A pesar de dedicarse a ello desde hace una década y ser uno de los nombres más reputados de su profesión, nuestra protagonista de hoy puede que sea una de las figuras más desconocidas del sector debido a lo poco dada que es a tratar con los medios, por lo que nos complace enormemente -y desde aquí le agradecemos de nuevo- que nos haya concedido esta entrevista. Nos referimos a Sofi Mora, una atractiva madrileña de 29 años que, desencantada con el rumbo que iba tomando su vida y de las limitadas opciones laborales que se presentaban a su alrededor, decidió un día probar suerte en el mundo de la webcam, convirtiéndolo poco después en su ocupación principal. Maravillada por el abanico de posibilidades que se abría ante ella decidió abandonar sus estudios superiores de magisterio para formarse en el campo audiovisual, con intención de realizar algún día sus propias creaciones. Recientemente ha lanzado su productora Pineapple Grape Productions, con la que está llevando a cabo todas esas ideas que durante tanto tiempo han estado macerando en su cabeza. Como complemento a ese proyecto también lidera Porncast, un podcast en vídeo disponible en su canal de Youtube con el que pretende romper barreras y mostrar la cara oculta y más humana de los integrantes del porno.

Introvertida pero simpática y cercana cuando coge confianza, Sofi Mora disfruta del poco tiempo libre del que dispone ejercitando su cuerpo en el gimnasio o devorando toda la televisión que puede, sin hacer distinción entre series, películas, documentales o cualquier otro contenido audiovisual. También es una enamorada de la música electrónica (ha hecho sus pinitos como DJ) y le gusta salir de tanto en tanto a conciertos de sus artistas favoritos, aunque reconoce que su trabajo le impide hacerlo con la frecuencia que ella quisiera. ¿Nos acompañáis a conocerla un poco mejor?

LGU: ¿Qué te impulsó a comenzar en la webcam?

SOFI: Empecé básicamente porque estaba en la universidad, trabajando de camarera al mismo tiempo, y estaba un poco cansada de trabajos de mierda, con poco dinero, poco tiempo y no estar disfrutando de la vida. Llegó un punto en que dije «La vida tiene que tener algo más para mí que esto», porque también me visualizaba finalizando la carrera de magisterio y decía «Joder, me voy a tirar toda la vida de profesora», y me gustaba mucho pero no sé si para dedicarme toda la vida 100% a eso. Entonces dije «Tengo que buscar otra cosa» y fue sobretodo a raíz de ver una serie llamada «Webdreams», que era como un documental de actrices y webcammers que contaban un poco su experiencia, me gustó y dije «Bueno, esto hay que investigarlo un poco más». Investigué pero pasó un año hasta que no me puse a probarlo. En este momento las webcams son un gran desconocido pero hace diez años más todavía, entonces era la movida de «No sé cómo funciona esto», «No sé si me van a pagar», «Es un timo, igual me están engañando…». Probé en una página llamada Fisgón Club que pertenecía a Sexole, creo recordar, y empecé ahí. Al principio fue un poco complicado porque no tenia idea de nada, pero cualquier cosa era mejor que lo que tenía, así que me dije «A poco que vaya bien voy a ser feliz o sea que voy a tirar por este camino». Cuando llevaba un año o así, vi que podía avanzar en tema de producción, que podía llegar a hacer mis propias cosas, que era relativamente fácil y decidí dejar la carrera por estudiar cosas más relacionadas con lo audiovisual. Y aquí estoy, diez años después.

¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en la webcam?

Lo que más me gusta es que puedo llevar unas pintas de fantasía increíbles, que no podría llevar en ningún otro contexto, y todo esto combinado con zapatillas de ir por casa, porque estoy en mi casa. Y me motivó mucho el verme guapa. Siempre están los típicos trolls que te dicen cosas feas, pero la mayoría de gente te adora, me ríen las gracias, me dicen lo buena que estoy, lo mucho que les gusto, lo mucho que les gustaría conocerme… Es como que te están tirando flores todo el día y muchas veces estás incluso un poco deprimida, te pones ahí y te alegra el día. Y aparte del tema sexual, que hay muchos que obviamente buscan las cams por eso, hay mucha gente sola en el mundo, viven solos, están en un hospital, recuperándose de una enfermedad o de una relación que han dejado y pasan por allí y me encuentro muchas veces que la gente me dice «Me has alegrado el día» o «El ratito que tengo para hablar contigo después de trabajar es mi momento favorito». Eso me llena bastante porque pienso que realmente hace una labor social que la gente no ve y que es muy importante para la salud mental de muchos. Esto me llena muchísimo.

¿Y lo que menos?

Lo que menos es quizás el punto de vista que tiene cierta parte de la sociedad. Y al margen de los prejuicios de la gente, dentro del trabajo ¿qué te diría yo…? Los pesados que a lo mejor vienen a intentar fastidiarme el día o a criticarme, cosas así, pero como es tan fácil como hacer un click y te los quitas de encima, tampoco supone un problema real a la hora de trabajar, los baneas y hasta luego. Como cosa mala te podría decir también que no siempre te apetece ponerte ahí a masturbarte o estar con buena cara, porque muchas veces nuestro trabajo consiste en hablar con la gente y hay veces que no te apetece hablar o estar con una sonrisa por tu estado de ánimo pero, como he comentado antes, hay veces que esto se transforma y  de repente tienes un día genial porque te has encontrado con gente de puta madre que te ha dicho cosas buenas de tu trabajo y te motiva de una forma que no esperabas.

¿Qué es lo que más te piden?

Lo que más me piden últimamente yo diría que es el role play de cualquier tipo, racial o de incesto. Esto se está llevando mucho ahora pero la verdad es que en general la gente es bastante clásica. Hay gente que ni si quiera me pide nada, se meten al privado y me dicen «Haz tus cosas» [risas]. Y luego está la gente que pide cosas muy concretas como el role play o fetichismos varios de pies y cosas así, pero no te sabría decir algo como ‘lo que más’. No hay una cosa que yo destacaría más allá de la paja clásica, por así decirlo.

¿Algo que te haya sorprendido cuando te lo pidieron?

Muchas cosas. Diez años después pienso que no hay nada que me pueda sorprender y siempre hay alguien que me sale con algo. Recuerdo un privado que hice una vez de un tío que me pedía comer pan con la boca abierta cerca de la cámara. No me lo he vuelto a encontrar, esto ha sido como una cosa muy exclusiva. Recuerdo otro también que le gustaba escuchar el sonido de chocar los dientes unos con otros. Me venía muy a menudo y lo dejé de hacer porque es que me jodía los dientes [risas]. Es curioso siempre porque también me gusta hacer cosas diferentes que vayan más allá de la masturbación y realmente me gusta hacer este tipo de cosas raras.

También he tenido un tío que vino a pedirme que hiciera como una especie de representación donde me tenía que subir al unicornio de peluche que tengo en la habitación -que antes me subía más pero ahora ya no tanto porque se le sale la espuma por todos lados- y quería que lo hiciese con un vestido de princesa, que incluso me hizo ponerme debajo como una especie de falda tutú para que hiciese vuelo. Una movida muy elaborada. Y yo con aquellas pintas encima del unicornio, tenia que hacer como que estábamos huyendo de alguien que nos perseguía. En la fantasía él se supone que iba a mi lado en otro caballo, íbamos galopando por una cuesta arriba y él me decía «¡Más rápido! Tienes que hacer como que estás sofocada». Y yo ahí en el unicornio, viéndome en la cam con esas pintas, haciendo el cuadro y el tío «¡Vamos! ¡Más! ¡Más! ¡Que nos están pisando los talones!» en un plan súper agobiante. El momento álgido era como que estamos llegando al final de la cuesta y de repente habían arenas movedizas y al caballo se le empiezan a hundir las patas. Es un agobio acojonante, nos van a pillar pero estamos a punto de escapar… y yo me imagino que se corrió porque ahí acababa la movida. Luego volvió otra vez a pedírmelo pero le dije que no. Demasiado para mí [risas]

¿En qué momento empiezas a valorar hacer porno como un complemento de la cam?

Al principio cuando empecé me lo planteé como forma de atraer más gente a los shows, siempre como algo complementario porque realmente estoy muy cómoda en mi casa y me cuesta mucho salir de ahí. Como prácticamente desde el principio me ha ido bien en la cam, nunca me ha valido la pena buscar cosas fuera. Eso era tiempo que perdía de show y, haciendo una valoración, nunca me ha valido la pena. Realmente no he tenido nunca la pretensión de ser actriz porque no me gusta que me digan lo que tengo que hacer, me gusta tenerlo todo bajo control y ser yo un poco la que dirige la situación porque soy una persona bastante tímida. A veces me cuesta socializar con según qué tipo de gente -bueno, con todo el mundo en general- y era una cosa que siempre me ha dado como un poco de palo, exponerme a ir a equis sitios a rodar con gente que no conozco, fuera de mi zona de confort… Por eso al final me dije «Esto va a funcionar mejor si yo me lo guiso y yo me lo como».

¿Qué es Pineapple Grape?

Pineapple Grape es mi productora. Tiene nombre de fruta porque no sé qué tengo con las frutas, por eso soy Sofi Mora también… No me gusta hacérmelo con frutas, simplemente me dio por ahí [risas]. Prácticamente desde que empecé con la cam tenía la idea de hacer mi propia productora y mis propias cosas. Cuando terminé los estudios de producción y dirección de cine me puse más en serio con la productora a grabar, no solo las escenas sino también el podcast que estamos haciendo para Youtube. A las actrices con las que trabajamos les hacemos una entrevista, un poco para acercar lo que es el porno o la gente que trabaja en el porno al público porque pienso que, pese a que todo el mundo ve porno, nadie se plantea qué hay más allá, quiénes son esas personas, cómo viven realmente, cómo son o cuales son sus inquietudes y me parecía interesante como complemento a las producciones.

La filosofía de la productora versa un poco en torno a hacer historias con una carga argumental básica para ponernos en una situación que nos lleve a la escena de sexo. Porque de un tiempo a esta parte he notado en mis clientes la demanda de un producto más elaborado de lo que se acostumbra a ver. Que realmente ahora hay muchas productoras que lo están haciendo e intentan ir un poco más allá. Cada vez lo veo más, sobretodo en productoras de fuera pero también en alguna de aquí, que intentan meter un poco de argumento a las escenas porque la gente se cansa de todo y pienso que ha llegado el momento de cambiar un poco de tendencia. Por poner un ejemplo básico, un vídeo que yo pueda hacer sola en la cam metiéndome un dildo de equis forma y al lado otro vídeo donde hago lo mismo pero adoptando un rol de personal trainer, masajista, peluquera o lo que sea, pienso que lo hace más interesante. Aunque la acción sexual sea la misma pienso que ayuda al espectador a meterse en el vídeo y eso es lo que intenta Pineapple Grape pero con más gente, no yo sola.

A nivel de sexualidad ¿este trabajo te ha enseñado algo?

Sí, bastantes cosas, porque sin esto no creo que por mí misma hubiese tenido acceso a hacer tantísimos fetiches o tantísimas inquietudes que tiene la gente. Al ser a nivel internacional he hablado a lo largo de este tiempo con muchísimas personas que han compartido su intimidad conmigo y esto me ha ayudado a tener un visión más amplia de lo que puede ser el sexo o la sexualidad de una persona.

¿Y fuera del ámbito sexual?

También, porque me ha ayudado a ver un poco cómo es la gente, no solo en lo sexual, sino a nivel personal. Porque la gente para la que hago los shows es gente que están ahí casi todos los días y al final acabas elaborando una relación y ves los problemas que tienen a nivel sexual. Y me parece todo super interesante y cada día diferente. Siempre hay historias nuevas. Pienso que me ha hecho mejor persona por el hecho de tratar tanto con gente y ver las situaciones que hay por ahí, y sobretodo una persona más interesante por el simple hecho de conocer todas estas movidas de la gente alrededor del mundo, de cómo afronta su sexualidad y sus mierdas.

¿Qué opinas sobre la censura que los trabajadores sexuales sufrís frecuentemente en redes sociales como Instagram?

Me parece una falta de respeto. Nos quieren condenar a ser un colectivo en exclusión social cuando es algo super injusto porque todo el mundo ve porno pero todo el mundo reniega de él. Las redes sociales se ponen muy puritanas y también, no tanto con unas personas como con otras, porque parece que si eres top model de pasarela o si eres una cantante muy famosa sí que puedes enseñar el culo, las tetas o un pezón pero si eres actriz a la mínima tienes a alguien denunciándote. Creo que gran parte de culpa la tiene también el público puritano que se dedica a perseguir y criminalizar a las personas que nos dedicamos a esto. Porque muchas veces no es solo la red social sino que tienes a alguien ahí que te está denunciando alguna publicación o todas y me parece fatal la censura que hay con las personas que nos dedicamos al porno porque no vamos a dejar de estar ahí. Es una posición super hipócrita y que las redes sociales sean partidarias de esta censura ayuda a que la gente nos criminalice más y nos vea peor. Me parece algo nefasto y que espero que vaya cambiando poco a poco.

¿El estigma de trabajar en esto te ha hecho enfrentarte alguna vez con alguna situación desagradable?

Pues sí. Al estar como tan oculto y verse de una forma tan oscura, si te dedicas a esto abiertamente te surge un problema a la hora de buscar un piso, de ir al banco a pedir financiación… prácticamente hasta cuando vas al médico te pregunta a qué te dedicas y siempre te ves un poco en la tesitura de «A ver cómo planteo esto sin que me miren un poco raro». Me he enfrentado a algunas situaciones incómodas pero a la vez te sirve también de filtro para saber quién es gilipollas y quien no, porque alguien que te trate o te vaya a juzgar porque te dediques a eso es tan absurdo como si tú tratas diferente a alguien que trabaja como cajero o como camarero. Sucede y desgraciadamente va a seguir sucediendo porque la gente es así pero esperemos que cada vez se acepte más. Parece mentira pero es que en latinoamérica nos llevan mucha ventaja con esto. En Colombia, que es una gran potencia de estudios de webcam, incluso se pueden poner anuncios en la calle de «Se buscan chicas». Aquí se puede hacer pero se vería raro. En latinoamérica cada vez se ve más como un negocio y no como algo que hace gente que no quiere trabajar, que es la visión que se tiene aquí, visión que viene desde la ignorancia. Actualmente tenemos también gente con el tema del feminismo que, por subirse al carro, se ven tres o cuatro vídeos y ya se creen con la competencia suficiente como para decir «Es que en el porno se maltratan a las mujeres», «Es que son chicas a las que les han comido la cabeza», «Es que son tontas las pobres, nada más saben que estar buenas y mover el culo». Es una visión un poquito sesgada y basada en la ignorancia y es una lástima, la verdad.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera iniciarse en la webcam o en el porno?

Primero que esté cien por cien segura/o que lo quiere hacer y que sea consecuente. Que sea consciente que, ojalá que no, pero probablemente se encontrará con algún tipo de rechazo en algún ámbito de su vida y esto hay que asumirlo desde el primer momento. Que a lo mejor no te pasa, pero si te pasa que estés preparado para enfrentarte a eso. Yo pienso que si estás seguro de lo que estás haciendo, te sientes feliz de estar en ese camino, nadie te va a tumbar pero hay que tenerlo claro porque hay gente que dice «Ay, me voy a meter en esto que a lo mejor es divertido». Es divertido pero tienes que tener en cuenta cosas y también que es un trabajo, que no es jauja. Hay gente que se piensa que nos metemos en el porno para estar todo el día follando o haciéndonos pajas y luego al final es que es un trabajo y si no trabajas te quedas en la mierda, como en cualquier otro sitio. Yo les diría que si lo van a hacer, lo hagan bien, con ganas y con pasión, que es como se tienen que hacer las cosas.

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Me gusta ir al gimnasio, intento hacer todo el deporte que puedo. Me gusta mucho ver series, no se me acaban [risas]. Netflix, HBO… estoy suscrita a todas estas plataformas. Me encanta un montón frikear de tema audiovisual, tanto series como películas, documentales, podcast… me gusta mucho. Luego también me gusta salir. No salgo mucho porque trabajo muchas horas, pero me encanta la música electrónica, me gusta mucho ir a fiestas de música electrónica de artistas que me gusten. Creo que la música y el deporte son mis dos pilares de ocio fundamentales fuera de lo que es la cam.

Muchas gracias, Sofi

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