‘The Strain’: Vampiros virulentos

En 2009 el cineasta mexicano Guillermo del Toro quiso meter el pizarrín en el mundo editorial y fruto de la colaboración con el novelista Chuck Hogan nació ‘Nocturna‘, primera entrega de lo que posteriormente, junto a ‘Oscura‘ (2010) y ‘Eterna‘ (2011), compondrían la denominada ‘Trilogia de la Oscuridad‘. No es que sean unas novelas que os vaya a recomendar pero recuerdo que tras su lectura me quedé con la impresión de que de ellas se podrían extraer una película de lo más interesante.

Pues bien, como si alguien me hubiese leído la mente, este año ha comenzado a emitirse su adaptación televisiva en el canal FX Networks.

La trama de ‘The Strain‘ nos sitúa en el aeropuerto J.F.K. de Nueva York momentos previos al aterrizaje de un Boeing 777 proveniente de Berlín. A los pocos minutos de tomar tierra se produce una situación anómala: se pierde la comunicación con el aparato, todas sus luces se apagan y ni rastro de movimiento en su interior. Enseguida se reúne un comité de emergencias que, temiéndose la posibilidad de un ataque biológico o el contagio de un virus mortal, dan parte al CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades). Lo que encontrarán en su interior los doctores Ephraim Goodweather (Corey Stoll) y Nora Martinez (Mía Maestro) se escapará de todo conocimiento, siendo tan solo el comienzo de una horrible amenaza que se cernirá sobre la Humanidad.the-strain-2

Aunque no lo parezca, tras este misterioso arranque se encuentra una historia de vampiros, eso sí, vampiros bastante diferentes a todo lo visto hasta ahora. Nada de romanticismo, colmillos, ni chupasangres que brillan al sol (abstenerse fans de ‘Crepúsculo‘). Aquí el mal se trasmite contagiado por unos gusanos blancos que convierten a su huésped en una especie de zombie sediento de sangre armado con un enorme apéndice retráctil en la boca.

Una de las primeras cosas que me han decepcionado de la serie es que esperaba que se mantuviese un poco más el desconcierto y el misterio inicial, sin embargo en el primer capítulo ya se muestra con toda claridad que el culpable del incidente del avión es un enorme engendro encapuchado que viajaba de polizón en su bodega. Otra que tampoco ayuda es que los efectos visuales, por lo general bastante decentes, en ocasiones caigan en el más absoluto despropósito (ALERTA SPOILER: ya veréis cuando a Gabriel Bolivar se le caiga el cipote o el amo se quite la capucha…).

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Por lo que respecta al resto, desconozco si es por tener una ligera idea de por donde se van a desarrollar los acontecimientos, pero lo cierto es que no están consiguiendo trasmitirme ninguna empatía por la historia ni por lo que les ocurra a sus personajes.

Tras haber acabado prácticamente con la totalidad de la primera temporada sospecho que la dinámica de la serie piensa moverse entre diferentes misiones (inexistentes en el libro) que engrosarán el recuento de capítulos y justificarán que nuestros protagonistas, los antes mencionados doctores del CDC junto al exterminador ucraniano Vasili Fet (Kevin Durand), el anticuario badass Abraham Setrakian (David Bradley) y, más tarde, el pandillero hispano Gus Elizalde (Miguel Gómez), tengan que enfrentarse a hordas de infectados. Y, cuidado, que no es que me esté quejando; uno de los episodios que más he disfrutado es aquel en el que la mayor parte del elenco principal es asediado en una gasolinera, el cual me recordó deliciosamente al film ‘La Niebla‘ de Frank Darabont.

A pesar de las diferencias entre sus argumentos lo cierto es que ‘The Strain‘ tampoco se difiere en tanto de otro fenómeno de las últimas temporadas: ‘The Walking Dead‘. Pero, al contrario que con la segunda, yo a esta aún le sigo dando una oportunidad. Espero que este último apunte os sirva como referencia.