalidad. Tú veías diez segundos del previo y decías «¡Coño!, una escena de Cumlouder». Aquello era como una reunión de amigos. Incluso en muchas entrevistas y cuando estábamos follando les pedíamos a las chicas naturalidad. Les decíamos «Venimos a hacer un previo, a pasarlo bien y después a hacer una escena de sexo normal. Queremos de trabajo este tiempo. Te puedes sacar el dinero en nada, pero tiene que ser así». Claro, dicho así es muy fácil pero llegar a eso es bastante difícil, son muchos rodajes y tener una libertad como la que tuvimos. Pudimos hacer las cosas a nuestro estilo, porque yo he visto productoras que incluso te envían fotograma a fotograma cómo tiene que grabar el cámara. Claro, eso te hace la escena como dos robots, siempre lo mismo. Nosotros lo teníamos todo muy planeado, no hay que confundir la frescura con que no lo tuviéramos estudiado pero, una vez sabiendo lo que había que hacer, tranquilidad, que salga natural. Esa era la clave. A veces te venía una chavala que era cortada, le tenías que sacar las palabras y al final acababas de cachondeo, luego te venía otra que hablaba más de la cuenta y la tenías que parar. Así también se veía la personalidad de las chicas y eso es algo que gusta, porque ver que todas se comportan de la misma forma…

¿Qué sensaciones recuerdas de tu primera escena?

La primera vez entre Juan y yo de cuando empezábamos a grabar para nuestra productora me acuerdo porque fue en Brasil. Yo nunca me he considerado actor al uso, me ha gustado ser actor pero creando mi contenido, por eso cuando no tuve esa libertad me aparté más. Entonces, la primera vez fue así y fue algo cómodo, algo entre nosotros. Estuvo bien. También te puedo decir la primera con ya más gente, con otro director y otros actores, y también fui cómodo. A mí siempre me ha gustado estar y trabajar con gente con la que me lleve bien y el ambiente sea bueno. Gracias a Dios nunca he tenido la presión que tienen otros chavales, que por eso yo los considero unos cracks, de ir a rodajes con cualquier director, con cualquier actor, que no saben qué se van a encontrar… Además yo soy muy del estilo de porno que hizo famoso a Rocco Siffredi o Nacho Vidal, que fue Stagliano con «Buttman». Me encantaba el gonzo. Pienso que el porno tiene que ser algo de sexo real, se tienen que ver las posturas y tienes que saber moverte -eso es la profesionalidad- pero a la vez que se vea un polvo de verdad. Que no haga falta meterte dos viagras y un pinchazo en la polla para empalmar porque estás en una situación real. Cuando he estado fuera de eso me he sentido más incómodo. Me acuerdo que en el año 2008 vinieron a grabar unos franceses -porque Thierry tenía contactos con Marc Dorcel– veías sus rodajes y eso era otra cosa… Era complicado estar allí [risas].

© Cumlouder

¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?

Pues aunque la gente cuando deja el porno dice que si la gente del porno es falsa, yo me quedo con la gente. Es verdad que he podido tener roce con alguien, llevarnos mal o tener piques, pero al final gente como el propio Juan-Z, Nick Moreno, Xavi Photo o Max Cortés son gente genial. Hemos sido amigos, hemos compartido… Quitando el sexo, chicas que eran geniales, que después de los rodajes eran amigas. Es verdad que te tocan otras que no, como todo en la vida, otros con los que no te llevas mal ni bien, pero la verdad es que he tenido la suerte de que la gente con la que me he rodeado siempre ha estado muy bien.

¿Y lo peor?

No sabría decirte, creo que lo peor me lo he creado yo. Tuvimos un problema en Cumlouder, que creo es un problema que tienen casi todas las productoras, que se divide entre los que graban contenido (el cámara, los actores…) y los que están en oficinas (editores, el propio productor…) y la falta de comunicación hace que te crees muy mala sangre. Ahora, mirando para atrás, el problema no era de ellos ni nuestro, fue una falta de comunicación. Ellos ven las cosas muy fácil y nosotros también vemos que lo difícil es lo nuestro y lo suyo es lo fácil. Esa falta de comunicación y la mala sangre que creó fue lo peor que me llevé y se habría solucionado haciendo un viaje a Asturias, allí donde tienen las oficinas, una comida, charlando y, habiendo quedado bien las cosas, yo creo que hubiéramos continuado para adelante. Ambas partes nos creíamos los cracks y éramos los cracks porque estábamos juntos. Después se demostró; nosotros no hemos creado nada tan grande como Cumlouder ni ellos, que llamando a los mejores directores, con las primeras escenas que hicieron grabando con drones… Técnicamente nos superaron pero pasó sin ninguna trascendencia. Podríamos haber hecho eso juntos, porque nosotros queríamos agregar gente que mejorara técnicamente pero siguiendo con nuestra esencia. Se podía haber hablado pero nos tocó el orgullo por una manera, ellos se vinieron arriba y no quisieron con nosotros, hubo una falta de entendimiento y ahí desapareció todo.

¿Cuál es la mejor experiencia que recuerdas en un rodaje?

Por lo que significaban, eran las orgias que hacíamos de fin de año o de aniversario de Cumlouder. Por ejemplo, la primera que hicimos que para mí estaba la crème de la crème de entonces. Estaban dos de las mejores actrices que ha habido en España, Yoha Galvez, Leyla Black, Noemi Jolie y Pantera -una chica nueva que estuvo un par de años- y fue la que dio origen a esa saga de orgias tan exitosa. Y claro, la primera escena que se nos hizo viral, que precisamente no fue con Cumlouder sino con Kemaco. Te estoy hablando del año 2009 -que no sé si tenia un millón de visitas o así en XVideos– una escena que hicimos con Fayna Vergara, que estábamos haciendo como si le hiciésemos una entrevista borrachos, y la verdad es que estábamos borrachos [risas] Bueno, borrachos no. Fíjate como es la vida; veníamos de hablar con Borjan en Madrid para ver si creábamos contenido para Cumlouder -antes de que existiera- hicimos el viaje de vuelta a Barcelona y llegamos por la mañana para dormir. Nos llama Thierry y dice «Oye, para hacer una escena los dos, que está aquí Fayna, vamos a hacer una entrevista…». Estábamos medio dormidos y nos dijo «Tomaros algo» y digo «Bueno, ponte un cubata». Claro, el sueño que teníamos y el cubatazo que nos pegamos… es que tú ves la escena y te tiras al suelo. La verdad es que fue una locura, acabó metiéndose Thierry, metiéndose otra actriz que estaba haciendo de cámara… Fue la primera viral y la primera que nos lo pasamos genial.

© Cumlouder

¿Y la peor?

Hubo una escena en la que lo pasé bastante mal. Una la pasé mal pero estaba justificado porque estaba malo y tenía que hacer la escena sí o sí. Estaba malísimo pero la acabé haciendo. Después hubo otra en la que no me sentí muy a gusto, sentí que no tenía que estar ahí, que fue con Private. Me acuerdo que estaba con Juan Lucho, creo que estaba grabando Pablo Ferrari, que al final se tuvo que meter, me apoyó… Encontré que no tenía que estar allí, no estaba bien, nos hicieron esperar mucho, se me hizo muy cuesta arriba. Menos mal que estaba con gente guay; Juan Lucho, un crack, súper simpático; Pablo Ferrari es buen tío también… Y mira que con esa misma actriz tenía que hacer otra escena dos días después con Max Cortés para Porndoe y la escena con Max fue genial pero ese día no me encontraba. Una retirada a tiempo es una victoria pero yo no soy así, me dije «Me han llamado, ya estoy aquí… venga» y se me hizo cuesta arriba. Pero al final estuve bien rodeado y se sacó adelante.

¿Cuál es la lección más valiosa que has aprendido en este trabajo?

La humildad. Puedes ser un mega crack, creerte el mejor y de la noche a la mañana, en una misma escena que el cuerpo no te vaya bien, te dices «He fallado» o «Me está costando más de la cuenta». Y cuando estás arriba te sientes súper poderoso -más en este mundo porque te estás trincando a tías, estás todo el día empalmado, eres un máquina- y el día que algo falla te das cuenta de que «Soy humano». Es como que bajan los humos y te dices «Bueno, tengo que ser más profesional, tomarme las cosas con más calma y aquí no somos súper hombres nadie».

¿Cuál crees que es el principal defecto de la industria porno española?

La industria en España es complicada, pero creo que el problema es que siempre vuelve a lo mismo. Te hablo desde mi opinión pero, cuando se está haciendo algo nuevo -como hicimos nosotros, Leche69 o todas las productoras que se metieron- cuando se está haciendo algo distinto y se va para un lado, el porno busca la manera de volver a lo de siempre. Ahora mismo se están haciendo rodajes como siempre -que está bien, es un mercado que da dinero, no digo que tenga que desaparecer- pero en ese aspecto es una empresa muy conservadora y al final te hace la competencia Onlyfans, porque la gente quiere ver algo distinto. Que al final nadie va a revolucionar el porno porque es tener un tío empalmado, una tía buena y vamos que nos vamos, pero sí la manera de hacer las cosas.

© Chicas Loca | LetsDoeIt

¿Crees que el auge de plataformas como Onlyfans pueden hacer peligrar la continuidad del porno tal y como lo conocemos?

Creo que más que desaparecer va a ser un complemento. En muchos aspectos el porno es pasajero, porque los actores y actrices dejan de trabajar o se cansan de llevar un tipo de vida. Onlyfans es una manera de que puedan meterse más actrices y mantenerse en la industria, porque me acuerdo que el problema que había cuando yo entré es que una chica nueva podía hacer un circuito en esa industria española que se creó, que dio mucha vida para que las chicas se pudieran mantener un año pero, claro, es lo máximo que podían durar porque tú como productora no podías grabar a la misma chica cien veces. Se puede rodar diez, doce, catorce veces, puedes hacer todas las variaciones posibles pero llega un punto en que necesitas a una chica nueva para que la gente olvide a la anterior y pasado un tiempo rescatarla otra vez. Y cuando se acaba tu circuito y tienes esperar hasta volver a rodar, no tenían nada. Después se pasaron a las webcam, que fue lo que mantuvo a muchas y pudieron compaginar una cosa y otra -quitando a las que a lo mejor hacían de escort– pero en la webcam es lo mismo, tampoco se ganaba tanto. Onlyfans puede ser un complemento si se utiliza bien. Si se paran los rodajes o cualquier cosa, no pasa nada, ahí tienes otra vía de ingresos. Al final tienes que tener varias vías de ingresos.

La gente descubre cada vez más que el porno no es algo que te vaya a hacer millonario. Te va a dar un buen nivel de vida porque ganas dinero. Puede haber un caso como el de Jordi El Niño Polla, que es un tío que se le han dado todas las circunstancias en la vida para que triunfe como está triunfando -el chaval funciona y encima tiene las características físicas para lo que él trabaja- pero date cuenta de que él no se va a ir con Rocco para que te puteen ahí para empalmar. Él tiene su nicho, lo tiene bien montado pero, claro, es uno, es Jordi. El resto se tiene que buscar las papas. Incluso el que para mí -por la forma en la que le ha dado el testigo- es el heredero real de Nacho, Chris Diamond; un chaval que funciona, que es un crack, pero incluso siendo un crack te tienes que buscar la vida. Tiene Onlyfans, tiene 200 o 300 mil seguidores en Twitter… Al final es una cosa vocacional, no vas a tener una mansión. Luego está la que es exhibicionista y no tenia una vía de escape, tiene Onlyfans pero no quiere que tres negros le metan la polla en el culo [risas]. Al final no te metes en el porno por dinero. Si estás buena puedes ser escort de lujo, elegir a tus clientes y ganar un pastón o puedes hacer mil otras cosas si te sabes mover.

© Private

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera iniciarse en este mundo?

Que si tiene un poquito de dudas no se meta [risas]. Porque al final es una exposición pública, te puede afectar negativamente, sobre todo si es chica porque seguimos siendo un país de machistas nos guste o no. Es una exposición pública que si luego te quieres derivar a otras cosas, te va a costar. Si no tienes muy claro que vas a hacer una carrera muy larga o te da igual todo porque eres autosuficiente y el día que lo quieras dejar tienes otras cosas, no te metas. Ahora, si te metes, disfruta el momento, no te agobies, no te pelees con nadie, no te mosquees. Si algún día te va mal no pasa nada. Tienes a tías que no te mirarían ni la cara en la discoteca y las tienes ahí en pelotas para ti. Si te metes, el tiempo que dure, simplemente disfrútalo.

En tu caso, ¿te ha tocado sufrir el estigma de haber trabajado en el porno?

He tenido la suerte de que no. Incluso en sitios donde me han dicho «Yo a ti te conozco» y yo, como es una cosa de la que no me he avergonzado «Pues sí». Si estoy fuera del ambiente nunca lo digo pero si me reconocen «Ah, claro que si cojones, ¿Qué pasa?» [risas]. Muchas veces viene uno con la novia y me dice «Yo te conozco» y le digo «Cállate que estás con tu novia al lado, cabrón» [risas]. Al final me lo tomo con humor. Veo gente que cuando lo deja está avergonzada, en plan «Era una vida pasada…». Oye tío, pues es lo que he hecho, lo he disfrutado y como al final en la vida nadie te regala nada, no le debo explicaciones a nadie. Tu familia quiere que seas abogado o médico, vamos a dejarnos de tonterías, la gente dice «No, pero mi padre lo lleva bien» y, a ver, tu padre lo lleva bien porque eres su hijo, tú a tu hijo lo quieres con locura y ya está, pero no es lo más agradable. En mi caso me pasó que no les agradó. Tuvieron un disgusto del carajo, pero como al final me fue bien fue como «Bueno ya que lo has hecho, lo has hecho bien».

¿Por qué no comenzaste otro proyecto con Juan-Z?

Juan-Z lo dejó, dijo que su tiempo ya había acabado y no quería más líos. Es algo que también teníamos claro desde el principio; nosotros nos metíamos en esto con una idea propia de hacer cosas, lo que pasa es que a mí me gustaba más el tema y tengo mucho contacto con la gente. Con Max Cortés tengo muy buena relación, rodaba con él y continué. Al final cuando te metes en esto tienes que tener claro lo que quieres y lo que no quieres, no tener que arrastrarte por continuar en algo. Si tú piensas que ya es tu momento, pues fuera. Yo me aparté igual. Veía a los nuevos actores, que es una hornada buenísima que está pegando fuerte; Emilio Ardana, Juan Lucho, Chris Diamond, Alberto Blanco -que es el tío con la mejor mente para el porno, se puede estar hundiendo el mundo que él te hace la escena [risas]- Jordi -que es una estrella incluso fuera del porno- y muchos otros que están ahí dándole fuerte y dije «He disfrutado, he vivido bien». Mi vida ya estaba tirando para otros lares, mi situación personal y familiar, pero cómo me gusta el mundillo he continuado en contacto. Ahí están estos cracks, aguantando estoicamente todos los rodajes, yo no hubiera podido [risas]

Muchas gracias, Moisex

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