Hoy rendimos tributo a una de las estrellas más rutilantes de la industria europea e internacional, una auténtica diosa que ha grabado su nombre con letras de oro en la historia del cine X español y una de las pocas actrices porno que puede alardear de haber traspasado los límites del cine convencional. Nacida en la ciudad de Szeged (Hungría), Sophie Evans estudiaba primero de psicología en la Universidad de Budapest mientras daba sus primeros pasos como modelo de lencería cuando una amiga le propuso viajar a Grecia para hacer striptease. Ilusionada por la posibilidad de ver mundo decidió acompañarla y la buena acogida de su actuación la motivó a seguir desarrollando esta faceta, la cual la llevó a visitar Canadá y posteriormente España donde, de forma un tanto accidentada, acabó aterrizando en la Sala Bagdad de Barcelona. Allí comenzó a realizar espectáculos de sexo en vivo y llamó la atención del director José María Ponce formalizando oficialmente el inicio de su carrera como actriz porno a finales de los noventa. Habitual del FICEB y otros festivales eróticos de la geografía mundial, en su currículum constan más de 300 referencias documentadas incluyendo colaboraciones con directores tan prestigiosos como Mario Salieri, Andrew Blake o Antonio Adamo. Su imponente físico y su magnetismo frente a la cámara le abrieron las puertas del cine convencional, interpretando pequeños papeles en películas como «París Tombuctú» de Luis García Berlanga, «Amor Idiota» de Ventura Pons, «Biutiful» de Alejandro González Iñárritu o, la más reciente, «No lo llames amor… llámalo X» de Oriol Capel. Además de aparecer en infinidad de portadas de revistas, en su palmarés destacan tres Premios Ninfa (2001, 2003 y 2007) y una nominación a los AVN en 2003 en la categoría de Actriz Extranjera del Año.

También protagonizó una de las historias de amor más bonitas del porno español junto a Toni Ribas, con el que contrajo matrimonio en 1998 y desarrolló su travesía por los EEUU. Allí fue donde progresivamente comenzó a pasarse a la parte de producción hasta que en 2007, dos años después de su divorcio, anunció su retirada. Sin embargo su fascinación por este sector ha hecho que nunca se haya desvinculado del todo, siguiendo activa sobre los escenarios, participando esporádicamente en alguna escena y, desde hace no demasiado, nutriendo de contenido su perfil de OnlyFans. Recientemente, respondiendo a la demanda de múltiples aficionados que le escribían preguntándole cómo entrar en el porno, Sophie Evans ha organizado el primero de muchos castings con los que pretende contribuir al descubrimiento de nuevos talentos. Sobre todo esto hemos tenido ocasión de charlar con ella además de intentar conocerla en mayor profundidad.

LGU: ¿Qué recuerdos guardas de aquellos primeros pasos en el porno español?

SOPHIE: La verdad es que era maravilloso. Pienso que he tenido mucha suerte de vivir esa época porque éramos muy pocos y nos trataban como a estrellas total. Más que nada cuando volví de EEUU porque empecé aquí, estuve grabando algunas películas y en un festival erótico se fijó en mí Andrew Blake, que en aquella época era uno los directores más prestigiosos. Al grabar con él se me abrieron muchas puertas en EEUU, grabé para muchísimas compañías. En muy poco tiempo grabé como 250 películas y claro, al volver a Europa empezaron a llamarme. En aquel entonces también existían las revistas, como Hot Video o las revistas de Private, entonces comenzó como un star system y sin darme cuenta en unos meses me hicieron estrella porno sin yo buscarlo, porque yo realmente me dedicaba a los espectáculos, hice algunas películas pero una cosa llevó a la otra. Me siento muy afortunada.

¿Qué es lo que más disfrutaste de esa etapa?

Lo que más me gustó fue que trabajé mucho con Private y en aquella época eran muy fuertes, tenían muy buen sistema para promocionar a la estrellas. Nos llevaron a festivales, a diferentes fiestas y siempre nos creaban más nombre. A parte de poder dedicarme a las películas, que me encantó rodar y yo disfruto mucho del sexo, entonces para mí no era trabajo, era como ir a disfrutar. También me gustó mucho conocer gente, en este mundo he conocido a mucha gente muy interesante. Desde fuera a lo mejor se piensan que los que se dedican a esto son un poco oscuros pero hay gente tan rica, tan diferente, psicológicamente o por cosas que han pasado en su vida, que me siento muy afortunada de haberlos conocido.

¿Y lo que menos?

Hubo una época cuando me divorcié que quería dejar atrás mi pasado en el porno y no sabía cómo. Lo que he hecho ha sido beneficioso para mí porque me ha abierto muchas puertas pero a la vez también, seamos sinceros, me ha cerrado muchas. Ahora ya no me importa porque sé disfrutar de las puertas que he abierto. A lo mejor pasa en todos los campos de trabajo pero en el porno depende de lo que quieres hacer… Por ejemplo, estudié interpretación, he ido a un montón de castings y a lo mejor me han cogido para un anuncio de PlayStation y al día siguiente me han llamado diciendo «Ah no, no podemos trabajar contigo porque tienes un pasado en el porno». En el momento me daba como bajón pero ahora la verdad es que me da igual. El porno me ha aportado más cosas positivas que negativas.

¿Cuál es la lección más valiosa que has aprendido en esta industria?

La lección más valiosa que he aprendido es ser más liberal de mente, aceptar que hay gente que piensa diferente. Yo los respeto totalmente y ellos me deben este mismo respeto. Como antes te he dicho, hace unos años se me creó una pequeña inseguridad pero ahora pienso que he vivido una vida muy libre, he hecho lo que he querido, he viajado, he disfrutado. Me siento afortunada por esto.

En tu dilatada trayectoria has tenido ocasión de ser testigo de la transición del DVD a Internet. ¿Qué opinas sobre cómo esto ha afectado al porno?

Mucho cambio. Muy al principio de mi carrera sacaron VHS pero la mayoría fue en DVD y era una cosa como para coleccionar. He ido a muchos festivales eróticos donde realmente éramos estrellas, firmando DVDs con nuestro póster atrás. Era todo muy chic, estábamos muy respetados por los fans que sólo se acercaban para la firma. Ahora en los festivales veo que vienen los fans y la primera cosa que quieren hacer es tocar a las chicas y pienso «Esto antes no era así» [risas]. Pero a la vez ahora es como mucho más accesible por Internet, más categorizado. Antes era como «Vale, ha salido una película porno» pero no era como ahora que son de pechos grandes, de culos grandes, de squirting… Cada gusto está muy categorizado y lo veo muy bien porque, yo misma como consumidora, cuando quiero ver una película porno pongo lo que más me apetece y veo muy bien que haya un abanico tan grande. Ahora también como que se valora mucho la naturalidad, la espontaneidad y antes no, antes por ejemplo rodábamos una escena de nueve horas y apenas podía moverme porque estaba iluminada para esa posición. Hoy en día es más conversación, de cómo sucede la primera escena o de cómo es la personalidad de la actriz.

Si tuvieses que tomar la decisión de entrar en el porno actual, donde ya no se producen tantas películas argumentales, ¿volverías a hacerlo?

A mí me gustaba hacer los guiones. Sé que en mi época había poca gente que le gustara, que estaban en plan «Ahora hay que hacer esto…». También habían directores que a lo mejor les hubiera gustado dedicarse al cine convencional y acabaron haciendo porno, entonces daban mucho énfasis al guión y pensabas «Bueno, luego la gente lo rebobina». Hay que encontrar un equilibrio. Yo creo que está bien tener una introducción que conduzca a la escena de sexo, que ya en sí excite. Esto sí que me gusta. El porno de hoy en día creo que está muy bien también y tecnológicamente es muy accesible lo que permite tener buenas cámaras y buena iluminación. Están haciendo cosas muy chulas a nivel amateur.

¿Cómo surge la idea de organizar «Casting School X»?

Yo tengo mi Instagram y me escriben muchos chicos preguntando cómo pueden entrar, cómo pueden hacer un casting y yo normalmente pasaba de ellos porque tampoco sabía qué aconsejarles más allá de decirles que escriban a las compañías. Viendo que había un interés y no hay quien les apoye pensé en organizar un casting y me empezaron a escribir de chicos… Estuve semanas contestando y eso que, como lo hicimos en España, intentaba no contestar tanto a los latinoamericanos porque sino no me daba tiempo, aunque veo que ahí hay mucho interés también. Hicimos un filtro, seleccionamos a algunos chicos y lo pasamos súper bien. De ocho chicos que vinieron, cinco están ahí ahí, dos apuntan muy buenas maneras y ya les han salido rodajes. Estamos contentos.

¿Consideras que la existencia de plataformas como OnlyFans es beneficioso para la industria?

Creo que es buenísimo para las actrices porque es lo que siempre pasaba en la industria, a lo mejor las compañías ganaban millones y la chicas ganaban por la escena, más o menos dependiendo del caché, pero quien se llevaba la pasta grande era el productor. Ahora está en manos de las actrices y los actores, los fans están más cercanos con ellos. La verdad es que lo veo muy positivo. A mí me costó mucho entrar, llevaban años diciéndome que me hiciese uno y yo daba largas porque estaba retirada, empecé y me enganché, me encanta. Durante el confinamiento tenia más tiempo y estuve super activa con mis fans y la verdad es que contra más lo pruebo más me gusta.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera seguir tus pasos?

Si quieren ser actriz yo les recomiendo que adelante. En este mundo creo que hay sitio para todos, entonces si es una chica curvy, si es una chica guapísima, si es una chica súper viciosa o quiere pagar sus estudios, alguien que quiera ser conocida o sólo hacer dos o tres escenas, yo les animo a que lo hagan porque es un mundo divertido. Eso sí, que se lo piensen porque hay muchas opiniones diferentes. Hay gente que luego se arrepiente porque la vecina se entera de lo que hace y no le gustan los comentarios, pero bueno, yo pienso que si a alguien le gusta realmente lo que está haciendo no tiene que importarle lo que piensen los demás porque al fin y al cabo la gente que critica son los mismos que luego lo consumen.

Nos consta que el FICEB ha sido importante en tu carrera y has participado en algunas ediciones como portavoz del Salón Erótico de Barcelona. ¿Qué opinas sobre el cambio de rumbo que está tomando el evento en sus últimas ediciones?

La verdad es que antes era súper bonito. Como te dije, los fans venían y nos veían con el póster atrás, super glamuroso y mi opinión es que eso se está perdiendo cada vez más. A las actrices no les están pagando bien, con la excusa de que es promoción están cobrando súper poco y a la vez ellos están cobrando entradas. Para mi gusto ha perdido un poco pero, como dijiste, al FICEB le debo mucho porque es allí donde realmente me conocieron internacionalmente, entonces espero que con los años mejore. Eso sí, cada vez hay más público, involucran a las mujeres -que esta parte sí que me gusta mucho- pero amigos míos me han comentado «Pues no es tan bonito como pensé». Creo que hay que darle un poco de glamour. Yo he asistido a muchos festivales, en Holanda o Alemania, y la luz misma es un poco más tenue, la música aquí acabas con dolor de cabeza. Estas cosas se podrían mejorar pero por otra parte el público español es muy alegre, muy participativo -esto es buenísimo- y cada vez hay más artistas lo cual es también muy positivo.

¿De todos los festivales que has visitado en el mundo cuál es el modelo que te gustaría que adaptase el SEB?

El de Las Vegas es guapísimo, está súper bien organizado pero a lo mejor es un poquito reservado porque las chicas no pueden enseñar ni un pezón -esto ya por las leyes- pero la manera del star sytem está súper bien hecho. Aquí los aficionados también quieren conocer a las estrellas pero creo que no está montado de manera que las chicas destaquen. El que me gustó mucho eran unos festivales que se llamaban KamaSutrA organizados en diferentes ciudades de Holanda. Ya los holandeses de por sí son muy liberales y el público mismo muchos venían vestidos de fetish, que si parejas, que si tomar champán, acrobacias, con fuego, sexo, todo muy bien hecho. Pero aquí es muy divertido, hay que añadir que a muchos de fuera les gusta venir también porque los españoles son muy abiertos, muy calientes y siempre hay unas fiestas muy divertidas.

¿Qué representa para ti la Sala Bagdad?

La Sala Bagdad es como mi casa, mi universidad [risas]. Son muchos años. Yo empecé ahí, era bailarina, vine por casualidad y Juani me trató super bien desde el momento cero. Ahí vi mi primer espectáculo porno, que me quedé flipando y a la vez me dejó muy caliente, me parecía muy excitante, muy provocativo. Muchos de los actores hoy en día conocidos salen de ahí, como mi ex Potro de Bilbao. La verdad es que se aprende mucho en pista, aunque es mucho más complicado. Cuando hice mi casting pensaba que de ocho chicos empalmarían uno o dos, porque en Bagdad he visto muchos castings y muchos chicos fallan, pero después me he dado cuenta de que allí es mucho más difícil. Cuando se abre la cortina tienen que funcionar ya con la música y todos los espectadores, en cambio en mi casting creamos un ambiente súper relajado, dí consejos a los chicos, vino Canela Skin que estaba buenísima, súper simpática, súper caliente y, claro, todos bien [risas]. Estoy pensando que para la próxima vez voy a hacerlo un poco más estricto para que los chicos den planos, porque ahora el requisito era solo empalmar y terminar la escena con eyaculación pero habían muchos chicos que no daban planos y esto es muy importante para el porno. Vamos mejorando, es una escuela y seguimos en contacto con los chicos que nos van contando cómo les va. Me gusta.

¿Cómo recuerdas tus experiencias en el cine convencional?

Tengo mucho cariño por estas experiencias, aunque hayan sido papeles pequeños. Estuve estudiando interpretación y pensé que cuando dejase el mundo del porno entraría en el cine pero no soy tan buena actriz. Me gustó la experiencia y como te comenté, hay puertas que se me abrieron, porque gracias a mi pasado en el porno me dieron la oportunidad de participar en películas convencionales, y otros papeles que no he podido hacer por esto. He participado en una película de Berlanga muy al principio, cuando llegué a España, otra de Ventura Pons con Santi Millán, otra con Bardem y otra con Paco Léon y Kira Miró, «No lo llames amor… llámalo X». Tengo muy buenos recuerdos y los actores convencionales nos han tratado súper bien, con mucha curiosidad sobre el porno. En realidad hay muchas cosas parecidas, los actores convencionales están más preparados a la hora de interpretar pero nosotros tenemos muchas horas delante de la cámara, incluso más que ellos porque cuando haces porno a lo mejor ruedas cada día y hay pocos actores convencionales que rueden cada día.

¿El estigma de trabajar en el porno te ha hecho enfrentarte alguna vez con alguna situación desagradable?

A mi familia no le gusta para nada a lo que me dedico pero bueno, me quieren mucho y yo a ellos, entonces es un tema del que no hablamos. Seguramente tengo amigos, quizás no tan cercanos, a los que a lo mejor les choca mi trabajo. Los más cercanos ya me conocen y saben cómo soy y que una cosa es estar en frente de la pantalla y devorar hombres y otra estar en una situación normal [risas].

¿Es complicado mantener una relación de pareja dedicándote a este oficio?

La verdad es que casi siempre he tenido parejas dentro del porno, no porque haya querido sino porque así ha surgido. Supongo que es más fácil conocer a alguien o que acepte tu trabajo y la verdad que las dos relaciones más largas que he tenido los dos eran actores porno y lo llevamos bien. Siempre hay un poco de celos, que es normal, si quieres a alguien hay un poco de celos pero se lleva bien. Cuando haces una escena de sexo estás disfrutando, aunque estés enamorado de tu pareja -más en el caso de un chico, porque sino no podría hacerlo- entonces, claro, si tú disfrutas de que tu pareja disfrute está bien pero siempre hay un poco de duda, de si está disfrutando más con ella que contigo. Es algo muy sutil, muy delicado. Actualmente estoy con un chico que se dedicó al porno, ahora no, y también tenemos muchas cosas en común.

¿Cómo se lleva el hecho de ser uno de los iconos más importantes de la historia del cine porno europeo?

Lo llevo muy bien [risas]. Ahora que soy más mayor lo llevo súper bien y si me paran por la calle me encanta. Hubo una época que me sentía más incómoda porque, como te he dicho, a mi familia no le gusta. Participé en muchas películas de Private y en Hungría pusieron un canal Private gratis para todo el mundo, entonces cuando viajaba a Hungría allí era súper conocida, mi padre cambiaba el canal y me veía sin querer, cada dos por tres me paraban y si iba con mi madre la pobre le daba una vergüenza… No lo pasé bien porque, claro, si alguien me para y estoy con mi madre -nos parecemos mucho, pueden ver que estoy con ella- no me gusta hablar de mis escenas delante de ella. O a lo mejor estás en el súper eligiendo comida y te paran -que no pasa nada, yo saludo- pero cuando ya empiezan a comentar escenas… Hay un momento para cada cosa.

Gracias Sophie

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Alex Pérez
Fundador de La Gaceta UNCUT y, por lo tanto, culpable de todo esto. Curioso, inquieto y pornófilo empedernido, ha colaborado con webs como Milkyway Channel y ha sido jurado en diversos premios del sector, como los Galaxy Awards en 2013 y los Premios Ninfa del Salón Erótico de Barcelona durante los años 2015, 2016, 2017 y 2018, este último en calidad de presidente.