‘Scouts Guide to the Zombie Apocalypse’ de Christopher Landon

Desde el momento en que posé mis preciosos ojos color avellana sobre las primeras imágenes de ‘Scouts Guide to the Zombie Apocalypse‘ tuve el palpito de que sería una de las seleccionadas en el programa del Sitges Film Festival de este año sin embargo, imagino que por incompatibilidades de fechas o movidas de distribución, no fue así y nos tuvimos que conformar con propuestas similares como ‘Cooties‘ o ‘Deathgasm‘ que ni de lejos igualaron las sensaciones experimentadas en 2009 con ‘Zombieland‘ (de hecho, aunque dentro de una temática diferente, disfruté mucho más con ‘Bloodsucking Bastards‘). Ahora, tras su estreno en salas americanas el pasado Halloween, creo que quizás exageré un poco con mis expectativas…

Ben (Tye Sheridan), Carter (Logan Miller) y Augie (Joey Morgan) son amigos y miembros de los scouts desde tiernos infantes pero los picores de la pubertad no perdonan y Ben y Carter planean abandonar esta afición en pro de fiestas y chicas guapas. Todo ello pasará a un segundo plano cuando, en vísperas de su última acampada, estalle una epidemia zombie que les obligará a echar mano de todas sus habilidades adquiridas, convirtiéndose en los héroes que su pueblo necesita (y de paso salvarán a la chica, descubrirán el verdadero sentido de la amistad y todas esas cosas tan chulas que solo pasan en las películas).

Supongo que a estas alturas nadie se sorprenderá cuando afirme que nos encontramos ante un producto que perfectamente podría haber salido de la factoría Apatow (de hecho si le quitamos la sangre y los zombies nos queda ‘Supersalidos‘). ‘Scouts Guide to the (etc)‘ es una película de las de desconectar el cerebro y disfrutar con unos colegas y unas cervezas. Una comedia simpática y gamberra orientada a ese público que disfruta con los chascarrillos escatológicos y el humor políticamente incorrecto. Pero ya está, no esperéis más, ni un explicación argumentada sobre los orígenes de la infección, ni que los personajes muestren más profundidad que la que les intuye: el chaval majete, el graciosillo, el gordaco… y la ex-estudiante rebelde reconvertida en stripper camarera de cocktails.

Eso sí, todo ello empacado en un celofán de lo más resplandeciente (fotografía, montaje, iluminación, banda sonora…) y guiado con un ritmo ágil que hace que su hora y media de duración pase en un suspiro. No llega a ser tan buena como la mencionada ‘Zombieland‘ o la mítica ‘Shaun of the Dead‘ pero sin duda es una de las zombedys más interesantes de los últimos años.