‘It Follows’ de David Robert Mitchell

Tenía ganas de ver ‘It Follows‘. Tras haberla ignorado vilmente en el  en el pasado Sitges Film Festival (cuando leáis su sinopsis oficial entenderéis por qué), las puntuaciones en las webs especializadas y los comentarios de la crítica finalmente habían conseguido despertarme el gusanillo. De ella dicen que “muestra el horror en su estado más puro“, que se trata de “una de las películas de terror más llamativas de los últimos años” y lo cierto es que no andan desencaminados pero, si lo que buscáis es saltar de la butaca y jiñaros por la pata abajo, es muy probable que esta no sea vuestra película.

Tras su primera experiencia sexual, Jay una joven de 19 años (interpretada por Maika Monroe, la cual también pudimos ver en la mucho más disfrutable ‘The Guest‘), comienza a ser acosada por un ser que es capaz de adoptar cualquier forma humana. Esta entidad camina día y noche sin descanso buscando a Jay para acabar con su vida, y la única forma de posponer ese horrible destino es manteniendo relaciones sexuales con otra persona.

Que el fundamento de la película es tremendamente original y que está llena de simbolismos nadie lo va a discutir; el hecho de que solo los “malditos” vean a la entidad que les acosa y que esta se mueva lenta pero implacablemente (sin prisa pero sin pausa) le crea al espectador un estado de tensión que no le abandona durante casi todo el metraje. Sin embargo, la ausencia de golpes de efecto y un final demasiado abrupto e inconcluso (además de una estupidez relacionada con una piscina y unos electrodomésticos) hacen que el resultado final no luzca lo que debiese. Eso sí, David Robert Mitchell demuestra gran destreza en su labor como director, con exquisitos movimientos de cámara y un excelente uso de la profundidad de campo, que nos obliga constantemente a estar rebuscando en el fondo del plano o preguntarnos qué estará viendo la protagonista. Otra mención especial va para la banda sonora, plagada de melodías realizadas con sintetizador, que evocarán el recuerdo de títulos clásicos ochenteros del género.

Recomendable para gafapastas, hipsters y otros enteradillos. Los amantes del terror más comercial y efectista mejor que se queden en casa sintonizando cualquier reality o debate de tertulianos en televisión.