Nuestra protagonista de hoy es una de las actrices de cine para adultos que más simpatía despierta entre los aficionados españoles, una auténtica veterana con casi una década en la industria, donde ha conseguido labrarse un nombre gracias a su esfuerzo, tesón y sobre todo su desempeño encima de los escenarios. Estamos hablando de Pamela Sánchez, una alicantina de treinta años que comenzó en el sector instigada por su pareja -el también actor Jesús Sánchez– que la convenció para probar suerte en este mundillo, ávido de nuevas experiencias que redefiniesen los límites de su relación. Debutaron con FAKings en marzo de 2011, dentro de su serie dedicada a parejas liberales, y posteriormente han trabajado en multitud de escenas -tanto juntos como por separado- con compañías como Leche69, ADPTube, MMM100Kink, 21Sextury, Evil Angel, Mofos, Perfect Gonzo, Reality Kings, TeamSkeet, Badoink, LetsDoeIt, Tinelli Films o Cumlouder, por mencionar algunas, además de producir sus propios contenidos amateur que distribuyen bajo demanda o a través de plataformas como Onlyfans.

Desde hace varios años Pamela y Jesús también colaboran como profesores en Pornoeducativo, un proyecto de divulgación sexual que instruye desde la difusión de contenidos explícitos. Sin embargo, como hemos mencionado antes, donde realmente destaca esta pareja es en los shows en vivo, tal y como puede certificar cualquiera que los haya visto en acción en las múltiples salas donde han actuado o en los diversos salones eróticos a los que han asistido, donde han ganado diversos premios. Aprovechando su presencia en el pasado Salón Erótico de Barcelona hemos tenido la suerte de compartir un rato de su tiempo, donde hemos intentado conocerla en mayor profundidad.

LGU: ¿Cómo fue tu infancia y adolescencia?

PAMELA: Mi infancia fue muy bonita, como la llamo yo. No era una niña que podía tenerlo todo, pero lo que tenía lo disfrutaba bastante. No estudiaba, de hecho no me gusta estudiar, paso de los estudios completamente, no estoy a favor de que la gente tenga que estudiar sí o sí, el que quiera estudiar que estudie y el que no pues que no lo haga. Era muy macarra [risas]. Aunque no lo parezca era muy mala. Me acuerdo que me entretenía metiéndome en los contenedores y tirándome cuesta abajo para estamparme con los coches. Era malilla, de hecho me expulsaron del instituto [risas]. Luego me quedé embarazada muy jovencita y pasé de adolescente a mamá.

¿Por qué decidiste meterte en el porno?

Me lo plantea mi marido. Él es consumidor de porno, un pajillero más como le digo yo [risas]. Primero me planteó ser liberales y yo era en plan «¡Qué me estás contando! ¿Que nos engañemos uno en frente del otro?». No entraba en mi cabeza, lo veía surrealista y le dije que no totalmente. Entonces optó por la vía que a lo mejor podía ser, la del porno, y me llamó la atención el poder decir «Mira, ahí hay gente que realmente se dedica a esto y no se le ve mal. Lo disfruta. Podríamos probar…».

¿Qué recuerdos guardas de la primera experiencia?

Recuerdo que fue como «¡Me están mirando, lo estoy haciendo!». Era con mi pareja y no disfruté para nada, estaba super nerviosa. Había momentos en que no sabía lo qué hacer. Sí que es verdad que la persona para la que grabé era muy maja y nos ayudó bastante, porque experiencia ninguna. El sexo era muy básico, posturas yo encima, él encima y se acabó, poco más. Entonces era en plan «¿Podéis hacer esto?, ¿Podéis hacer lo otro?. Aguantadme así unos minutos…». Fue guay, pero no la disfruté.

© First Anal Quest

¿Sabías algo de cómo era la realidad de este trabajo?

No, me adelantaron que podía haber muchísima gente delante y otras mil historias pero la realidad no pensaba que era así. Yo pensaba que era de otra forma muy distinta a lo que es, que es una realidad muy bonita donde todos somos compañeros, todos nos llevamos bien, si te falta algo solo tienes que pedirlo… Yo pensaba que la gente era muy estúpida, que tenía el ego muy alto en plan «Voy a grabar contigo pero tú en tu sitio y yo en el mío» y sin embargo cuando llegas allí es todo lo contrario, aunque no te conozcan, aunque sea la primera vez que vas a trabajar con ellos, eres una compañera más. Ese choque, que te traten bien desde un principio, no era lo que yo pensaba.

¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión? ¿Y lo que menos?

Lo que menos me gusta es la envidia. Lo que más… son muchas cosas [risas]. Es difícil poner una por encima de otra. El compañerismo, el mimo que te dan, que te traten como si fueras la princesita… El viajar no es lo que más, pero tengo que hacerlo porque obviamente vivo lejos de donde están las productoras.

¿Cual es la mejor experiencia que recuerdas en un rodaje? ¿Y la peor?

El mejor momento creo que fue con Rob Diesel. Estoy follando con él y llega un momento en que las cámaras dijeron ‘corten’ pero estábamos tan a gusto que seguimos follando. «Me importa una mierda, que corten si quieren» [risas]. Yo creo que ese fue el mejor momento porque estábamos follando muy apasionadamente, ¿sabes?. Han habido muchos momentos de esos, pero ese fue el primero, fue el que más se te queda. Y el peor fue en una escena anal que hice. Fue horrible [risas]. No me sentía muy cómoda con el actor y habían momentos donde realmente no sabía como decirle «Te estoy diciendo que no me hagas eso y seguías haciéndomelo» y llegó un momento en que me tuve que girar y darle un guantazo porque no sabía ya como decírselo [risas].

© Perfect Gonzo

Háblanos sobre Pornoeducativo

Pornoeducativo es un proyecto donde lo que hacemos es que la gente aprenda a través de los vídeos. Yo he ido a sexólogos en los que he entrado a la consulta y todo ha sido una conversación como la que podemos estar manteniendo ahora. Yo quería algo más. Entonces me llamaron, me propusieron hacer este tipo de vídeos, lo realicé y me gustó bastante porque hay muchísima gente que en realidad aprende. Cuando quieres aprender de verdad vuelves a ver el vídeo y vuelves a verlo. Es una plataforma en la que queremos que la gente deje fuera los tabús. Pornoeducativo nace de la idea de que queremos que la gente aprenda a disfrutar del sexo.

Además allí también trabajáis mucho con filias, como por ejemplo el balloon fetish. ¿Hay alguna que no conocieses y te haya llamado especialmente la atención?

Lo del balloon fetish llevaba ya dos años en el proyecto cuando conocí a las personas que realmente lo practican y al principio lo veía como algo raro pero llega un momento en que, mientras lo experimentas, te das cuenta que es un campo que te gusta y que no sabías ni que existía [risas]. Como todo en esta vida, si lo quieres probar lo pruebas y sino no pasa nada. Yo tenía mucho miedo a que pudiese explotar el globo cerca de mi cara, además un globo de esas dimensiones, pero decidí que quería probarlo, quería saber por qué la gente de esta comunidad lo disfruta. Filias hay muchísimas. La gente conoce lo típico, cueros, tacones y tal, pero vi un par de vídeos sobre una de nariz que me llamaron mucho la atención. ¿Realmente les gusta?. Obviamente, cuando me nace, no pasa nada por darle un lametón en la nariz a mi pareja, pero si la llevase a la práctica podría ser que me gustase. ¿Sabes lo que quiero decir?. Hay filias que me llaman mucho la atención pero por ahora no las hago.

¿Qué tipo de escena prefieres realizar o en cuál te sientes más cómoda?

En las que me siento más cómoda es en esas escenas donde no hay tanto postureo, en las que te dan unas pautas pero te dejan a tu aire. Que la escena sea muy natural, esas son las que más me gustan. Luego, a nivel posturas me gusta mucho a cuatro patas, misionero también me gusta porque tengo visual con el actor… Me gustan muchas, pero preferiblemente esas.

Pamela Sanchez Oye Loca TeamSkeet
© TeamSkeet

¿Qué tipo de escena no estarías dispuesta a hacer jamás?

Hoy por hoy no haría una orgía con chicos de color. Gangbang tampoco. Me gusta experimentar y, si puedo probarlo -siempre y cuando no corras un riesgo- lo pruebo, pero por ahora creo que eso es lo único con lo que no me atrevo. Creo que no soy capaz. Visualmente no me llama la atención ver a tantos chicos negros con una blanca, es algo que me han ofrecido de hacer y lo he rechazado. No estoy cómoda, por ahora no me veo.

¿Cómo surge producir vuestros propios contenidos? ¿Crees que plataformas como Onlyfans pueden sustituir a la distribución de vídeos tal y como la conocemos actualmente?

La idea surge principalmente por hacer un contenido diferente al que ya haces con las productoras. Yo con mi chico hago un contenido muy, muy casero. Si estoy cocinando, que nos ha pasado [risas] y realmente me apetece echar un polvo ¿por qué no lo puedo grabar?. Pues lo grabo. ¿Y por qué no lo pueden ver mis fans?. Pues no pasa nada, es un vídeo casero donde realmente estás disfrutando y estás cocinando [risas]. Hay momentos de sexo que son buenos y no quedan grabados, pues vamos a grabarlos. Aquí en España quedan pocas productoras y las que quedan graban muy poco. Todo cambia, es una evolución. Creo que es mucho más cercano subir yo el vídeo a mi plataforma, donde puedo ponerle el título que quiera, donde puedo contestar a un comentario de un fan. Lo veo mejor que con una productora. Con una productora es lo profesional, como le digo yo. Estas plataformas las están sustituyendo, de hecho llevan años haciéndolo, lo que es ahora cuando están haciendo el bum.

También sois muy reconocidos por vuestros shows en vivo. ¿Qué se siente al subir al escenario delante de tanta gente?

Me encanta, los disfruto. Un show puede hacerlo cualquiera que se atreva a subir a un escenario y sepa que tiene que hacer el coito, porque es subir, bajarse el pantalón y ya está, pero meter una historia, meter un porqué… Por ejemplo, yo ayer salí y el primero que hice fue vestida de Olivia y él de Popeye. ¿Y por qué no? Métete en el papel. Salimos los dos, vamos en el barquito, viene Brutus y me secuestra… Y cuando él luego te libera, muchas gracias, qué potencial, ¡me has puesto! [risas]. Y lo vivo mucho. De hecho, de todos los espectáculos que tengo, este me han pedido que lo repita y no lo voy a hacer porque quiero que todos los shows de este festival sean distintos, quiero poder disfrutar de cada uno de ellos y no repetir, porque son muy variados. No me pone el hecho de que al final tienes que follar, porque hoy tengo un show en el que para nada hay penetración y te puedo asegurar que voy a bajar cachonda perdida [risas]. Pero no me incomoda estar delante de tanta gente, me excita que me vean, pero no por el hecho de follar sino porque están ahí porque realmente quieren ver. Y el sexo es muy amplio…

© Reality Kings

¿Consideras que la mujer está explotada en este sector?

Creo que la mujer que ha pasado un mal momento en el porno es realmente porque no ha sabido decir que no. Simplemente. Porque a mí me han ofrecido hacer cosas que si no me he visto, no las hago. Yo no me he sentido para nada obligada, explotada ni humillada. Antes de grabar con una persona, aunque ya lo conozca, aunque haya grabado con él tres veces, yo le pregunto «¿Puedo hacerte esto?. ¿Puedo hacerte lo otro?. Mira, a mí me gustaría que tú me hicieses esto porque me va a poner más…». El papel que yo tengo lo veo bien porque realmente hago lo que quiero en la escena, dentro de lo que me piden. Ahora bien, que cómo veo el papel de las otras… Creo que hay muchas chicas como yo, que saben decir que no a lo que no quieren hacer y si hay alguien que lo pasan mal es porque no sabe decir que no.

¿Qué opinas sobre esas voces que relacionan ciertos comportamientos tipo ‘La Manada’ con la pornografía? ¿Consideras que el porno tiene alguna responsabilidad en esto?

Yo opino de todo esto que es un error. Antes, en el siglo XVII no existía la pornografía y violaban. Creo que es un parche malo que le quieren poner al porno, que para nada es así. El que viola lo hace porque quiere, da igual que vea porno o que no. Esa misma pregunta me la hizo un amigo hace poco pero con otra mercancía, como le llamo yo [risas]. Me enganché a la serie «Narcos» y mucha gente me decía «Eso lo único que te da es malas influencias» y yo les digo «No, es una serie. El mensaje que te quieran dar tómalo como quieras porque el que lo hace es porque quiere». Considero que el porno debería estar metido en la educación. Mi hija ya ha mantenido relaciones sexuales y yo le he tenido que decir «Antes de follar, que te coma el coño. Que te ponga cachonda comiéndote el coño». Eso no se lo ha enseñado nadie, se lo he tenido que enseñar yo porque soy la que realmente quiere que mi hija disfrute, que no lo pase mal. Entonces ¿donde está la ‘educación sexual’ que dicen que dan en los colegios?. No la hay. Si no le quieres poner un porno tan vulgar ponle una cosa más light. Pero una cosa que la chica diga, «Antes de practicar sexo, utiliza un preservativo». Leer un libro lo sabe hacer mucha gente pero no lo pone en práctica.

¿Qué opinas sobre los cambios en los test sanitarios a raíz del positivo de VIH detectado a principios de año?

Desde que pasó el positivo prácticamente no he grabado porque mi agenda con respecto a shows está muy saturada, pero sí que es verdad que con los test creo que han hecho una cosa innecesariamente. En un test te sale VIH, que es una de las cosas más importantes, hepatitis C, gonorrea, clamidia, etc. pero ¿donde están, por ejemplo, las infecciones?. Una infección también se pega, es leve pero también se pega. ¿Donde está el papiloma? que hoy en día está muy de moda, que hasta pinchan a las nenas gratis. En ese listado no sale. Hay muchísima gente de mi edad o incluso más mayor que pueden tenerla y a la mujer le puede producir cáncer a la larga si no lo detectas. ¿Donde está ese resultado? Lo veo que si tuvieras que pedir análisis de verdad pediría más de lo que se está pidiendo hoy en día. Entonces creo que lo que han hecho es una tontería. Que no digo que esté bien ni mal, para mí está bien, pero faltan. Creo que faltan.

Foto | Miguel Peralta

¿El estigma de trabajar en esta industria te ha hecho enfrentarte alguna vez a alguna situación desagradable?

Sí, yo fui rechazada por mi mamá. Lo pasé fatal. Mi padre dentro de lo que cabe me apoyaba, mis tíos, mis hermanos… Fue muy chocante para mí porque yo antes de grabar avisé «Vamos a hacer esto» y me dijeron «Ah, pues que vaya bien» pero ellos se pensaban que el porno era como antes, en DVD, y cuando vieron -y más en un pueblo, donde yo vivo- que estaba en Internet y todo el mundo lo estaba viendo… El rechazo fue lo principal, escuchar de una madre «Tú no eres hija mía», duele. Lo pasé mal pero todo en esta vida se puede arreglar manteniendo una conversación y dando a entender que realmente lo haces porque quieres. Él también lo pasó mal porque su mamá me decía a mí «Mi hijo no te quiere» porque no llegaba a comprender que lo que estábamos haciendo, lo hacíamos porque los dos estábamos de acuerdo. Mi suegro le decía «Es que si ellos están de acuerdo, pueden hacer lo que quieran. Es su matrimonio, no debes de meterte. Si te parece mal, no les hables». Fueron rechazos muy duros pero gracias a Dios ahora ya estamos bien. Y el rechazo de la gente sinceramente me da igual, no me importó. Es triste que simplemente por el mero hecho de hacer pornografía te consideren una puta. Lo ven así. Yo por lo menos lo hago con mi marido, lo hacemos los dos con consentimiento. Veo peor la que se va el marido a trabajar y mete al amante, pero nadie la critica, todo el mundo lo sabe pero no pasa nada.

¿Te resulta difícil gestionar la maternidad con este tipo de trabajo?

Cuando empecé en el porno, mi mayor tenía cinco y mi pequeña tres, y desde el momento uno no me escondía en casa con ellas. Si yo estaba editando un vídeo y ellas venían, no hacía lo típico que hace todo el mundo de cambiar de ventana. Si cuando ella quiera verlo lo va a ver, no lo escondas, enséñaselo. ¡Qué más da que seas tú!. ¡Ella qué sabrá a esa edad!. Se lo hemos ido metiendo y ha llegado un momento en que íbamos a hacer unos espectáculos, ellas me veían preparar la maleta y me decían «Mamá, ¿estos tacones?». Con mis hijas lo he vivido así. El tema de viajes sí que es verdad que, sobretodo al principio, lo pasamos un poquito mal. A mí me costaba estar mucho tiempo alejada de ellas, a lo mejor tres días y ya me costaba, pero lo gestionábamos bien porque si viajaba yo sola se quedaba mi chico, o si viajábamos los dos o mi suegros o mis padres. Nosotros hemos intentado enseñarles desde el minuto uno que nos dedicamos al porno y es nuestro trabajo, es lo que nos gusta hacer.

¿Cuáles son tus aficiones? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me gusta hacer muchas cosas. Me gusta bailar, me gusta mucho escuchar música, me gusta coser, coso mucho [risas]. Prácticamente todos los trajes que utilizo me los hago yo y coso a mano. Me gusta leer, me gusta ponerme vídeos motivacionales porque realmente aprendo de eso. Yo era una persona muy pesimista y viendo esos vídeos te das cuenta de que si no lo pruebas, si no arriesgas, no sabes realmente si vas a ganar. No soy mucho de cine, tiene que ser una película que me llame mucho la atención para ir a verla. Soy más de series, duran más. Una que me ha gustado mucho es «La Reina del Sur». De música me gusta todo, en casa puedo estar al igual escuchando lírico que a lo mejor me pongo una ópera y de repente me paso al reguetón o al dubstep [risas]. Al fin y al cabo la música es música, si sabes disfrutarla y encontrarle la emoción, da igual el tipo.

Muchas gracias, Pamela

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Imagen de cabecera | 21Sextury