‘Watchmen’ de Zack Snyder

Tras meses acumulando hype se estrena ‘Watchmen‘ y finalmente podemos salir de dudas de si Zack Snyder ha sido capaz de llevar dignamente a la gran pantalla la que se conoce como la novela gráfica más laureada de todos los tiempos. Lo primero que hay que considerar es por qué un comic book tan reconocido, que incluso en 1988 obtuvo un Premigo Hugo (galardón que hasta entonces solo se había entregado a textos), ha tardado tanto en ser adaptado a la gran pantalla.

La respuesta os la puede dar cualquier persona que lo haya leído: Alan Moore dotó a su obra de una narración difícilmente trasladable a cualquier otro medio que no sea el del cómic; innumerables matices, subtramas… todo un mundo que de respetarse fielmente daría lugar, ya no al film más largo de la historia (porque para eso están las secuelas), sino posiblemente a uno de los más plomizos ya que su pausado tempo nos va transmitiendo lentamente una irrefrenable adicción. Y es que, para que nadie se lleve al engaño, lo primero que habría destacar es que ‘Watchmen’ no es una historia de acción.

Resumir su argumento básicamente puede resultar una utopía. Para comenzar tenemos que hacer el esfuerzo de situarnos en un 1985 alternativo en el que Nixon es aún presidente de los EEUU, donde durante años personas de fuertes convicciones han luchado contra el crimen -ocultando sus identidades bajo disfraces- y donde un hombre llamado Dr. Manhattan, que tras un accidente radioactivo ha adquirido unas habilidades cercanas a la divinidad, decanta la balanza de la guerra fría en favor del pueblo americano.

Sin embargo tras la aprobación de un decreto que ilegaliza a los vigilantes enmascarados solo uno (Roscharch) permanece en activo como proscrito. Cuando este investiga la muerte de Edward Blacke y descubre que antes había sido El Comediante, alertará a sus compañeros retirados (Buho Nocturno, Espectro de Seda y Ozimandias) de la amenaza que supone un presunto asesino de vigilantes. Esto sólo será el principio de un enrevesado complot en el que las respuestas se encontrarán en el pasado de nuestros héroes y que finalmente eclosionará en uno de los desenlaces más sorprendentes e inesperados nunca vistos.

Tras ordenar mis impresiones he llegado a la conclusión de que el grado de satisfacción del espectador puede estar directamente condicionado con sus expectativas; puede que no contente al fan incondicional (a ese dudo mucho que nada le convenza), sin embargo a aquellos que simplemente hayan leído el cómic o tengan una mentalidad lo suficientemente abierta comprobarán que Snyder ha realizado un trabajo notable al plasmar con gran fidelidad los personajes, diálogos, escenarios y situaciones. Pese a ello, y probablemente con la intención de aumentar la comercialidad del producto, ha alargado y exagerado las escenas de acción lo cual, junto con el pausado ritmo de narración, da como resultado un film que parece avanzar a tirones.

Eso y algunos detalles que no se tocan, o se hacen de una manera muy superficial, son sus defectos más destacables (habrá que esperar a la Director’s Cut para ver si aparece lo que hemos echado a faltar). En mi caso me tomé la molestia de leer previamente el cómic y debo decir que esto ha resultado ser un arma de doble filo: por una parte no me ha permitido disfrutar totalmente de la experiencia, al conocer de antemano los giros y sorpresas que me esperaban, y por otra toda la proyección ha sido una comparación constante sobre su fidelidad con la obra original. Asimismo reconozco que disponer de información privilegiada me ha facilitado la comprensión de los detalles colgados a los que antes hacía referencia.

Pese a lo mencionado hay ciertos puntos con los que no acabo de estar conforme (alerta de spoilers):

1) El film comienza con una escena totalmente gratuita en la que seremos testigos de la lucha y posterior asesinato de El Comediante, en ella comprobaremos como ambos hacen alarde de una fuerza sobrehumana llegando a traspasar incluso tabiques con sus puñetazos. Si a esto le añadimos que más adelante también habrán grandes saltos y demostraciones varias de fuerza descomunal, tenemos como resultado que no se ha respetado que, a excepción del Dr. Manhattan, los vigilantes no tengan ninguna super habilidad especial.

2) Tras la anterior escena nos sumergimos en los créditos en los cuales, a modo de instantáneas, se nos muestran imágenes de los primeros vigilantes y sutilmente entre ellos descubrimos que El Comediante fue el tirador que asesinó a Kennedy. ¡¿No es demasiado pronto para desvelar estas cosas?!.

3) Si bien aparece de refilón en alguna escena, se ha prescindido totalmente de la trama del kiosko y del chico que lee el cómic de piratas «Relatos del Navío Negro» así como toda referencia a su creador. La edición de un DVD con los relatos del navío se me antoja innecesaria para la comprensión de la película y no encuentro otra explicación para su distribución que la de ser una chuchería con la que contentar al aficionado. Lo mismo ocurre con el Búho Nocturno original y su libro «Tras la Máscara«; el personaje sale, el libro se menciona pero no corre la misma suerte que en el cómic (en realidad solo llega a aparecer en una escena).

4) Entre las escenas que se han recortado para el pase en salas se echan a faltar detalles relevantes: no se explica por qué la máscara de Roscharch tiene movimiento propio, tampoco se explica qué es Bubastis (la mascota de Ozimandias) ni qué finalidad tiene, la explicación de cómo Jon Osterman se convierte en el Dr. Manhattan es demasiado rápida y carente de emotividad… en fin, esperaremos encontrar respuestas en la Director’s Cut.

5) En contra del excelente trabajo que han hecho con el resto, la caracterización de Nixon es patética, parece un personaje de Muchachada Nui. La elección de Matthew Goode como Ozimandias también es discutible, por el contrario Jackie Earle Haley como Roscharch, Patrick Wilson como Búho Nocturno e incluso Jeffrey Dean Morgan como El Comediante, me han parecido muy acertados.

6) Tampoco la banda sonora me ha despertado grandes pasiones si bien reconozco que el uso de canciones de los 80 es un punto a favor de su autenticidad.

Para ser justos también hay un par de detalles que me han sorprendido gratamente: el desenlace no es exactamente igual que el del cómic pero, lejos de estropear el film, lo mejora. También ha sido gratificante comprobar que pese a las estrictas censuras americanas no se ha escatimado en mostrar desnudos y violencia explícita (las desmembraciones y el pizarrín del Dr. Manhattan son de lo mejor).

Resumiendo, como adaptación Snyder ha hecho un trabajo sobresaliente que merece un revisionado. Como film ya es agua de otro cantar. Lo que está claro es que a partir de ahora ‘Watchmen’ quedará en la historia del cine como una referencia a tener en cuenta.