A pesar de llevar relativamente poco en la industria, nuestra invitada de hoy cuenta ya con el respaldo de un buen puñado de fieles adeptos, fruto sin duda del arrojo y desempeño que exhibe en cada escena y que refleja una vocación por este oficio que le viene desde muy niña. Ella es Venom Evil, una barcelonesa de veinticinco años que, tras formarse como Técnico de Laboratorio y desempeñar trabajos en el sector de la sanidad y en hostelería, un buen día decidió lanzarse a la piscina persiguiendo hacer realidad un sueño. Su primera oportunidad le llegó en septiembre de 2019 de la mano de Tetatita, en un peculiar trío junto a Sylvan y Bel Gris, pero pronto comenzó a recorrer Europa labrándose buena reputación en las escenas más extremas. En su trayectoria ha colaborado con estudios como Legal Porno, Her Limit (LetsDoeIt), Premium Bukkake, Public Agent, Fakehub, Heavy On Hotties, VRExtasy, HerFistVR, LustReality o Reality Lovers, entre otros, además de producir sus propios contenidos que distribuye a través de la plataforma Onlyfans. Lamentablemente la inoportuna llegada del COVID truncó su progresión ascendente pero, ahora que las cosas parecen volver a su cauce, tiene intención de recuperar el tiempo perdido y de paso romper algunos corazones dado que, según nos confiesa, practicar sexo con ella es adictivo.

Mujer locuaz y ágil de pensamiento, Venom Evil se define como una persona inocente, empática, impulsiva y bondadosa aunque con una pizca de mala leche. Dice que haciendo autocrítica podría destacar muchas más bondades que maldades sobre ella sin embargo reconoce que tiene un punto perverso con el que en ocasiones le gusta jugar. En su tiempo libre atesora sus momentos de tranquilidad y disfruta de paseos por la naturaleza así como de la compañía de los suyos. También le gusta saciar su curiosidad por el sexo más allá del ámbito lúdico y, cuando tiene ocasión, aprovecha para ampliar sus conocimientos leyendo sobre la materia. ¿Nos acompañáis a conocerla mejor?

LGU: ¿Cuál es el primer recuerdo que tienes vinculado con el porno?

VENOM: De pequeñita, a lo mejor tenía seis o siete años, iba con mis padres al videoclub y en vez de irme a la sección de niños me iba a la de pornografía. Ellos miraban las películas de terror y yo me ponía a mirar las carátulas de las porno [risas]. También por Internet, alguna vez que te colabas en el cole y ponías «sexo» en el buscador pero, claro, por sexo te salían un montón de páginas. Luego me acuerdo también que con dieciséis años metí a una chica en una productora. Yo iba ejerciendo ya. «Cuando tenga dieciocho me meteré» y me metí con veinticuatro [risas]. Nunca es tarde.

¿Por qué escogiste el nombre artístico de Venom Evil?

Empecé llamándome Lilith porque siempre he dicho que a mi hija me encantaría ponerle el nombre de la primera mujer del Edén, que fue expulsada porque sí y toda la historia que hay detrás. Me llamaba mucho la atención pero me dijeron que habían más Lilith en el mundo y dije yo qué se, siempre que follo con alguien no sé por qué pero se encariña mucho de mí: yo creo que mi flujo es venenoso. «Será como Venom, ¿no?» hablando entre amigos, un día de risas en un parque tomando el sol. Fue en 2019, mucho antes de meterme en el porno y empecé con Black Widow en Instagram y el nombre de Venom Evil, porque era Lilith Evil pero al final me puse Venom y ya se quedó. Lo de «Evil» es porque me considero un pequeño demonio en verdad [risas]. Aunque tengo más faceta de ángel, me gusta el juego, la perversión mental…

¿Qué hacías antes de entrar en el porno?

Estudiaba. Estudié Técnico de Laboratorio en Análisis Clínico y Biomédico. Estuve trabajando en hostelería, trabajé en el sector de la sanidad… Estando en hostelería ya empecé a hacer un poco de Onlyfans y me empecé a introducir en ese mundillo, lo que eran las sugar babies, un poco también el mundo del escort… pero lo que más me llamaba la atención era la vocación que tenía desde pequeña, que era el mundo del porno. Me llamaba mucho la atención y dije «Voy a por ello». Celia Blanco, Anastasia Mayo, Nacho Vidal… yo quería ser como uno de ellos. Más que por dinero era por follar y pasártelo bien follando. La verdad es que tampoco sabía que se podía ganar ese dinero en el porno [risas]

¿Cuál fue el detonante que te empujó a dar el paso?

Dejarlo con mi pareja, estar agobiada trabajando en el Puerto Olímpico -con la mala fama que tenía eso- el empezar a ir a salones eróticos y ver de cerca a actrices y actores conocidos para ti que decías «Ojalá pudiera haber cumplido eso cuando tenia dieciocho años en vez de meterme en una relación o seguir estudiando». Que lo hice bien igualmente pero me llamó tantísimo la atención todo esto que dije «¿Por qué no?. Yo también quiero probarlo». Más tarde la cosa no sé cómo hubiera salido. Yo siempre digo que te tienes que lanzar a la piscina si algo te hace ilusión.

¿Qué recuerdos guardas de tu primera escena con Tetatita?

La timidez que desataba, porque además fue en las costas del Garraf. Me acuerdo que cuando llegué, el productor Bel Gris empezó a preguntar a la gente «Oye, vamos a grabar aquí, ¿os molesta?» y la gente decía que no. A lo mejor eran dos o tres personas que estaban en una playa nudista pero para mí era como: tengo a una persona que me está grabando, dos chicos para mí sola -que encima era un trío- tengo gente por ahí, que no van a estar pendientes de mí porque están en su momento de desconexión pero, claro, te chocaba tener a tantas personas enfocadas hacia ti. Wow ¡qué mágico!.

¿Hay algo que te haya sorprendido tras conocer la realidad de este trabajo?

La verdad es que te encuentras cosas muy diferentes. Cuando tú ves una escena la estás consumiendo simplemente por algo más lúdico, para disfrutar, pero luego, cuando eres la actriz que está ahí, ves las horas que son, la faena que contrae por ejemplo hacer un anal, una doble anal, cosas así, la preparación que tiene desde un día anterior o mucho más si eres primeriza en esas cosas… Wow, no lo sabes. El ver los chicos, el truco que tiene también los cumshots, los penes erectos, todo esto es como magia. No es realmente como se ve ahí, por eso siempre digo «Chicos, no mezcléis la ficción con la realidad».

¿Qué es lo que más te gusta de ser actriz?

El poder viajar, conocer gente nueva… He aprendido mucho mejor nuevas lenguas, puedo hablar un poco de italiano, manejo mucho mejor el inglés, cosa que cuando empecé a salir no entendía nada. La gente me hablaba y yo «What? What? Can you repeat, please?». También, no te voy a mentir, el hacer mucho dinero. El que cobres un sueldo de 1200, ahora de golpe factures mucho más y digas «Wow ¿esto lo he hecho yo por un rato que he estado aquí encerrada?» y que también me lo he pasado superbién, con los actores, el productor, cámaras… con todo. Me gusta, es diferente. Aunque muchas veces no es oro todo lo que reluce, pero eso te lo vas a encontrar en todos los lados.

¿Y lo que menos?

Cuando eres nueva y van a aprovecharse mucho de ti. El que puedan darte precios que luego son otra cosa, no veas la cantidad acordada y no sepas como discutir porque la persona habla en inglés, tú te veas muy nueva porque llevas meses y digas «Hostia, que me han tomado el pelo». Pero bueno, eso también me ha pasado en hostelería, que te falte cobrar un dinero y por mucho que reclames tu jefe te diga «Ah, esto es de aquí y de aquí» y tú digas «No me cuadra, yo he hecho el cálculo de mis horas y esto no me cuadra».

¿Qué características tiene que tener un proyecto para que aceptes participar?

Primero de todo que acepte las condiciones, que sean más o menos coherentes para una persona. Por lo demás no tengo ningún problema, yo me adapto a todo siempre y cuando también se respete y se consienta lo mío, claro. Me gusta adaptarme a todo porque a lo mejor hay tipos de escenas que nunca he hecho y me dicen «Esto va a ser así y así», y yo «Nunca lo he probado. ¿Por qué no?». Luego a lo mejor no me gusta pero de momento todo lo que he hecho me ha gustado. A lo mejor, lo que más te puedo decir es la Realidad Virtual que es un poco mas incómodo a la hora de trabajar; tienes que estar más centrada, recta mirando un punto y si tú eres una chica un poco más loca, que te gusta moverte por todos lados, pues no. Pero es como otra experiencia. Ahora ya sé lo que es grabar así, ya lo dominas un poco más. Pero me gusta [risas].

¿Qué es lo más extremo que has hecho nunca en una escena?

Pues creo que llegar a hacer vómitos. A la gente le da mucho asco pero a mí me encanta, el ahogarte con la polla en la garganta y sacarlo, o con el mismo dildo, porque hay gente que es su fetiche, ver a una chica que en su vida real no se provocaría un vómito y, bueno, yo no tengo ningún problema por hacérmelo, lo hago y encantadísima. Es algo que para mí es un poco extremo. Nunca había jugado tampoco con la orina, la empecé a probar y me gustó muchísimo, ahora es algo que me encanta. Cuando estoy en medio de la performance, llenar un bol y bebérmelo. Luego, para mí también algo extremo es tener 129 tíos que se me hayan corrido en la boca haciendo un bukkake hace poco en Madrid [risas]. Son experiencias que me gustaría repetir [risas].

¿Cuál es la mejor experiencia que recuerdas en un rodaje?

Nunca tengo algo en concreto porque de cada rodaje me llevo momentos muy buenos. No puedo decir «Ah, es que ha sido para mí el mejor rodaje». Si que, por ejemplo, puedo decir que ha habido algo que nunca había hecho y me ha llamado mucho la atención. Hace poco en Francia grabé una escena con comida que me echaron por encima, con nata, colorantes, huevo, harina, de todo y fue algo como muy diferente a todo lo que había hecho. Estuve dos días sacándome colorante azul del coño [risas] pero no sé, me gustó. No puedo quedarme con algo en específico, seguramente en el futuro tendré muchas más experiencias que poder contar.

¿Y la peor?

Cuando me hacen madrugar. No hay cosa que más odie que tener que estar a las cuatro o cinco de la mañana en un aeropuerto. Llegar al otro sitio -que a lo mejor tardas dos horas- y que tu shooting empiece tres horas después. Es como «¡Dioos mío!». No soy persona y más cuando sufres de insomnio por las noches muchas veces. Que bueno, ahora ya tengo la costumbre de dormirme pronto pero en ese momento -fue en enero de 2020- y no podía dormir por las noches. Levántate a las cuatro, coge un tren en Londres, vete a Nottingham… Me quería morir [risas]. Siempre digo que voy a cobrar un plus por eso [risas]

¿Cuál es la lección más valiosa que te ha enseñado este trabajo?

El no fiarte de nadie, básicamente. La gente siempre te va a dar mucho la mano o va a intentar dártela pero luego, a la hora de la verdad, vas a ver mucha envidia, mucha maldad también. Yo pensaba que aquí no pasaría porque te lo encuentras en muchos oficios diferentes, y cuando entras ves que sigue. Te sientes como… buah. Yo quiero dar la mano a todo el mundo pero a veces tienes que vigilar que no te den un brazo falso. Como en la vida.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiera iniciarse en este mundo?

Sobretodo que tenga mucha seguridad, que tenga las cosas muy claras y que no lo haga solo por dinero. Que si trabajas usando tu cuerpo, trabájalo por ti, trabaja porque tienes las ganas y la ilusión de hacerlo. Que nunca te sientas mal después si te tienes que ir.

¿Cómo te las arreglas para organizar tu agenda de trabajo y mantener las RRSS?

Sinceramente me cuesta mucho, porque algo que siempre dije que llevaría muy mal es la fama. Me agobia muy rápido, soy muy de hacer las cosas a la mía, preocuparme en buscar universidad, centrarme en mi carrera y hacer mis cosas sin tener que descuidar que también soy Venom y tengo que hacer otras cosas, otras prioridades laborales que me puedan generar dinero. Intentas programar unos vídeos en Onlyfans, en estas plataformas en otro horario otros vídeos, irlos compaginando. «Vale, pues de aquí a aquí me iré a este país», también tengo intereses en buscar otros curros ahora y poder hacer un poco de todo. No me quiero centrar solo en esto.

¿Cómo te está afectando laboralmente la situación con el COVID?

A mí la verdad es que me hizo mucho daño porque yo empecé relativamente a finales de septiembre, en octubre hice un par de escenas más, en noviembre ya empecé a salir, empecé a grabar para productoras de fuera. En diciembre también seguía en España pero trabajando para fuera -venían de Alemania para grabar aquí-. En enero empecé a moverme a Reino Unido, Francia, Praga, Italia, por todos lados, y en marzo me cerraron la frontera y me vi como «Dios, ¿qué ha pasado?¿Cómo puedo apañarme ahora si no puedo trabajar de nada más?». Por suerte tenia la pensión de orfandad de mi padre pero eso cuando llegas a los veinticinco te la quitan. ¿Y qué ibas haciendo? básicamente buscándote la vida con Onlyfans y tirando de la webcam, pero yo la webcam no podía usarla porque al vivir con mi familia poca intimidad tenía.

Hablando de Onlyfans, ¿qué opinas sobre la proliferación de estas plataformas?

Yo lo veo positivo, la verdad. Creo que la gente tiene todo el derecho de hacerse sus propias producciones. Es más, a veces hasta puede ser mucho más rentable porque de un mismo vídeo puedes generar muchas ganancias y eso ya dependerá de ti, del control que le pongas a tu trabajo. Simplemente tienes que ponerte, tener las ganas de estar tu rato sentado delante de un ordenador o grabando tus escenas en vez de irte por ahí con tus amigos, como podemos hacer mucha gente, yo me incluyo. Todo esto tiene mucho tiro y no solo Onlyfans sino también Loverfans, Manyvids, Clips4sale… Hasta las mismas productoras ya te dicen de hacer tus vídeos desde casa y luego mandárselos a ellos para generar ingresos.

¿Consideras que el amor y el porno son compatibles?

Yo solo voy a decir al respecto que, estés con quien estés, nunca te prohíba hacer lo que tú desees. Que nunca te quite las ganas de cumplir tus fantasías y tus sueños, sea actor o actriz, y menos si se dedica al mismo sector que el tuyo porque eso ya me parece muy egoísta. ¿Pueden vivir juntos? Sí, porque hay muchas parejas que son increíbles y me dan envidia cuando las veo, pero tienes que saber con quién. Es muy difícil tener a alguien así en la industria. Yo he tenido pareja fuera de la industria también y el único problema es que la gente boquea. «¿No te da cosa que a tu novia se la esté follando todo el mundo?». ¿Sabes cuál es la diferencia? que a tu novia se la está follando todo el mundo por un guion pero yo cuando llego a casa tengo las mismas ganas y más de follarme a mi pareja, y la mirada que le dedico o las veces que le digo «Te quiero», se lo digo con sentimiento. Yo lo tengo muy separado. Hay gente que no y es normal, la gente no está acostumbrada y es algo que me encantaría que el día de mañana abrieran un poco más lo ojos y la mente.

¿El estigma de trabajar en el porno te ha hecho enfrentarte alguna vez a alguna situación desagradable?

En una empresa, cuando buscaba trabajo en un laboratorio, vieron mi currículum y en esos momentos me dio por asociar mis redes a mi nombre real y encontraron que Venom era Inuit. Fue como «Yo soy técnico, no trato con pacientes, analizo los componentes sanguíneos y se lo paso a un facultativo que lo firma y lo manda al médico». Pero bueno, siempre digo que la sociedad es un poco retorcida con este trabajo, no cuenta cómo es la persona realmente ni tampoco la vocación o profesionalidad que podamos mostrar. Mi madre no lo soporta [risas]. Mi madre odia mi trabajo pero es un ingreso más que entra en casa entonces, mientras yo lo haga por gusto… Ojalá que cuando me quejaba en el restaurante, que me pasaban cosas con clientes, se hubiesen puesto de la forma que se ponen cuando digo que tengo que hacer un vaginal o un anal. O que me gusta el trabajo que tengo [risas]. Si me ven feliz eso es lo que cuenta, digo yo. Mis amigos son los primeros que me apoyan, eso sí. Los padres de mis amigos me dicen «Adelante, tú puedes. Ojalá pudiera haber hecho yo eso en su momento».

¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Disfrutar de mis amigos, de mis gatos, de mi soledad cuando me voy a la montaña con mi libro… Tomarme una cerveza al sol en una terracita, coger el coche con mis amigos e irnos a alguna calita. Me gustan mucho esos momentos dedicados a mí. Ahora me estoy leyendo un libro sobre la vagina y todo lo que es el aparato reproductor femenino, las ETS, hormonación, etc… Me gusta ese tipo de lectura enfocada hacia la sexualidad. Cine, estoy últimamente con las series que no cago. La música también me gusta. No me puedo pegar un festival o un concierto pero en mi casa, a la que nos reunimos unos cuantos, ponemos música de fondo y a bailar. Escucho un poco de todo, me gusta mucho la electrónica pero también el heavy metal, el rock, el reguetón… como si me llevas a escuchar Vivaldi o me pones delante un ballet, me pongo a bailar con ellas, hacía ballet y me encantaba. También tengo un puntito friki [risas]. Adoro Digimon, Pokémon y todo eso. A veces me da por hacer escenas donde me pueda disfrazar. Hace poco hice una con Kevin White donde yo era un Squirtle, él era mi entrenador Pokémon y me cazaba. Era muy divertido. Me gustaría enfocarme más en ese aspecto porque veo que a la gente le da mucho morbo ver a su personaje favorito de animación encarnado en pornografía. Podría ser una buena venta [risas]

Muchas gracias, Venom

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Artículo anteriorJulia De Lucia
Alex Pérez
Fundador de La Gaceta UNCUT y, por lo tanto, culpable de todo esto. Curioso e inquieto, ha colaborado con webs como Milkyway Channel y ha sido jurado en diversos premios del sector, como los Galaxy Awards en 2013 y los Premios Ninfa del Salón Erótico de Barcelona durante los años 2015, 2016, 2017 y 2018, este último en calidad de presidente.